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Un papá bloguero

Hace unas semanas recibimos el mensaje de Adrián Cordellat, el autor del blog “Papá en prácticas”. Desde España nos escribía con el fin de entrevistarnos para la revista digital Madresfera, la mayor comunidad de blogs de maternidad/paternidad en castellano.

Contentas de recibir tal distinción, nos pusimos a responder las preguntas -que cuando estén prontas publicaremos también aquí- no sin antes navegar por el blog de Adrián, un papá que decidió salir del estereotipo de hombre fuerte y que no llora, y se animó a escupir palabras honestas y llenas de sentimientos que salían de su vida en forma de catarsis tras la paternidad.

Redoblamos la apuesta y curiosas por conocer a este hombre que deja pinceladas de su vida de padre en unpapaenpracticas.com (¡conozcan este blog, no se van a arrepentir!), le enviamos algunas preguntas y las respuestas las compartimos aquí.

¿Cómo y por qué surge Un papá en prácticas?

A mí me pasa un poco como a Jane Lazarre: “vivir sin escribir ni dejar constancia de las cosas siempre me ha resultado desconcertante. Nunca acabo de creer que he entendido algo hasta que no lo describo una y otra vez con detalle”. Así que bueno, ese es un porqué al blog. Mi necesidad permanente de escribir.

Y luego está mi situación personal. Vivo relativamente lejos de mis padres y de mis amigos de toda la vida, así que el blog fue en un inicio una forma de tenerlos al día, de contarles los avances de Mara, mi primera hija. Luego, con el tiempo, me fueron leyendo cada vez más y más personas que se sienten identificadas con lo que cuento. Y la verdad es que es sin lugar a dudas lo mejor del blog: esa gente que con sus comentarios, sus palabras de comprensión y su apoyo te hacen ver que no estás solo, sino que somos muchos surfeando las mismas olas, experimentando los mismos sentimientos, conviviendo con los mismos miedos y angustias. Y oye, en una época en la que vivimos la maternidad y la paternidad cada vez más solos, esa sensación de comunidad no tiene precio.

¿Por qué ese nombre “en prácticas”?

El blog surgió unos meses antes de nacer mi hija mayor, que hoy tiene cuatro años. Así que supongo que como por entonces dormía más y estaba más descansado, tuve un momento de lucidez de los que hoy escasean. Y comprendí, antes ya de ser padre, que al serlo uno siempre está en prácticas porque los hijos cambian a diario, tienen nuevas necesidades, te plantean nuevos retos, y tú tienes que ir aprendiendo sobre la marcha a afrontarlos de la mejor manera posible. Por eso el nombre del blog. Porque ser padre es una eterna plaza de becario, de trabajador en prácticas y en aprendizaje continuo. Está mal pagada, como todo trabajo en prácticas, pero es muy satisfactoria y te da muchas alegrías (también muchos dolores de cabeza).

¿En qué te sorprendió la paternidad?

Creo que me sorprendió en todo. Uno puede hacerse una idea de lo que se le viene encima cuando espera a su primer hijo, pero hasta que no lo vives es imposible que lo comprendas en toda su magnitud. Para mí, sinceramente, ha sido un terremoto que ha volteado mi vida por completo. Supongo que a eso ha contribuido el hecho de que desde el principio haya tenido claro que quería ser un padre implicado y presente en el día a día de mis hijos. Y esa vivencia es maravillosa, pero también desgasta mucho. Que os lo pregunten si no a las mujeres, que sois las que tradicionalmente, y aún hoy, habéis ejercido esas labores de cuidados.

Pero si me tengo que quedar con algo que me ha sorprendido eso es, sin duda, la explosión de sentimientos totalmente contradictorios que te invaden cada día. Quieres a tus hijos como jamás pensaste que se podría llegar a querer, pero los días se hacen muy largos y por momentos los puedes llegar a aborrecer e incluso a pensar en qué has hecho con tu vida. Es un sentimiento difícil de explicar. Hay que vivirlo.

No es tan normal, por lo menos en Uruguay, que los padres hagan catarsis sobre la paternidad en un blog.  ¿Cómo es allí en España y qué respuestas has tenido de otros papás?

En España tampoco es lo normal, pero lo cierto es que somos unos 200 blogs escritos por padres que nos hemos reunido en torno a la Madresfera, que es una comunidad de blogs de maternidad y paternidad en castellano que reúne a más de 4.000 bitácoras de la temática. Pero claro, tienes que tener en cuenta que solo Madrid tiene casi la misma población que todo Uruguay, así que tampoco tiene mucho mérito… De todas formas, aunque sea pequeño, me parece importante este movimiento pues está ayudando a visibilizar en España una nueva figura de padre, por decirlo de alguna manera, que ya no se conforma con ser el proveedor, sino que también quiere estar presente en la vida y en los cuidados de sus hijos.

Hablas bastante de cómo cambia el ritmo de la vida con la paternidad; que a veces los días se parecen unos a otros y vamos detrás de viandas, mochilas, trabajo… y volvemos a empezar. ¿Puedes contarnos alguna reflexión al respecto? ¿Va más rápido desde que sos “bipadre”?

Creo que es algo que nos pasa a todos en cuanto entramos en la rueda de la vida adulta y con responsabilidades, pero es cierto que desde que soy padre tengo más esa sensación de déjà vu, de día repetido, de estar dando vueltas permanentemente en una rueda de hámster. Supongo que a eso contribuye el hecho de que al ser padre te queda poco tiempo para nada que no sea el trabajo, los hijos y las labores domésticas. Y eso quema, claro.

Una amiga y reconocida bloguera, Bei, del blog Tigriteando, acostumbra a decir que algo así como que cuando eres madre o padre los días se hacen muy largos, pero los meses y los años pasan muy rápido. Y tiene mucha razón. Es un tema que hablo mucho con amigos. Cuando eres niño el tiempo pasa muy lento. Cuando tienes hijos, sin embargo, vuela. Mi hija mayor va camino a los cinco años y me parece que fue ayer cuando nació.

“Considero que mis hijos me han hecho mejor persona y que me han abierto los ojos a realidades en las que antes, sinceramente, ni siquiera pensaba”. ¿Cuál fue el mayor cambio que te trajo la paternidad?

No sabría decirte algo en concreto, pero sí, como citas en la pregunta, creo que ser padre me ha hecho mejor persona, más empático, con más sensibilidad. Hoy, gracias a que mis hijos me han abierto los ojos y de repente me he convertido en su ejemplo, considero, por poner un ejemplo, que me alimento mucho mejor y que hago un consumo mucho más responsable y consciente. Creo que en cierto modo ellos me han sacado un poco del capitalismo y del consumismo en el que vivía y me han hecho más reflexivo al respecto. Supongo que algo tendrá que ver aquello de que como padres siempre pensamos en dejar un mundo mejor para nuestros hijos. Aunque como se dice mucho últimamente en España, lo que nos gustaría verdaderamente es dejar unos hijos mejores para el mundo. Y en ese sentido el ejemplo que tomen de nosotros es fundamental.

¿Sos el “raro” en tu familia por la forma de concebir tu paternidad?

Lo soy, lo soy. Las cosas han cambiado mucho desde que yo nací, así que muchas cosas que estamos haciendo con nuestros hijos (como la lactancia materna sin fecha de caducidad, el colecho, el porteo, el baby led weaning y una crianza que aboga más por la comprensión y el diálogo que por los gritos y los golpes), son vistas como algo extraño. Pero bueno, la especie humana afortunadamente evoluciona. Y al final cada uno cría a sus hijos como quiere y como buenamente puede. Y siempre que eso se lleve a cabo desde el respeto a los peques, no tendría por qué haber mayor problema.

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