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Luciana Mantero: “Lo importante es saber que la vida puede ser fértil y fecunda más allá de la llegada de ese hijo”

“El tiempo es el peor enemigo de la fertilidad”, sostiene la periodista argentina Luciana Mantero en su charla TEDx realizada el año pasado. Según ella, los acontecimientos hubiesen sido diferentes si le habrían advertido de esto a los 20 años. Hoy en día ya es conocido que nuestras células empeoran con los años, dramáticamente después de los 35.

Esposa del Jefe de Gabinete de la República Argentina, Marcos Peña, con quien pudo ser madre de Lucas sin mayores inconvenientes a los 30 años, fue diagnosticada tres años después con menopausia precoz, por lo que sus sueños de ser madre nuevamente se vieron truncados.

Tras vivir en carne propia la imposibilidad de tener otro hijo por vía natural, se embarca en la aventura de escribir su segundo libro, “El deseo más grande del mundo”, publicado en setiembre de 2015, en el que cuenta su historia y la de nueve mujeres más, que luchan por convertirse en madres.

Al conocer su libro me comuniqué con ella vía Facebook, y luego de algunas comunicaciones por e-mail y whatsapp, logramos una conversación que compartimos a continuación. Ojalá la entrevista sirva de sostén para todas aquellas personas que sufren la infertilidad, un tema bastante recurrente en la sociedad actual y que sigue siendo un tabú.

De escribir la historia de vida de la activista argentina Margarita Barrientos, pasaste a escribir sobre tu propia historia y la de otras mujeres que buscaban desesperadamente concebir un hijo, ¿cómo se da ese pasaje?

Fue una decisión narrativa, en realidad no pesaba tanto el hecho de escribir sobre mi vida sino el darme cuenta que tengo una buena historia entre manos para contar. Y eso también fue lo que pesó cuando decidí escribir sobre Margarita Barrientos. Mi experiencia igual es una parte del libro, cuento además nueve historias de otras mujeres con lo cual intento recrear con ello el universo de situaciones posibles que podemos vivir cuando atravesamos la infertilidad.

¿Cómo viviste el período en el que no podías quedar embarazada naturalmente?

El proceso fue muy largo, de 3 años. Estaba muy triste porque me costaba aceptar que en esta oportunidad no iba a ser madre de forma natural. Tuve la suerte de tener una pareja que me contuvo, que se abrió a otras posibilidades, y que me acompañó en todo momento, pero como cuento en el libro, es un tema que puede quebrar parejas; o te fortalece o te termina destruyendo.

Este proceso hace de tu vida íntima una repetición donde prima la utilidad de la reproducción y no el placer del encuentro íntimo, entonces es complicado. Hay gente que dice que en estos momentos siente que son tres: el médico, la pareja y él o ella, y no es fácil; es un tema de los que pocos hablan y nadie te prepara. Incluso los psicólogos dicen que el impacto emocional que sienten las parejas en el proceso de búsqueda de un hijo que no llega, es similar al que siente una persona cuando tiene que despedir a un familiar querido luego de su muerte. Es muy impresionante, lo que sucede es que al no haber riesgo de vida se minimiza, y ni hablar si ya tenés un hijo, como en mi caso. Sin embargo, aun así, te puede llevar a lugares de mucha tristeza e incluso depresión.

¿Cuándo deciden comenzar con el tratamiento?

Primero traté de aceptar que no iba a tener un hijo naturalmente, como producto de una noche de amor y placer; el cuento de hadas esta vez no iba a suceder. Y cuando pude dar ese salto, tomamos la decisión con mi marido de iniciar el proceso de la ovodonación, que es la donación de óvulos por parte de una donante anónima. Con todos los miedos que yo tenía al respecto, empecé terapia especializada en el tema en cuestión, y con esta ayuda y la ayuda de la ciencia, me preparaba para otro final feliz: la maravilla de volver a ser madre. Gracias al trabajo que estaba realizando internamente, pude poner el amor por encima de todo, teniendo en cuenta que a veces las cosas no suceden como uno quiere. Lo increíble es que cuando nos animamos a esto y empecé el tratamiento, quedé embarazada naturalmente de forma milagrosa, contra los pronósticos de siete médicos que decían que era imposible, que mi reserva ovárica estaba vieja y que mis folículos no habían madurado hasta llegar a ser óvulos; todos mis indicadores hormonales daban pésimo. Fue una sensación inexplicable, de arriba para abajo una montaña rusa emocional que me transformó en miles de aspectos. Cuando llegó Joaquín la alegría fue inmensa.

¿Qué prejuicios intentás derribar en tu libro y sentís que todavía sobrevuelan en la sociedad?

El prejuicio principal que intento derribar con el libro es esta idea que las mujeres solo servimos para ser madres, que la maternidad te completa, que cuando no podés tener un hijo estás fallada o es culpa tuya, o que sos menos mujer porque no podes concebir (lo mismo sucede con los hombres que no pueden tener un hijo). Esta idea de la masculinidad o femineidad atada a la fecundidad es errónea, uno puede tener una vida fecunda aunque no tenga hijos. ¡La vida es hermosa de todas maneras!

¿Cómo vive la familia hoy, tanta exposición?

Nosotros con Marcos siempre sentimos que era algo que podía ayudar a un montón de gente y no tuvimos temor en publicarlo, no hubo censura de parte de él, para nada, y yo confío mucho en el impacto de la lectura, como dije en un principio. Primero es una confesión cuidadosa, no hay morbo, y segundo creo que es una historia que tiene potencia. Soy ferviente defensora de que si la historia lo necesita, hay que poner el cuerpo. He leído decenas de clásicos de la literatura en primera persona y lo que te transforman e impactan es enorme. Además me parece bueno derribar ese mito de que todos tenemos una vida perfecta, todo nos sale bien, todo va bárbaro. ¡Somos personas! Atravesamos situaciones de todo tipo, no hay nada que esconder, no hay nada por lo que avergonzarse, reímos, lloramos, nos mandamos macanas, tenemos envidias, lidiamos con ellas, tratamos de ser mejores cada día, y mientras tanto, nos descubrimos oscuras en un montón de aspectos. Esta imagen que busco transmitir unido a la devoción por contar buenas historias, hizo que fuera ineludible poner el cuerpo y el corazón en este proyecto.

¿Influís en las políticas públicas del gobierno en relación a la fertilidad asistida?

Respecto a las políticas por supuesto trato de darle mis opiniones sinceras a Marcos y también trato de estar lo más informada posible en el tema de la fertilidad, así como hablar con las personas que están a cargo del área en el país. Pero obviamente yo no soy funcionaria ni soy especialista en el tema, creo que hay personas idóneas trabajando en el Estado que son las que tienen que ejecutar. Soy muy respetuosa de ello.

¿Qué sugerencias podes brindarle a mujeres y parejas que viven hoy tu misma vivencia?

A las parejas les sugiero que estén muy juntas, que se acompañen mucho, es de a dos la cosa, aunque hay mujeres que quieren ser madres solas y en ese caso es diferente. Pero si se tiene pareja, se trata de una situación que tienen que atravesar de la mano, es un problema de los dos. Es bueno contenerse y decirse siempre lo que sienten, para mí esta es la mejor forma de atravesarlo. También es necesario no dejar de ser felices en el camino, sé que es complicado en la diaria pero hay que buscar herramientas que permitan estar bien. La vivencia es dura y no se debe minimizar, pero se puede tratar de que la vida no se nos derrumbe, de no terminar con el cuerpo roto y una economía quebrada -hay leyes en Argentina que cubren determinado número de tratamientos, pero si no se logra el embarazo en esas oportunidades, muchos terminan hipotecando su casa, su auto, sus vacaciones, todo, para lograr el fin-. No hay una receta única, cada uno sabe hasta dónde quiere llegar, lo importante es saber que la vida puede ser fértil y fecunda más allá de la llegada de ese hijo, y hay que tratar de que en el camino no se nos escape la felicidad.

 

Por Federica Cash

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