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Una Mamá en tiempos de coronavirus

Me lavo las manos, desinfecto el teclado y con un alcohol en gel al lado del mate escribo este post. Esta vez no pongo música. Con mis hijas sin colegio, en una casa pequeña, ruido más ruido solo aumenta el caos. “Mamá, en los campamentos, ¿dónde se baña la gente y dónde hace pis?”, pregunta Alfonsina (de 6 años), totalmente desnorteada ante tanto cambio, pensando escenarios posibles a un tipo de vida que ella, por su corta edad, jamás da por sentada. No entiende mucho. Hasta ayer “la vida” era ir a clase 8 horas, club un par de veces a la semana, parque y amigos. Hoy la vida diaria es en casa, no sabemos hasta cuándo y ningún berrinche cambiará la situación. Ni suyo ni mío. Así que acepta, con la sabiduría de quien no hace juicios sobre lo mejor o peor –porque tampoco depende de ella decidir otro escenario-, porque vive en el ahora y ahora mismo puede respirar, jugar, comer y estar con su hermana y sus papás. Ni siquiera pediría más. …

Naturaleza inspira

Cada vez que está por llegar el verano ansío con fuerza la hora de sacarme los zapatos y pisar  y oler la arena por varios días. Lo imagino y empiezo a sentirme bien. Amo andar descalza y siempre que me aseguro una temperatura que no genere hipotermia lo hago en invierno también, cuando encuentro pasto cerca. Hay algo de libertad y de descarga con la tierra que no entiendo bien pero sé que necesito. Tiempo atrás en el programa de radio donde trabajo entrevistamos a la fotógrafa Tali Kimelman por su proyecto Baño de Bosque en el Arboretum Lussich. Antes de esa nota, me puse a investigar de qué se trataba eso de “bañarse” en el bosque, un concepto que a priori me parecía raro. Enseguida encontré información, al parecer es una práctica no tan peculiar en otros lares. Proviene de Japón (allá se llama Shinrin Yoku) y básicamente consiste en pasar un tiempo en un bosque o en cualquier lugar con naturaleza abundante porque está probado el bienestar que trae para la salud; algo …

¡Feliz 2020!

Termina un año intenso, como todos los anteriores, pero quizás un poco más. O capaz a esta altura siempre parece más que antes. Cambios en la vida familiar, transformaciones en la vida política del país, movilizaciones, reivindicaciones, encuentros y desencuentros. Se hace difícil llegar a estas fechas con liviandad, conectadas, generando climas relajados y de paz. De un día para el otro los chicos terminan las clases y están en todas partes; sin embargo el trabajo sigue tirando en estas semanas finales con pendientes, pero ya nadie quiere hablar de nada ni concretar. Todos llegamos cansados a festejar. La mezcla de sentimientos y emociones es general. Pero de repente, cuando logramos sacar la cabeza y evaluar, aparece la oportunidad de conectar con todo lo bueno. Y sin presionar demasiado, empezamos a agradecer. No es fácil “bajar” en tiempos de redes y whatsapp, más bien es cada vez más difícil. Pero existe un antídoto que si lo sabemos aprovechar, es seguro y persistente: los niños. Los niños nos obligan a estar de verdad, a escuchar, a …

Catando abrazos

Entrar en librerías es algo que disfruto tanto que intento moderar. Con los años descubrí algo muy simple y es que no sé entrar “solo a mirar”. No me controlo y temo que una entrada distraída pueda llevarme a la bancarrota sin darme cuenta. En uno de esos paseos literarios que me permito de vez en cuando (por suerte, por mi profesión, la mayoría de los libros me los mandan de regalo), me llevé tres libros que fui a buscar y otro chiquitito que se coló mientras esperaba apoyada en la mesada de la caja (un marketing que funciona al 1000% conmigo; en estos asuntos, me asumo débil). Cuando el señor hacía la cuenta, me puse a hojear el  “Abrazitos” (si, con Z). Y me lo tuve que llevar. Me pareció lindo tenerlo en una de esas mesas bajas de casa, a la vista de las visitas. Para ese fin me gustan los libros de textos cortos, esos que son para vichar mientras el dueño de casa va a la cocina a preparar el café. …

Christian Plebst: “El aprendizaje de hoy debe ser un aprendizaje de la vida, no para ganarse la vida”

Las máximas que sostiene en su discurso movilizan. Tras tres décadas de trabajo con niños y jóvenes, además de una biblioteca que es la gloria de cualquier educador, este psiquiatra argentino afirma que los niños aprenden más por lo que los adultos somos que por sus palabras; que la educación es de “ser” a “ser”, y que educar es -entre otras cosas- descubrir la potencialidad de cada uno y brindarla al mundo para su evolución. Asegura enfáticamente que somos seres biológicamente diseñados para dar y recibir amor y que de modelar eso se trata la educación. De estos temas, enmarcados en la Pedagogía Consciente, hablará Christian Plebst (psiquiatra y conferencista internacional) junto con la fonoaudióloga Beatriz Peco el próximo 3 de agosto en Uruguay. Aquí un adelanto de lo que se viene en esa jornada. ¿Por qué importa ser conscientes de nosotros mismos para ser buen padre o educador? Nos estamos haciendo conscientes de que así como hay una mirada para afuera que tiene que ver con la razón, existe un mundo interno que se …