Ser
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Menos es más

Por suerte hoy la tendencia parece estar de mi lado; soy de las que necesito pocas cosas para estar en equilibrio. Las millones de variedades de un mismo buzo, las tiendas gigantescas, las innumerables ofertas, me abruman y bloquean. No disfruto de comprar. Me encanta que me regalen, me ahorran un trabajo. Mis hermanas se ríen cuando entro a una tienda y salgo con un par de cositas dándome por satisfecha. Admiro a la gente que sabe distinguir entre el montón, que sabe lo que quiere y que no se mezcla con la montaña en liquidación.

Cuando tengo muchas cosas me siento fuera de eje, limpio roperos a menudo y llevo ropa a otros que necesitan más que yo en ese momento. Me gusta vivir con pocas cosas. De alguna manera ese desapego me hace sentir más liviana.

Cuando vivía en el campo se incendió el techo de mi casa que era de paja. Recuerdo que en plena noche mis padres nos despertaron a gritos, había que salir rápido de ahí. Me demoré un rato, quería mi grabadora donde registraba mis cuentos e historias, y mi diario íntimo, después corrí. Desde ahí siento que las cosas que llevo conmigo, las que de verdad me importan, tienen que ver con mi vida y con las experiencias que registro.

A menudo hago el ejercicio mental de preguntarme qué salvaría en caso de otro incendio. Hoy en día si tuviese que elegir lo que me importa de mi casa -por supuesto que no cuento ni marido ni hijo- son las fotos; invierto en álbumes, compro photo books, paso horas armándolos y pensándolos después de un viaje. También elegiría mi compu donde guardo mis textos, los de ahora y los de siempre. Andar con la mochila liviana me hace sentir más ciudadana del mundo al poder moverme con mayor facilidad.

Hoy en día está de moda el Menos es Más. Se ve en la decoración minimalista, en la industria textil y en la literatura. Basta de Tanto, el libro de Adela Dubra, propone amar a los hijos sin sufrir. Se puede ser feliz siendo mamá sin sentir culpa porque el niño tenga pocos chiches o la ropa justa. No debemos sentirnos mal por no tener ganas de entretenerlos constantemente, coincido que el niño en la escasez y en los momentos de aburrimiento encuentra su ser creativo más fácilmente.

En fin, no critico a quienes viven de otra manera, simplemente, empujada por esta nueva moda que comparto, los invito a preguntarse qué salvarían en caso de incendio ¡un gran ejercicio para valorar lo realmente importante!

Federica Cash

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