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Lo mejor que podemos regalar: TIEMPO

Si pensamos cuáles son los recuerdos que más atesoramos en nuestras memorias, por lo general, tienen que ver con vivencias que nos han emocionado. Y esas experiencias suelen ser compartidas con otros, suelen involucrarnos de corazón y abrochan algo de nuestros sentimientos más profundos. Por lo general, todo aquello que recordamos y nos emociona, está relacionado con los vínculos humanos. Desde que somos pequeños, nos vamos construyendo en el vínculo con un otro que nos hace de espejo. Que responde a nuestras señales y es capaz de interpretar lo que nos sucede. Vamos armándonos de acuerdo a las respuestas que recibimos y tan fundantes son estas primeras interacciones que formarán parte fundamental de nuestra manera de mirarnos, de percibir a los demás y al mundo. No hay dudas. Los aprendizajes más significativos de la vida ocurren en los vínculos que vamos tejiendo. Primero suelen ser con mamá, papá, abuelos, hermanos… y a medida que crecemos, vamos ampliando nuestro círculo con otros niños, con compañeros de estudio, luego de trabajo, y personas que van apareciendo en …

¡Ojo con el sol!

Fran acaba de cumplir 6. Y además de su desfachatez, típica de hija menor a quien ya no le exigimos tanto, es la niña de los ojos azules. Al año y medio tuvo su primer control oftalmológico y desde ahí la recomendación fue clara: que esta niña use lentes de sol y que no sean de juguete. Para mi sorpresa, encontrar lentes de sol de niño en ópticas no fue tan difícil como idear una estrategia para que no se los quitara cada cinco minutos en la playa. Pero con el tiempo lo logramos y confieso que aún en invierno, si hay un rayito de sol, ella sale con sus lentes. Los ama. La salud ocular es algo a lo que se debería prestar atención desde la infancia y, en vísperas de la mejor estación del año, les facilitamos algo de información que nos brindó la Red de Ópticas Lenso, que seguro interesa a la hora de cuidar los ojitos de los más pequeños de la casa: *Los lentes que sean de sol. Cuando hablamos de …

Tendiendo puentes, paso a paso

Pocas sensaciones generan más placer en la vida de un ser humano que la de sentirse comprendido por sus personas significativas. Sentir que nos conocen y nos ven de verdad, reconforta el corazón. Brinda la seguridad de sentirse amado, considerado, cuidado y respetado. Saber mirar a los hijos, es una capacidad muy valiosa que constituye el punto de partida para hacer una lectura sensible de sus comportamientos y responder adecuadamente a sus necesidades, experiencias y emociones. Con la observación, se abre la posibilidad de tender el puente, porque mirar profundamente y con curiosidad, es disponerse a conocer al otro. El arte de descubrir a los hijos, requiere de tres capacidades que permiten construir lazos cálidos y cercanos: la de leer, interpretar y dar una respuesta sensible a los estados emocionales y vivenciales de nuestros hijos. Pero esta postura no comienza cuando los niños empiezan a hablar. Desde el nacimiento ya podemos entrenarnos en esto de interpretar sus llantos, sus miradas, sus risas, su manera de estar en el mundo. Observándolos con curiosidad, podemos desde el principio, conocer …

¿Cómo ser un líder positivo?

Hoy sabemos que la construcción de la imagen personal se elabora en el espejo que los otros nos devuelven. Es decir, que el amor propio florece sobre la base de una mirada apreciativa, de respeto, de aceptación e incondicionalidad. La autoestima no es algo que podamos regalarle a nuestros hijos, sino que se va gestando en la superación de los pequeños desafíos cotidianos, acompañados de una presencia que alienta y está al firme cuando fracasamos, la nuestra, la de sus papás, mamás o cuidadores principales. Parece simple y del orden de lo obvio. Sin embargo nuestras prácticas cotidianas muchas veces no nos conducen a esta forma de relacionarnos. Es que arrastramos años de fuerte autoridad, donde el padre o el abuelo decían cómo eran las cosas y punto. Y no había espacio para que el niño se desarrolle en plenitud, siendo protagonista de su propio aprendizaje. Aunque podamos visualizar esto con claridad, sepan que muchas veces no somos los padres o madres alentadores que queremos ser, ni tenemos esa mirada amorosa hacia nuestros hijos. Porque …