Mis fechas probables de parto eran dos; 8 de febrero, según el primer ginecólogo, y 15 de febrero, según el segundo (por qué cambié es material para otro relato). Pasó el 15, el 16, el 17. El 18 salí a caminar. A las 22 hs. estaba en el supermercado comprando una picada para acompañar a mi novio a ver el partido de Peñarol. Una forma de recompensarlo, dado que por mi inminente parto, no iba al estadio. Pasó el partido, empezó una película, y otra y eran las 4 de la mañana y seguía tirada en un colchón en el estar de casa, acondicionado para el posible trabajo de parto esa noche, o la siguiente…. Si no, me inducían a los dos días, estaba de 41 semanas. Esa noche, sobre las 5 de la mañana, mientras miraba cómo Brad Pitt se hacía el italiano ante el General Nazi en Bastardos sin gloria, me encontré acostada, refregándome contra el colchón, con un dolor que de a poco se empezó a poner más fuerte. Cada vez más. …