Mamáaaaa!
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Cuando no la pasan bien -bullying-

Los norteamericanos estigmatizan este problema como nadie cuando hablan del “loser” o del “popular” de la clase. El bullying o acoso escolar ha existido desde siempre, con matices acordes a las características de cada época y con mayor notoriedad desde que la tecnología está -literalmente- al alcance de la mano de cada niño.

En el mes de comienzo de clases, quisimos acercar información calificada sobre el tema a los papás, para que sepan de qué se trata y, sobre todo, para que logren ver a sus hijos y sean capaces de detectar signos de que no la están pasando muy bien.

Sobre Bullying conversamos con el psicólogo Nicolás Capote, del departamento de Niños y Adolescentes del Centro Clínico del Sur.

 “Bullying” es una palabra un tanto “de moda” en los últimos años. ¿Qué es?

El Bullying es una forma de violencia escolar, pero es importante aclarar que no todo acto de violencia entra dentro de esta denominación. Para que se considere Bullying deben existir tres características básicas: una intencionalidad en la agresión; que se mantenga en el tiempo; y que exista un desequilibrio de poder (físico, psicológico o social) entre hostigador y víctima. Este fenómeno ocurre con mayor frecuencia entre los 11 y los 13 años, aunque se puede detectar a cualquier edad. Los varones son más propensos al hostigamiento físico y verbal (golpes e insultos) mientras que las niñas promueven una agresión social y psicológica (aislamiento y burlas).

¿Creés que es un tema reciente, producto de la sociedad actual, o ha existido siempre con otro nombre?

Esta es una inquietud popular típica. Este fenómeno ha existido siempre; la cuestión es que se empezó a investigar como hecho relevante en la segunda mitad del siglo XX. En nuestro país se comenzó a estudiar en la última década, o por lo menos el tema cobró importancia por algunos acontecimientos ocurridos en nuestro medio. Existen un montón de factores que podrían explicar el aumento de la frecuencia de este fenómeno en los últimos años: la tecnología, los estilos de crianza y la disponibilidad emocional/afectiva de los padres en la educación de los hijos. El uso masivo de la tecnología, con el acceso fácil a la misma, ha desarrollado lo que se conoce como Cyberbullying, que es el hostigamiento propagado por las redes sociales: comentarios, uso de fotos o videos, publicaciones negativas acerca de alguien, entre otras conductas frecuentes. Hoy en día, gracias a estudios longitudinales, contamos con mayor evidencia del daño que genera el hostigamiento escolar, que hasta hace unos años no se sabía con certeza.

Si tengo un hijo víctima de bullying en la escuela, ¿hay síntomas que puedan indicármelo?

La principal herramienta de protección para un hijo es estar disponible física y emocionalmente como padre, es decir, mantener un contacto frecuente en cantidad y calidad. Esto permite generar la confianza suficiente para que los niños se puedan expresar si están atravesando por este problema. Como indicadores concretos, se pueden describir los siguientes: expresión manifiesta de ganas de faltar a clase por ningún motivo aparente o causa injustificada; llanto al momento de ir al colegio; quejas somáticas/dolores físicos tales como molestias en el estómago o cabeza; pérdida de útiles escolares o ropa rota o desarreglada; y bajo rendimiento escolar.

¿Y si es mi hijo quien hace bullying?

Generalmente se cree que el hostigador en la casa se comporta igual, pero no siempre es el caso. Existen chicos que son hostigados en la casa y luego replican este comportamiento en el ámbito escolar. Al igual que las víctimas, estos niños también suelen bajar su rendimiento académico o desde el inicio ya tienen un rendimiento insuficiente; suelen tener útiles escolares u objetos materiales que no son suyos; y mantienen un comportamiento agresivo físico o verbal en varios ámbitos, basados en la regla de que con la violencia obtienen sus resultados.

¿Qué personalidad tienen los niños propensos al  bullying?

A modo muy general, se suele describir a la víctima como ansiosa e insegura, y al hostigador como agresivo y antisocial. Como en estas edades la personalidad se sigue desarrollando, no hay estudios avalados que agoten esta cuestión. Dentro de la literatura sobre el tema, se ha estudiado el desarrollo de habilidades sociales que presentan los participantes de esta dinámica de hostigamiento. La víctima suele presentar un déficit de habilidades sociales, en donde se concluye que no ha adquirido el repertorio conductual adecuado para defenderse y resolver sus problemas de modo asertivo. Por su parte, a los acosadores se los posiciona en el extremo opuesto, diciendo que quizá tengan las herramientas conductuales adquiridas necesarias para comportarse socialmente, pero existen factores emocionales que interfieren en su correcto desempeño.

¿Cómo afecta el bullying al chico? (¿depresión? ¿mal rendimiento escolar? ¿angustia?)

El Bullying tiene efectos y consecuencias negativas tanto para la víctima como para el hostigador. A corto plazo se ven afectados el rendimiento académico y los dos pilares de la autoestima: la percepción de competencia y la percepción de autovalía. A mediano y largo plazo puede aparecer sintomatología dentro del espectro ansioso y referente al estado de ánimo, no siempre llegando a la depresión pero sí a un humor en decadencia. En casos graves las consecuencias pueden incluso ser más complejas, como por ejemplo conductas de autocastigo o represalias a modo de venganza. Desde el punto de vista de la víctima, las creencias más complejas que se pueden instaurar y que se deben trabajar clínicamente serían: “si me pasa, por algo es” y “esto no va a cambiar nunca; no importa lo que haga, esto no va a mejorar”.

¿Es posible evitarlo o controlarlo?

Por supuesto, pero para esto debe haber una comunicación eficaz y consistente entre la institución académica y la familia. No se puede dejar pasar por alto que el Bullying es un fenómeno que ocurre en el ámbito académico, pero no por ello el colegio es el culpable o único responsable. A este fenómeno se lo conoce como Dinámica Bullying, no sólo por la interacción continua entre los participantes, sino también por los diferentes factores que inciden directa o indirectamente. El colegio debe trabajar el tema del hostigamiento escolar como medida de prevención y Psicoeducación, permitiendo que haya una correcta vía de apoyo y comunicación entre los alumnos y todos los funcionarios de la institución. Por su parte, la familia debe estar involucrada en la vida académica de su hijo, que no solamente incluye lo estrictamente pedagógico, sino también lo social que es clave para la formación de cualquier ser humano. Un consejo para los padres siempre es apuntar hacia lo cualitativo, que es lo que deja mayores huellas emocionales en nuestra persona: preocuparse porque el niño esté integrado, realice actividades extracurriculares, tenga una vida social con sus compañeros de clase fuera del aula, entre otras cosas.

¿Qué hago como padre ante un caso de bullying hacia alguno de mis hijos?

Como primera medida no hay que desesperarse; es importante mantener una actitud firme pero contenedora con el niño. El diálogo directo con el hijo es el puntapié inicial, es decir, hay que recibir la información de primera mano. Por supuesto que es imprescindible que los padres se contacten con el colegio para denunciar este problema y mantener una conducta de monitoreo para ver cómo avanza. Muchas veces es útil hablar con otros padres para ver la magnitud del problema si es que están al tanto. Lamentablemente, las investigaciones plantean que son pocos los niños que expresan estar pasando por esto, y los que efectivamente lo comunican, lo hacen tarde, es decir, ya hace tiempo vienen siendo víctimas de acoso escolar. Otro tema importante es modelar para los hijos: el chico que es víctima no sabe cómo defenderse, por lo que se debe generar una instancia de aprendizaje de dicho comportamiento. Dar un mensaje basado en el sentido común (por ejemplo: “tenés que defenderte”) no sirve, debemos partir de la base que el niño no sabe cómo hacerlo. El adulto debe plantear alternativas para ver cómo se puede resolver un conflicto, brindando apoyo e ideas y no esperar que el niño lo resuelva por sí solo. Como regla general, siempre se deberá considerar consultar con Psicólogo o Psiquiatra para recibir orientaciones claras en el tema y valorar la situación global.

 Por Carolina Anastasiadis

Contacto: Lic. Psic. Nicolás Capote. nicolascapote@gmail.com

3 Comments

  1. Maria sierra says

    Quisiera ver la entrevista hecha al Lic en psicología Nicolas Capote hoy en Buen Día Uruguay. Realmente la vi y me pareció interesantisima!!!!! Y quiero escucharla nuevamente desdé ya muchas grs

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    • caroanas says

      Hola Virginia!
      La subimos la semana próxima. Te avisamos!…si no me equivoco estás suscripta al blog, así que te vas a enterar enseguida! Gracias por leernos. beso. Carolina

      Me gusta

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