Autor: Federica Cash

Mi primer libro…

Ya hemos hablado de la importancia de leerle a los niños desde la cuna, de que manipulen ellos mismos los libros -que ahora vienen de tela, goma ¡y hasta con sonidos!-, que cualquier aproximación a la lectura, por más tímida que sea en la infancia, siempre es un buen paso hacia una adultez enriquecida. Por todo eso celebramos la llegada de “Mi primer”, una nueva colección que busca estimular el lenguaje y la curiosidad en la primera infancia. Lo distinto a todo lo que hemos visto por ahí es que es la primera colección para niños bien pequeños, realizada por autores e ilustradores nacionales (Cecilia Curbelo, Susana Olaondo y Verónica Leite). Son libros chiquitos, de puntas redondeadas, con lenguaje súper sencillo y que tratan temas cotidianos como el juego, los mimos, el sueño, el baño o la alimentación. Son lindos, didácticos y excelentes disparadores para hablarles a ellos cuando a los papis –por cansancio o falta de imaginación- es de noche y nos faltan algunas palabras.

La experiencia de ser «Familia amiga»

Gracias a esta profesión que disfruto y me define, puedo entrar en la vida de muchas personas cuyas vidas no son “conocidas”, pero son maravillosas. La de hoy es una de ellas… Hace unos días tuve el placer de conocer a Magdalena Pérez del Castillo (“Cuqui”, para quienes la conocen) que, junto a su marido, tiene cuatro hijos de 12, 10, 7 y 2 años. Ella tiene 38, es Psicopedagoga y cuando era adolescente se planteó adoptar un niño. “Un día le dije a mis padres que quería adoptar a una chiquita del Cottolengo Don Orione, donde iba a ayudar. Pero ya éramos muchos en casa, somos 8 hermanos, así que era difícil.” El deseo lo volvió a sentir cuando se ennovió con su actual marido, a ambos les gustaba la idea. Pero con el tiempo empezaron a tener hijos, a trabajar en sus profesiones y no había espacio para pensar en algo así. Hasta que su marido vio en televisión que el INAU estaba buscando “familias amigas” y le dijo a su mujer: “esto …

Naciendo y pariendo en Etiopía

Abrir la cabeza a lo que sucede en otras partes del mundo, nos regala mayor perspectiva de nuestra propia realidad. Como mujeres, hemos logrado muchos avances en este último tiempo y seguramente consigamos muchos más. Sin embargo, existen incontables rincones en este planeta en donde nuestra lucha por la igualdad parecería ser un tema del primer mundo. Porque existe un escalón anterior de combate para muchas mujeres mamás: el de sobrevivir. El lugar de nacimiento y el seno de la familia en la que llegamos al mundo son algo completamente aleatorio. Quienes tuvimos la posibilidad de crecer y desplegar nuestro propósito de vida, tenemos cierta responsabilidad hacia quienes por quién sabe qué razón, crecieron en un lugar sin oportunidades, si es que logran subsistir a su nacimiento, claro. Hace unos días recibí en casa a una amiga que viaja a Etiopía a trabajar en hospitales y hogares donde se alojan los más pobres de los pobres. Me contó sobre realidades inhumanas que siguen persistiendo en pleno siglo XXI. En Etiopía la mortalidad materna sigue siendo demasiado elevada, …

Un papá bloguero

Hace unas semanas recibimos el mensaje de Adrián Cordellat, el autor del blog “Papá en prácticas”. Desde España nos escribía con el fin de entrevistarnos para la revista digital Madresfera, la mayor comunidad de blogs de maternidad/paternidad en castellano. Contentas de recibir tal distinción, nos pusimos a responder las preguntas -que cuando estén prontas publicaremos también aquí- no sin antes navegar por el blog de Adrián, un papá que decidió salir del estereotipo de hombre fuerte y que no llora, y se animó a escupir palabras honestas y llenas de sentimientos que salían de su vida en forma de catarsis tras la paternidad. Redoblamos la apuesta y curiosas por conocer a este hombre que deja pinceladas de su vida de padre en unpapaenpracticas.com (¡conozcan este blog, no se van a arrepentir!), le enviamos algunas preguntas y las respuestas las compartimos aquí. ¿Cómo y por qué surge Un papá en prácticas? A mí me pasa un poco como a Jane Lazarre: “vivir sin escribir ni dejar constancia de las cosas siempre me ha resultado desconcertante. Nunca …