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¡Mi abuela tuvo 14!

Mamá Real invitada: Ma. Fernanda Normey Soy madre de mellizos (solamente), muchas veces me preguntan: ¿es mucho trabajo con dos al mismo tiempo? Y últimamente respondo siempre lo mismo: hay gente que tiene uno o dos chiquitos y le caen mellizos, gente que tiene trillizos, casos en los que los padres tienen dos pares de mellizos, o simplemente gente que tiene 4, 5, 6 o más hijos… ¡y seguro que tienen mucho más trabajo que yo! Sin ir más lejos, mi abuela (que tiene 96 años) tuvo 14. Tuvo 13 embarazos (un par de mellizas) en unos 17 años. O sea que durante ese tiempo, o estaba embarazada o estaba amamantando. Dos estados que no necesariamente son “hermosos” como lo pintan los posters. Todo eso viviendo en el medio del campo y con un marido que no era como los de ahora (de los que cambian pañales), sino más bien de los que trabajaban y punto. Cuando me tocó la maternidad, ahí entendí realmente lo difícil que debe haber sido para ella. Ahí pensé: “puf …

Una oportunidad encubierta (en el baño)

En casa la hora del baño casi siempre coincide con la hora del caos. De tardecita, cuando la luz baja y las baterías de mis hijas se encienden (¿los suyos no hacen “descargas” cuando en realidad ya no tienen casi pilas?), aplico algo que me funciona: ¿vamos a bañarnos? Mientras le pongo el agua a la grande y la chica se afila sacándose los championes, la cosa se pone divertidamente complicada,  pero en el último tiempo, he logrado resignificarla y ese tiempito de todos los días ya no es “uhh…tengo que bañar a las nenas” sino un ratito para aprovechar con ellas. Siendo honesta, siempre fue un momento del cual intentaba salir (cumplir) rápido, hasta que leí algo por ahí que me hizo valorarlo como oportunidad. Lo mejor fue que con los días noté que si uso ese tiempo para “jugar”, no solo salen bañadas sino que la ansiedad del día queda completamente aplacada. (¡¡Y duermen!!!) Un poco inspirada en la paciencia de mi suegra con mi hija Alfonsina, empecé a usar la hora del …

Contanos tu #Maravilla!!

¿En qué momento dejó de ser un bebé? ¡Ya camina!… ¡Corre! ¡Empezó la escuela! Los hijos crecen y rápido.  Y mientras eso sucede, nuestra vida se llena de maravillas… de imágenes, momentos e instancias que sabés no te vas a olvidar jamás… El olorcito inconfundible a bebé en su nuca #Maravilla El primer baño #Maravilla Ese puchero que te derritió #Maravilla La primera vez que dijo “mamá” #Maravilla El primer día de parque #Maravilla Nuestro primer “veo-veo” #Maravilla La lectura de libritos en la noche #Maravilla Los ojitos mirándote mientras le das pecho #Maravilla Y hay millones de momentos mágicos más!!!… Esas son algunas de las maravillas que nosotras no queremos olvidar. Te invitamos a que nos cuentes las tuyas con el hashtag #Maravilla para participar de una súper canasta con productos de Johnson & Johnson. Si compartís este post, tenés doble chance! También vale mandar la foto de “ese” momento #maravilla. Podés escribir en el muro del blog, en nuestra página de Facebook, en Twitter o mandarnos mail a: carolina.mamasreales@gmail.com o federica.mamasreales@gmail.com ¡El viernes sorteamos!

De superpoderosa a la mujer más débil del mundo

Todo empieza en la previa. Tus sentimientos y ánimo dependen un poco de esa moneda que va en el aire, que puede dar dos posibilidades. Una positiva y deseada, otra, la que nadie quiere escuchar cuando decide buscar. Ahí empezás a sentirte parte de algo más inmenso. Por más que hayas hecho todo, ni siquiera están en tus manos los resultados. Por primera vez, sentís que la vida te sobrepasa y vos sos apenas una parte; chiquita. Si tenés el privilegio y la bendición de poder gestar, hay muchas más pruebas para vos. Llega la primera ecografía, esa que se hace en las primeras semanas, y si sos consciente de la información que te pueden dar, cruzás los dedos, rezás, o pensás en positivo para que todo esté bien. Comiste todo lo bien que se puede –a pesar de las náuseas-, descansaste lo que tu cuerpo te pidió, hace tres meses tomás ácido fólico y, así y todo, otra vez la moneda puede darte dos opciones: estás “bien” embarazada, o no. Y no depende de …

Entrenando la PA-CIEN-CIA

Hace algo más de tres años que vengo entrando duro para paliar una carencia de nacimiento que la maternidad me reventó en la cara: me falta paciencia. Con un hijo, la vida te la sirve en una bandeja, sin otra opción de menú. O la tomás o estás frita, y más vale que la entrenes. Mi hermana de la vida, me advirtió siempre que la falta de paciencia era un temita para mí: “ay negri, tenés que ser paciente”. Lo dijo una y otra vez durante toda nuestra vida. Para ella era fácil, porque nació en una familia de siete hermanos y, digamos que entre que quería una cosa, la pedía y se gestionaba, podían pasar semanas. En casa, familia de tres hijos, la cuestión era bastante más expeditiva. Digamos que la espera, no fue nunca bien valuada en la familia Anastasiadis y Alfonsina llegó para  mostrarme que era hora de entrenarla porque sin ese atributo, nuestro camino juntas iba a ser difícil. Una tarde, mientras estaba trabajando, noté mi ceño fruncido. Molesta recordé que …