Mamáaaaa!
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“Creo que Alfonso vino a enseñarme que no era como yo quería, sino como él quería”

Meses atrás nos escribió Liliana, una lectora de Mamás Reales, para sugerirnos abordar lo que sucede cuando la realidad se planta con noticias que no son las que una espera. Lili tiene a Juana de 4 años y a Alfonso de 4 meses que nació con “Pie bot” (una malformación congénita que hace que el pie se encuentre “torcido”). Su mail nos pareció una oportunidad divina para poder ilustrar una situación común, de las que no siempre se conversa. Una vez más abrimos la cancha a otra “mamá real” que tuvo la generosidad de contar su historia para iluminar el camino a otras madres. ¡Nunca estamos solas!

Mamá real invitada: Liliana Vinci

Mientras cambio a mi bebé recién levantado, con gripe, laringitis y todos los virus juntos en ese pequeño cuerpito, lo miro y a él le basta mi mirada. Con los ojitos llorosos me sonríe y me emociono, empiezo a pensar todo lo que ha pasado en estos meses y me doy cuenta, una vez más, que él y Juana (mi hija de 4 años) son lo más lindo que me pasó en la vida.  Inmediatamente salgo de mi emoción y enamoramiento y caigo en que nunca logré terminar la entrevista para la cual me senté mil veces (con toda la buena voluntad y ganas) a escribir porque conjugar, mamá x 2, trabajo en casa y la casa … no es fácil y menos sin ayuda. Así que me digo y me prometo que hoy sí o sí la termino. Así que aquí estoy 01:44 am,… ¡si lo están leyendo es porque lo logré!

Como ya les contaba soy mamá de Juana de 4 años y de Alfonso, de 4 meses. Con ellos comprobé que si bien se repite el envase (que vendría a ser yo) cada bebé y cada embarazo es distinto. Juana fue un embarazo bello, tranquilo, calmo, con gimnasia de embarazadas hasta dos días antes de tener y un breve y doloroso trabajo de parto: una hora y 20 minutos; dos pujos y tenía a mi bella niña en brazos. Digamos que, salvo el dolor insoportable de esa hora y veinte, hice lo que quise hasta el último minuto.

Pero Alfonso fue distinto. Dicen que cada hijo viene a enseñarte algo y en parte creo que Alfonso vino a enseñarme que no era “como yo quería” sino como “él quería” y que la ansiedad la iba a tener que manejar, me gustara o no.

Y así fue. Yo seguí mi vida y mi ritmo de trabajo, durmiendo 4 horas al día, trabajando. En la semana 16, el porotito me dio la primera señal de “acá mando yo”… y terminé en reposo absoluto hasta la semana 20.

El día de la eco estructural (la cual había agendado un mes antes por mi ansiedad y necesidad de tener todo bajo control) fui súper tranquila, como a todas  las  anteriores. Para mí era una más, siempre fui con fe, jamás tuve miedos y jamás me imaginé que algo estuviera “mal”.

Las palabras exactas del doctor fueron: “…acá está la tibia, el peroné… y esto que se ve acá, esto está mal, esto es pie bot”. Eso bastó para que la catarata de llanto se largara sin forma de contenerla porque si bien nunca en mi vida había escuchado “pie bot” y no sabía qué era, las palabras “esto está mal” en una ecografía estructural eran suficientes. Salí llorando con un “no pidas segundas opiniones porque esto es así como yo digo”.

Los días posteriores a la eco fueron fatales. Mientras me iba enterando qué era realmente “pie bot”, pero no terminaba de entender ni de caer… lloraba… por momentos me preguntaba si eso pasaría o seguiría llorando así. Luego de repetirme la eco, informarme con un especialista y demás, llegué a entender qué tenía mi bebe.

Entendí que es una malformación congénita, que le pasa a uno de cada 1000 bebés, a veces es un pie, a veces en los dos, puede ser hereditario (en mi caso no lo era); básicamente nacen con el pie torcido para adentro y la planta del pie casi “pegada” al tobillo.

Es tratable, tiene solución y luego caminan perfecto. El tratamiento depende de cada bebé y de cada pie, pero a grandes rasgos, son una serie de yesos, una operación y férulas que en un principio debe tener todo el día y hasta los 4 años para dormir.

Les puedo asegurar a todas las mamás que pasan por esto o por otro tipo de problemas, que el llanto pasa, que desde mi humilde lugar siento que es algo que debemos vivirlo y no permitir que nadie nos diga “no podés llorar” porque llorar limpia, sana, nos permite digerir, entender, procesar. ¿Saben por qué lloraba? Porque como toda madre no quería que mi bebé sufriera, no quería que tuviera un yeso, no quería que lo operaran, no quería verlo molesto, etc. Etc. etc.

Llorar en ese momento me hizo estar fuerte para él en cada puesta y cada sacada de yeso, en cada llanto desconsolado suyo -por molestias y por dolor-, en el pre y post operatorio, en cada vez que se enoja porque sus zapatitos no lo dejan moverse como le gustaría.

“Hay cosas peores” obvio, pero no quita que no nos angustiemos y que nos duela, porque insisto, a ninguna madre le gusta ver sufrir a su bebé, así sea por fiebre, por gases, porque tiene un yeso, porque le duele algo, o por cosas mucho peores. Creo que eso está bueno tenerlo presente, que es bueno permitirnos sentir lo que sentimos.

Les puedo decir con certeza que Alfonso vino a enseñarme a ser paciente entre muchas cosas, vino a unir, vino a mostrarme que sí se puede, me lo mandó Dios para que tuviera aún más fe, vino a hacernos crecer como familia, como padres, como esposos y  como seres humanos, vino a darme más ganas de ser mamá.

Cuando fui a levantar el análisis que dio positivo hace casi un año rezaba “Dios, te pido que no me des más de lo que pueda abarcar”… se ve que él confiaba en nosotros como padres, porque nos mandó a esta hermosa bendición que nos sonríe todas las mañanas y nos enseña todos los días.

2 Comments

  1. Edit Arreseigor says

    Que buen reflexión. Yo desde mi punto de vista como pediatra acostumbrados a ver de todo .Padres que no aceptan .y patologías mucha más graves con riesgo de vida.Una gama de gravedad diferentes en todos los puntos de vista.Creo que debemos hacer con pediatras y madres un grupo de apoyo a madres con problemas de todo tipo.Ayudando informar apoyar no les parece con un correo y teléfono haciendo una además de apoyo. Me siete como pediatra y abuela tía y todos los cargos familiares en una etapa ya formada como para dar una mano junto a madres jóvenes que se compre tan las invito Dra Edit Arreseigor

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