Todo vuelve
Hace unos meses decidí volverme al campo. Y eso que de chica no era fanática de vivir alejada de todo lo que estaba pasando, porque eso era lo que sentía, que me estaba perdiendo de lo que ocurría, como si en el campo no pasara nada. Pero como la vida es sabia, pusieron frente a mí a un hombre amante del medio rural y de los miles de beneficios que surgen de él, y todas las cosas que dije a viva voz de chica, me las tragué de un soplo de grande al decidir volver. Porque eso fue lo que sentí, que volví. Regresé a mis raíces, a mi centro, a mí. Y hoy veo en mis hijos ese brillo de libertad que supe disfrutar sin ser consciente que lo estaba haciendo cuando era chica. Veo a mi hijo de tres años salir de casa corriendo, nervioso por la llegada de la cosechadora, veo a mi beba mover los pies ansiosos cuando se acerca su papá a caballo -porque implica su paseo al trote después-, …




