Razones del Primer Mundo
Hace unas semanas leí una columna que anda circulando por las redes sobre cómo evitar los berrinches de nuestros hijos. Me pareció muy interesante su punto de vista porque ponía el foco en los adultos y cómo debían empezar por comprender que no estaban viviendo una catástrofe si el chico lloraba por pavadas. «Razones del primer mundo» decía, invitándonos a poner las cosas en perspectiva para darle la real dimensión que deben tener las pataletas. Si tenés posibilidades de elegir qué comer, qué hacer con tu tiempo libre, agua potable cada vez que abrís la canilla y una cama donde dormir, tenés las necesidades básicas saldadas. Los niños que se dan el lujo de estar enojados porque quieren un juguete, porque no toleran que los manden a bañar o porque no les gusta lo que les enviaste de merienda, tienen suerte de llorar por «razones del primer mundo». Hace unos meses recibí en casa a una amiga española que estaba dando la vuelta al mundo. En su viaje, trabajó durante un mes en una ONG …
