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En la previa

Poco se habla de la importancia del tiempo previo a la gestación. Y sin embargo, hay estudios varios sobre el impacto que tiene la atmósfera donde se desarrolla el embrión en esa futura vida. Lo que le ocurre a la mamá a nivel emocional (y por ende, químico), impacta en ese espacio donde luego un embrión se desarrollará para transformarse en persona.

Compartimos otra parte de la conversación con Lauro Alonso, especialista y docente en Psicogenealogía Evolutiva, para seguir tomando consciencia sobre gestos invisibles de amor que podemos hacer aún 9 meses antes del propio embarazo.

Hablamos de esa previa y de lo que se llama Proyecto Sentido Gestacional. 

¿Qué es el “Proyecto Sentido”?

Dentro del estudio transgeneracional conocemos el Proyecto Sentido, que va desde los 9 meses antes de la concepción, considera la concepción misma, cómo fue, en qué circunstancias, el período gestacional -que en general dura 9 meses-, y el período posterior, que en Psicogenealogía clásica se llama “gestación aérea”. Ese período se extiende hasta los 3 años en un nivel de análisis y hasta los 7 en otro nivel, coincidiendo con muchos puntos clave de la psicología moderna y otras cosas.

Estudiamos todo lo que pasó ahí porque impacta en la vida de la persona. No es lo mismo ser concebido porque la pareja desea traer un hijo al mundo que ser producto de una noche de placer, de un abuso o de un DIU que se corrió.

No es lo mismo venir de un incesto que de una pareja tradicional. No es lo mismo fertilización asistida, ni estar adentro de un vientre de una mujer que se siente amada y querida, que ser gestada en la panza de una mamá que está pasando carencia o mal trato.

Todo influye. Condiciona, pero no determina. Esta investigación del período perinatal se llama Proyecto Sentido Gestacional.

Si alguien quiere gestar un hijo con un árbol “limpio”. ¿Qué debería sentir, pensar, esperar?

Cuanto menos expectativas, mejor. A menos expectativas, mayor libertad. Es muy difícil no tenerlas, pero sería bueno minimizarlas. Lo ideal es desear y sentir para esa persona que va a venir, no lo que hubiera querido para mí, sino su mayor y mejor libertad de expresión, o sea, ofrecer todo y no esperar nada. 

Sentir amor y que hay un lugar para esa persona, que es distinto a mi lugar proyectado. Aunque es humano proyectar. Simplemente desear el bien, desear que pueda tener su sitio, que tenga libertad, que cuente conmigo, que pueda encontrar lo que busque.

Has dicho que, como padres, tenemos que permitir esa vida, que los hijos no nos pertenecen. ¿Cómo es eso?

Decimos que ellos son a través nuestro. Somos canal en ese sentido. Mientras más digno es el canal, mejor es el vínculo. Si yo intento apoderarme de alguien, aunque sea a nivel inconsciente, con más fuerza va a querer independizarse de mí, separarse y diferenciarse. Mientras más le otorgue una libertad respetuosa, respete quién es y acompañe, más profundo va a ser el vínculo. 

Si somos padres, tenemos la posibilidad de ofrecer un vehículo para que ese ser haga eso que viene a realizar, y guiar y acompañar de manera cercana al principio, luego cada vez más paralela, hasta transversal. Ese entendimiento va en contra de nuestra educación e historia transgeneracional. Los padres antes ejercían más dominio. Recién ahora estamos entendiendo esto, pudiendo ver a los niños como pequeños en edad. Aunque, muchas veces, en un cuerpo de 4 años puede haber una conciencia más avanzada que la nuestra.

Por Mamás Reales

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