Mamáaaaa!
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¡Gracias por (no) venir!

Te lo advierten antes de tener al bebe aquellos padres que ya pasaron por la situación, pero a priori no parece algo relevante cuando todavía falta atravesar el parto. En ese momento, solo  nos invade el deseo de que sea sanito, la expectativa de conocer su cara, su parecido, y la incertidumbre de cómo será eso del “amor verdadero”.

Pero cuando pasa el parto, ya calmamos la ansiedad y estamos felices con el bebé en brazos, entonces, llegan: las visitas. Y son muchas. Siempre son muchas. Familia, amigos, compañeros de trabajo, conocidos y cumplidos (tuyos y de tus padres).

¡Qué tema las visitas! Difícil escribir sobre esto sin causar ofensas, pero apelo a que cada uno en la lectura reflexione y piense dos veces la próxima vez antes de visitar a un recién nacido.

¿Ir o no ir? ¿En qué momento? ¿Cuánto tiempo? La última pregunta es la más fácil: 5 minutos. El tema de quién debe ir al sanatorio es más relativo, porque está la teoría que alienta a visitar allí para no invadir la casa de la nueva familia después y los que dicen “al sanatorio mejor no, en la casa la mamá va a estar más tranquila”. Al final, lo que ocurre es que -efectivamente- el sanatorio se llena de gente y la casa…también.

Hace un año y medio pasé por la organización de un casamiento y lo que pensamos que sería algo íntimo terminó siendo una fiesta de poco más de 350 personas. Aunque hicimos el esfuerzo por invitar al círculo íntimo, fue imposible bajar el número. Por más que suene antipático, mi esposo tenía razón al protestar por la lista y pedir tener un casamiento con los mismos 20 amigos y 30 familiares que invitaría a un asado de cumpleaños. Pero algo sucede con la lista de casamiento que nunca son 20 amigos, porque en esos momentos uno se acuerda de aquella amiga de toda la vida que hace 10 años no ve, y con el sentimiento de “…crecí con ella” termina invitándola -por supuesto que con pareja-.

Con las visitas en los sanatorios sucede lo mismo. A esos 20 amigos que se acercan porque realmente se alegran por el nacimiento de nuestro hijo y nos acompañaron de una u otra manera durante los nueve meses anteriores, se suman los que de rebote se enteraron del nacimiento y no quieren dejar de cumplir. Al final, a las siete de la tarde cuando la madre está exhausta físicamente, con la cabeza aun procesando la información que recibió junto con ese paquetito de 3 kilos 500???????????????????????????????, y el padre que -como no se desmayó en el parto- está a punto de caer desmayado en la habitación, la sala del hospital parece un cumpleaños pero sin sándwiches ni Coca-Cola.

Le he dado muchas vueltas al asunto y sigo sin encontrar una fórmula exitosa para dejar a todas las partes felices. Porque he estado del otro lado con familia y amigas que han tenido bebes y la emoción de ver al recién nacido es única.

Creo que, como padres, lo que queda es ir sabiendo que durante las primeras 48 horas de vida del nene hay que resistir, para después, pedir encarecidamente a esas visitas amigas, que si nos quieren de verdad, nos regalen tres semanas de paz antes de pasar por el hogar. He dicho.

Por Carolina Anastasiadis

2 Comments

  1. Es cierto que los primeros días son agotadores. Yo, personalmente, prefería que la visita viniera al hospital y luego en casa estar tranquilos, pero es un tema delicado porque hay personas que no entienden si les dices que es mejor que
    no se pasen, y otros que da igual lo que les digas, que ellos hacen lo que les parece 😣

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  2. Maria says

    Les cuento mi caso…. antes del parto pedí, por favor y ante todo, que no nos invadieran… jajaja hoy me río del caso que hacen las abuelas… por supuesto, en el próximo parto no se entera nadie.
    Mi nena nació por cesárea, que no fue programada pero decidieron hacerla ese mismo día que me internaron (por preclamsia). Para mi mala suerte nació EN EL HORARIO DE VISITA DE UN DIA DOMINGO!!!!. Cuando me trasladan a la habitación luego de esa hora mortal donde necesito que respondan mis piernas y luego de no haber visto a mi bebe más de 5 minutos mientras le hacían todas las rutinas con su papá… me llevan en camilla a mi sala (en posición totalmente horizontal, molesta y todavía drogada) y ya en el pasillo estaba TODO EL MUNDO… me saludaban personas y yo todavía no había visto a mi nena…!!!! Entro a la sala me traen a la gordita, tengo que darle primera vez pecho y obviamente no tengo nada porque fue una CESAREA… caos total, stress, enfermeras enchufandomela en el pecho.. de todo.. y allí estaban familia y amigos con toda la mejor voluntad del mundo, mirando… más las visitas de la parturienta de la cama de al lado… DE LOCOS!!!!
    En ese momento de caos total solo pensaba en mi bebe y nada más y quedo como una anecdota pero mi recomendación futuras madres primerizas… pidan que el primer día en el hospital no vaya NADIE!!!!!! solamente abuelos y 4/5 horas después que los papas estan tranquilos en la sala.!!!! Si es necesario mientan porque los abuelos tienen esa tendencia a no escuchar los pedidos de los futuros papás!!

    Excelente blog… besos a todas

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