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Joan Garriga: “Cada criatura que llega al mundo cae a una atmósfera, una red donde ya sucedieron muchas cosas y ahí pertenece”

Estuvo hace unos días en Montevideo invitado por el Centro Bert Hellinger. Es terapeuta español, y fue quien introdujo a Hellinger y sus constelaciones familiares en España y Latinoamérica. Es creador del Institut Gestalt de Barcelona y tiene en su haber varios libros, en donde desmenuza el arte de vivir y algunos especialmente abocados a la pareja que para él es, un viaje hacia el autoconocimiento, además de una “escuela de vida”. En sus textos y conferencias habla del “buen amor” (y del mal amor), de parejas y personas que viven una “infelicidad de baja intensidad” que mantienen porque no joroba tanto, de la vida en sus distintas expresiones y con sus claroscuros que si abrazamos nos liberan. Habla de muchas cosas, pero sobre todo, inspira. Tuvimos el privilegio de conversar un ratito con Joan Garriga y lo que sigue es una síntesis de una conversación que estas Mamás Reales recibimos (y compartimos) como regalo de fin de año. ¿Es posible que un hijo sea una página en blanco o siempre llegan con una herencia …

Lo mejor que podemos regalar: TIEMPO

Si pensamos cuáles son los recuerdos que más atesoramos en nuestras memorias, por lo general, tienen que ver con vivencias que nos han emocionado. Y esas experiencias suelen ser compartidas con otros, suelen involucrarnos de corazón y abrochan algo de nuestros sentimientos más profundos. Por lo general, todo aquello que recordamos y nos emociona, está relacionado con los vínculos humanos. Desde que somos pequeños, nos vamos construyendo en el vínculo con un otro que nos hace de espejo. Que responde a nuestras señales y es capaz de interpretar lo que nos sucede. Vamos armándonos de acuerdo a las respuestas que recibimos y tan fundantes son estas primeras interacciones que formarán parte fundamental de nuestra manera de mirarnos, de percibir a los demás y al mundo. No hay dudas. Los aprendizajes más significativos de la vida ocurren en los vínculos que vamos tejiendo. Primero suelen ser con mamá, papá, abuelos, hermanos… y a medida que crecemos, vamos ampliando nuestro círculo con otros niños, con compañeros de estudio, luego de trabajo, y personas que van apareciendo en …

¿Cómo ser un líder positivo?

Hoy sabemos que la construcción de la imagen personal se elabora en el espejo que los otros nos devuelven. Es decir, que el amor propio florece sobre la base de una mirada apreciativa, de respeto, de aceptación e incondicionalidad. La autoestima no es algo que podamos regalarle a nuestros hijos, sino que se va gestando en la superación de los pequeños desafíos cotidianos, acompañados de una presencia que alienta y está al firme cuando fracasamos. Parece simple y del orden de lo obvio. Sin embargo nuestras prácticas cotidianas muchas veces no nos conducen a esta forma de relacionarnos. Es que arrastramos años de fuerte autoridad, donde el padre o el abuelo decían cómo eran las cosas y punto. De esta manera no había espacio para que el niño se desarrolle en plenitud, siendo protagonista de su propio aprendizaje. Aunque podamos visualizar esto con claridad, muchas veces no somos los padres o madres alentadores que queremos ser, ni tenemos esa mirada amorosa hacia nuestros hijos. Porque lo cierto es que la gran mayoría de nosotros no …

Inteligencia vincular: el mayor predictor para una buena vida

No es fácil ser mamá o papá, de hecho nadie nos enseña, pero hay pistas claras que nos pueden susurrar por dónde ir y así disfrutar más de esta maravillosa y difícil tarea. Una de estas pistas es la de pensarnos en nuestras propias infancias; un buen ejercicio consiste en preguntarnos: ¿qué hubiésemos necesitado de chicos en determinada situación? ¿Qué nos hubiese ayudado a vivenciarla mejor? ¿Cómo hubiésemos querido que actúen nuestros padres cuando nos desregulábamos o cuando nos sentíamos tristes? Estas preguntas pueden despertar respuestas que nos orienten por dónde ir cuando nuestros hijos vivencien situaciones o emociones similares, y despejar dudas acerca de cómo dirigirnos hacia ellos. Pensemos que el fin último de la crianza y la educación es que el niño se desarrolle en plenitud y que aprenda habilidades para conducirse en la vida con seguridad e integridad. Entonces, ¿deberíamos usar toda nuestra energía en controlar su conducta para que no se equivoque? ¿O deberíamos acordar bordes claros de antemano, brindando libertad de acción dentro de parámetros previamente conversados? La primera pregunta …