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Mercado PAX y su trabajo por difundir consciencia

Lejos de sentir que el mundo se cae a pedazos y que las generaciones empeoran con los años, a nivel evolutivo se ven saltos enormes hacia un mundo con mayor consciencia. Por supuesto que no en todos los ámbitos ni en todos los grupos humanos, pero cada vez se escucha más hablar sobre la importancia -e incluso urgencia- del cuidado de nuestro planeta, de la crianza consciente como semillero de una sociedad más justa, y de una economía al servicio de las personas y no a costa de las mismas.

En esta línea, Sara Del Campo e Ignacio Recondo, un joven matrimonio argentino que llegó a nuestro país hace ocho años, han gestado y desarrollado de este lado del río, “Mercado PAX”, una empresa que vende productos de triple impacto, cuyo éxito radica en lograr el equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental, además de generar soluciones concretas a problemas sociales y ambientales.

Desde Mamás Reales apelamos a ser cada día más conscientes de lo que decimos, hacemos y sobre todo de aquello que somos. Por eso nos acercamos a Mercado PAX, una tienda cuyos productos son elegidos por lo que hay detrás, por lo que son y generan. Sentimos que de manera distinta, proponen una mirada similar a la nuestra, desde sus propósitos, hasta sus sueños por delante.

Para conocer este divino emprendimiento, los invitamos a leer el intercambio que mantuvimos con sus creadores. ¡Vale la pena conocer!

¿Qué es Mercado PAX?

Sara: PAX surge en una búsqueda de ser integrales, de hacernos a nosotros mismos esas preguntas difíciles que intercambiamos durante meses entre nosotros, y que nos hicimos de manera introspectiva a nivel individual. En mi caso lo que más me brotaba era la paz, deseaba vivir en armonía, integrada, y ser la misma persona como mamá, mujer y trabajadora. Quería ser yo en todos lados y quería poder ser mamá también mientras trabajaba. Me preguntaba, ¿por qué tengo que dejar a mi hijo con alguien y no lo puedo llevar conmigo? ¿Por qué el domingo me viene el bajón del domingo? ¿Me gusta lo que hago? Las respuestas llegaban de a poco, quería sentirme feliz todos los días de la semana.

Ignacio: En mi caso acompañaba ese propósito personal de Sara, me sentía muy identificado con ese sentir de ella; me resonaba mucho el equilibrio y la coherencia entre lo que digo, hago y soy. Cuando definimos el nombre PAX (que significa Paz en latín), más allá de que queríamos un nombre de fácil pronunciación y breve, para nosotros reflejaba la idea de difundir consciencia de la huella que dejamos en el mundo a través del mercado. Y el propósito justamente se basa en vivir en paz con nosotros mismos, con el otro y con el ecosistema.

Sara: Lo único que sabemos es que un día todos nos vamos a morir; esa es una certeza real, la cuestión es cómo quiero vivir y qué huella quiero dejar en este mundo que transito.

¿Y por dónde empezaron en esa búsqueda de creación?

Ignacio: En un principio Mercado PAX surge pensando en algo para el bien común, principalmente a nivel social, después fue que empezamos a tomar consciencia sobre el problema medioambiental. En este viaje de búsqueda conocimos a Pedro Tarak, que es uno de los fundadores del Sistema B Internacional. Él nos apoyó en esta idea de generar un mercado que centralice productos con propósitos sociales y medioambientales. Juntos viajamos al sur de Chile, al primer encuentro mundial de empresas B, y oficialmente lanzamos el e-commerce, una plataforma de venta online, en abril del año pasado. Lo hicimos en una alianza con Youhub Cowork –empresa B certificada- donde tenemos puntos de pick up en Montevideo, en los barrios de Carrasco y Punta Carretas, estando allí los productos exhibidos para comprarse físicamente.

¿Cómo fue el proceso entre la idea inicial y su ejecución?

Sara: Empezamos por casa. Compramos un tacho que tenía compartimentos y una compostera para separar los residuos y poner lo orgánico afuera; instalamos la huerta en casa y la retroalimentamos con el compost que generamos; compramos nuestras botellitas de acero inoxidable, dejamos de usar bolsas, todas acciones sencillas pero que son pequeños aportes para el mundo. También probamos cambiar los cepillos de dientes por los de bambú, intentando primero nosotros vivir la experiencia de ser más sustentables. En ese cambio, vimos que era difícil encontrar productos sustentables en un mismo lugar: vestimenta, artículos de higiene personal, alimentos, era todo un tema conseguirlos, lo que nos empujaba a ejecutar la idea de generar una central donde la gente pudiera encontrar productos que garanticen detrás un propósito social y medioambiental. Hoy nosotros tenemos la experiencia de vivir de forma más sustentable en la ciudad.

Ignacio: A partir de allí empezamos a buscar productos de empresas certificadas B para vender, pero vimos que en Uruguay no había. Fue en ese momento cuando Natalia Hughes (Presidenta de Sistema B en Uruguay y socia fundadora de Youhub Cowork) nos puso en contacto con Virginia Montoro, Directora General de Ruralanas, que vendía productos B en su esencia pero que no eran certificados, lo que nos impulsó a buscar emprendedores y emprendedoras que eran B en el corazón de su negocio, pero que todavía no lo sabían; queríamos hacerles de vidriera a esos productos. Fueron seis meses de trabajo y con ese bagaje es que viajamos a Chile, con un boceto de lo que era la plataforma online y con los cinco proveedores con los que nos habíamos juntado. De allá volvimos con una idea mucho más clara de nuestro propósito, y llegamos directamente a abrir la empresa, buscar marcas locales, crear el sitio y trabajar en todo lo que implica el lanzamiento de la plataforma que finalmente irrumpió en abril del 2019.

¿Qué recepción tuvieron por parte de los uruguayos?

Sara: La recepción fue muy buena y paulatina. No sabíamos el alcance que podíamos tener, pero en un año se vio mucho crecimiento y compromiso. Los clientes, por lo general, generan recompra, volviendo a validarnos, lo que nos indica que vamos por buen camino.

Ignacio: Parte del propósito de PAX es no hacer distinción entre países o fronteras políticas. Si bien reconocemos que hay distintas culturas, creemos que hoy la especie humana está más global que nunca. Pero por otro lado, creemos en lo local, priorizamos lo local, y en esta búsqueda vimos muy pocas empresas B de alcance nacional que estén produciendo este tipo de productos. Por eso percibimos la oportunidad de desarrollarnos juntos y ampliar el impacto en equipo. Algunos productos inevitablemente tuvieron que importarse.

En el primer año de Uruguay pasamos de tener 10 marcas y 100 productos a más de 40 marcas y 650 productos. Los pedidos diarios se multiplicaron por 10, los seguidores y los comentarios también crecieron en Instagram, todo fue muy rápido. Realizamos ventas corporativas a varias empresas y así fuimos ampliando nuestra carta de presentación.

Hoy también están en Argentina, ¿cómo fue ese paso?

Ignacio: Al cuarto mes de lanzar en Uruguay, cuando fuimos a Argentina al nacimiento de nuestro hijo, sentimos que teníamos que replicar PAX allá. Nos juntamos con un amigo -Pacho Riva- y después de un par de encuentros, descubrió lo alineado que estaba su propósito al nuestro, por lo que en agosto empezamos las gestiones para lanzar en diciembre la marca allá. Con el mismo propósito pero distintos productos porque, como dijimos, valoramos lo local.

¿Cómo seleccionan los productos? ¿Qué condiciones deben tener?

Sara: A la hora de incorporar una marca tenemos en cuenta tres principios: el primero es su propósito -qué problema social o medioambiental resuelve-, y si cumple con esto, evaluamos la calidad y el diseño; son excluyentes los tres. Ninguno puede faltar para estar incorporado a la tienda. Tenemos varias categorías de productos; desde alimentos, artículos para el cuidado personal, indumentaria, hogar, y niños. Esta última -niños- la hicimos aparte considerando el legado que les vamos a dejar a las nuevas generaciones; hacemos hincapié en cómo los educamos, cómo jugamos con ellos, con qué materiales. En la página, todo es muy transparente, dice desde el material del que es cada cosa, hasta quién la confecciona y de dónde viene; no se oculta nada.

¿Qué rol cumplen los fabricantes y artesanos locales? ¿Ustedes les sugieren los productos, o al revés?

Ignacio: Nuestros proveedores son nuestros socios, en definitiva, nosotros somos simplemente esa plataforma que conecta. Al principio salimos a su búsqueda pero luego ellos se fueron acercando a proponernos productos, y en base a eso, elegimos aquellos que mejor se adecúen a nuestro objetivo. Son muy variados nuestros proveedores, están aquellos grandes que son una empresa con un sistema de gestión importante y facturación electrónica, con productos de muy buena calidad, y están aquellos artesanos que no cumplen con estos requisitos y ayudamos muchas veces con su estrategia comercial, alentándolos a crecer con ideas y asesoramiento. Muchos de ellos han escalado en su negocio a raíz de haber participado en PAX.

¿Qué proyectos tienen por delante? ¿A qué les gustaría apuntar?

Ignacio: Nosotros queremos avanzar con pasos cortos y visión larga, deseamos ver cómo este crecimiento orgánico que hemos tenido, continúa. A casi un año en Argentina, queremos tener una empresa sólida y edificar sobre lo construido.

En este momento estamos trabajando en etapa de incubación -habrá novedades más hacia fin de año- en dos proyectos: Turismo PAX y Academia PAX. Turismo PAX propone viajar dejando huella, impactando positivamente tanto en lo social como en lo medioambiental. Y Academia PAX tiene la misma base; apunta a trabajar con niños con dificultades específicas de aprendizaje, principalmente en lo que a lectoescritura se refiere, para que personas sin recursos puedan acceder a capacitarse. Funcionaría así: si mandás a tu hijo a la Academia PAX también estás contribuyendo a que otros niños que no tienen recursos puedan acceder. Por otro lado, está el concepto de aprender a emprender con propósito que está apuntado a jóvenes, próximos a terminar sus estudios de bachillerato. Pero falta desarrollar estas ideas mucho más. A partir de este mes, vamos a empezar a trabajar con calendario en mano para que de aquí a fin de año tengamos novedades más concretas de estas nuevas unidades de negocio, que también están pensadas para desarrollarse en Argentita y Uruguay.

Para terminar, ¿qué sienten cuando ven su tienda andando?

Sara: Yo me pellizco, siento una emoción enorme, no puede creer que el sueño se hizo realidad. Tantas horas pasamos escribiendo ideas en los vidrios de casa con marcadores, ideas que hoy son verdad. Dimos a luz una empresa y es muy alucinante ver que es posible.

Ignacio: Creo que lo que al principio era una idea nuestra, hoy está en el mercado y ya no nos pertenece. Estamos aprendiendo y trabajando mucho, todo este esfuerzo vale la pena. Hay que ponerle mucho cuerpo y corazón. El inspirar, contagiar y encender una llama por más chica que sea, es un gran motivo para empezar y terminar cada día. Tenemos muy presente que estamos de paso y en definitiva, si este es el último día, así lo queremos vivir.

Por Federica Cash

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