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El 90%

Mamá anónima, lectora de nuestro blog. Hoy me encuentro escribiendo de un tema que si bien toca a más gente de lo que se habla, es un tema del que poco se comenta ya sea porque genera incomodidad o porque no es fácil abrirse. Buscamos siempre darles lo mejor a nuestros hijos, la educación más alineada a nuestros valores, las actividades y deportes que sumen a su desarrollo, las celebraciones que merecen y que generan recuerdos imborrables. Buscamos, también, cómo lograr unas vacaciones inolvidables, paseos y experiencias en familia, salidas con amigos, programas diferentes, no queremos decirle que no a nada. Intentamos darle un estilo de vida similar a nuestros pares. Pero… ¿qué pasa cuando queremos darle todo eso, pero la realidad es que no podemos? ¿Cómo reaccionan las familias a las realidades económicamente adversas? ¿Estamos preparados para convertirlo en una enseñanza? ¿Cómo se transforma la vida familiar cuando pasa a “faltarnos” o como popularmente se dice, ya no llegamos a fin de mes? “Cuando hay, guardá para cuando no hay,” decía mi abuela. Para …

Mellizos: Cuando no es uno, es el otro

Por María Fernanda Normey -mamá real invitada- “Cuando no es uno, es el otro”. Esa es una de las frases que más he repetido desde que me convertí  en mamá de mellizos. Seguro le sucede también a aquellos que tienen más de un hijo, ¡pero en casa nos pasa desde el día 1! Esa es una de las diferencias de tener mellizos de primera –¡digamos que no empezás de a poco sino con 2!-, y la otra diferencia para la cual no sé si hay una comprobación científica, es que los mellizos en alguna parte de su ADN saben que vinieron al mundo de a dos y por ende, para ellos lo normal es esperar su turno. Saben que después que “le toca” a uno, automáticamente “le va a tocar” al otro. Esto no significa que no demanden o requieran la misma atención que cualquier niño, solo que aceptan y aprueban la presencia de su hermano, porque la entienden y de hecho no conciben su vida sin el hermano. Por eso, es que de alguna …

Soledad Vieytes: “El masaje es vitamina de ternura, necesaria físicamente y emocionalmente para el apego y la seguridad”

Algunos dan por obvio que un bebé o niño necesita mimos. Y a pesar que para nuestros abuelos, levantar demasiado a los bebés podía generar niños malcriados, la ciencia cada vez más demuestra que el contacto respetuoso y afectuoso solo da beneficios. El contacto aporta nutrición emocional y ayuda al buen desarrollo fisiológico del bebé. Soledad Vieytes es psicóloga, tiene dos hijos, tiene una certificación internacional en masaje infantil, estudió neurociencia perinatal y hace poco creó Heart Touch o lo que llama un “Baby Spa” en donde el contacto y el masaje son los vehículos para brindar y recibir lo que ella denomina “vitamina T” (o vitamina touch), fundamentales para el buen desarrollo y bienestar tanto de los niños como de los adultos. ¿Cómo surge la idea de crear un baby spa y en qué consiste el mismo? Surge de la necesidad de valorar el sentido del tacto partiendo del bebé, ya que es el primer sentido que se desarrolla en el útero. La piel es el envoltorio con el que llegamos y conocemos el …

El difícil equilibrio

  Por María Fernanda Normey –mamá real y lectora del blog- La maternidad te da una cachetada, te mueve la estantería, y te da vuelta las prioridades. Cambia el vínculo con tu pareja, con tus padres y hasta con tus suegros. Al menos al principio, pero eso es terreno de psicólogos. Una de las cosas que cambió para mí fue el vínculo con mi trabajo. Desde chica me inculcaron que estudiar era lo primero, así que a mis tiernos 24 años ya había terminado la carrera. Luego, dediqué varios años a mejorar en mi profesión, poniendo toda mi energía y dedicando largas horas a trabajar, adquirir experiencia y aprender en el camino. Hasta que pasados los 30 empecé la búsqueda de algo más grande: los bebés. Los míos tardaron un poco, y con algo de ayuda de la medicina llegaron… y llegaron dos al mismo tiempo. ¡Bruta cachetada! Con ellos me enfrenté a un nuevo trabajo, para el que no había estudiado, ni tenía experiencia pero siento que estaba preparada desde hacía mucho más años: el …

10 cosas que aprendí de mis hijas

Entre las dos y las tres de la tarde, unos pajaritos revolotean en la ventana de la cocina. Los escucho, cantan. Creo que siempre lo hicieron, pero hace pocos días que presto atención. “Shhh, ¡escuchen!” les digo a Alfo y a Fran. Miran atentas hacia la ventana pero no hay nada. “No miren, ¡escuchen!”, insisto. Se acercan despacito, con las manos en las orejas como queriendo agudizar el oído y logran escuchar el alboroto. “¿Nos cantan a nosotras, má?”. Me río. Por dentro, me regocijo del descubrimiento y de haberlo compartido. Desde que nos mudamos y podemos ver el mar también buscamos adjetivos para el agua cada mañana. “¿Cómo está el mar hoy?”. Mi pregunta abre el juego mientras la chiquita de tres años apenas puede abrir los ojos ante tanta luz y la grande mira con cara de “no me molestes tan temprano”. “¡Está picado!” dice Fran que mira con medio ojo abierto. “¡No! Está con olas”, pelea la mayor. Y yo lo disfruto. Las disfruto. Estos días vengo con una idea rondando en …