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Carina Castro Fumero: “El apego es la única vacuna que como adultos tenemos el potencial de darle a nuestros hijos o alumnos para prevenir muchas enfermedades físicas y mentales”

Ella es neuropsicóloga pediátrica, formada entre Argentina, Estados Unidos, Costa Rica y España. Hoy vive en Washington DC y es otra de las entrevistadas que la pandemia nos acercó. Carina Castro Fumero ama la ciencia, tenía dos másters cuando le llegó su primer hijo y con él algunos cortocircuitos entre la teoría y la realidad. Siguió estudiando, llegó su segunda hija, y encontró en esa maternidad la “oxitocina” necesaria para reinventarse, según dice. Desde entonces ha escrito dos libros que son guías para ayudar a cuidar y potenciar el cerebro de los niños con información clara, accesible y probada sobre lo que necesita un cerebro para desplegarse en su máximo potencial. Su metier es la neurociencia aplicada a la crianza y sobre eso escribe mucho en su Instagram –que recomendamos- donde brinda sugerencias para mapadres basadas en la ciencia, que nos ayudan a educar y movernos de manera consciente y a la vez con fundamento ante las distintas conductas de los hijos. Ella es una convencida de que ante tanta información, los estudios científicos dan …

¡Socorro, vivo con Chucky!

Mi hija ya no es la niña santa que dormía plácidamente unas 18 horas por día y me miraba las otras 6 con ojos de “mamá te admiro y te amo” mientras la tenía en su sillita mecedora al lado. En ese entonces, esta madre podía trabajar, merendar, SE PODÍA BAÑAR tranquila o incluso ir al baño con la puerta cerrada. En esa época el sonido típico de mi casa era un silencio de sueño o alguna musiquita de bebé que a veces añoro. En ese entonces también,  me enojaban las mamás quejosas de sus niños, que decían que desde que eran mamás, no tenían tiempo para nada y mucho menos, un minuto de paz. Ya no me enojan; las entiendo, aunque a veces pienso que me cambiaron a mi pequeña bella durmiente por una adorable diablita. Sobre el año y medio, o tal vez pisando los dos años, los niños cambian. Mamás y papás reales que estén leyendo esto con un pequeño pitufo en brazos, sepan que no hay ninguno que en su paso …