Humor de madres
Cuando todo lo rosado o panzón tiene un nombre para tu hij@…y te das cuenta que capaz está mirando demasiados dibujitos….#PeppaPig Fuente: http://www.silviasaez.es/ilustracion/
Cuando todo lo rosado o panzón tiene un nombre para tu hij@…y te das cuenta que capaz está mirando demasiados dibujitos….#PeppaPig Fuente: http://www.silviasaez.es/ilustracion/
¿Hay algo que inspire más ternura que un bebé recién nacido? El deseo por mimarlo, protegerlo y cuidarlo con devoción, debe ser de los sentimientos que traspasa más fronteras, que nos es común a todos. Esa avidez por cuidar y arropar a los bebés, fue lo que sintieron las creadoras de la Fundación Canguro, quienes se unieron en una red de voluntarias -20 en un principio, hoy más de 150- para sostener, mirar, besar y aupar a los bebés abandonados del Hospital Pereyra Rosell. Estos bebitos podían pasar varios meses en el Hospital luego de nacer, sin ninguna razón médica que lo ameritara. Habían sido apartados de sus familias por la vulneración de algún derecho esencial y esperaban que un juez decidiera su futuro: si volver a su familia biológica o ser entregados en adopción. Si bien recibían atención en salud, no tenían a nadie que los estimulara, que les cantara, les diera besos o los mimara. Así que con el fin de darles lo que les faltaba, se formó la Fundación, con voluntarias dispuestas …
Cuando una tiene un hijo, no solamente está generando vida, también está “esculpiendo” una continuidad de su propia existencia. A través de ellos, y de todos los que vendrán después, se va tejiendo una red invisible pero fácilmente detectable de la cual somos parte, desde la concepción. De esta manera, se van multiplicando las raíces y el árbol va creciendo –con sus variantes– en cada nacimiento, que renueva la magia de ser miembro de algo mayor. Sin embargo, muchas veces, vivimos la vida como si fuésemos 100% independientes, dueños y amos de nuestra propia existencia. Inconscientes de que formamos parte de un pasado que nos es común a todos y que nos influye más de lo que creemos -y a veces, quisiéramos-. Lo cierto es que somos transición entre lo que fue y lo que será, nuestro estado material está de paso, nos guste o no. Ser conscientes de que conformamos un ínfimo lugar en la humanidad pero que somos fuertes influyentes de la vida presente y futura, nos hace humildes y nos responsabiliza de …
«Hacía tiempo que yo intuía que esto iba a pasar…sus mensajes me lo decían muy sutilmente. Cuando llegó el momento en el que sentí la separación de su espíritu de mi cuerpo, supe que estaba sucediendo; su corazón dejó de latir. Había llegado el fin de este embarazo de ocho meses. Cuando los médicos lo confirmaron, el mundo se paralizó para mí. Dejé de escuchar, el tiempo se congeló, no tuve reacción; estaba en shock. Pero también sentí que este pequeño ángel me envolvió en su amor y me elevó a una zona de contención; me sentía suspendida en una nube de silencio, tranquilidad y mucha paz.» Así empieza Pequeños Ángeles, una historia fuerte de maternidad, contada por Gimena Minetti, una mujer que años antes nunca hubiera pensado sentir ni experimentar cuestiones tan profundas ni sutiles. Menos, creerlas. Desde que estamos con Mamás Reales hay algo que nos sucede a menudo y es que se nos acercan personas con distintas vivencias vinculadas a la maternidad, con algo en común: el crecimiento personal que impulsaron en …
Ayer compré tierra para arrancar una huertita en casa. Sé que está un poco “de moda”, pero lo mío fue producto de una búsqueda que diera como resultado un win-win. En primer lugar, mi hija quiere todo ya; típico síndrome de los niños de esta era…y hace tiempo le estoy tratando de explicar lo que es esperar, que algunas cosas llevan su tiempo y necesitan un proceso (“¿PRO qué mamá??”) Por otra parte, Alfo muere con los tomatitos cherry y quiero que incursione en algún otro vegetal que le resulte “divertido” de incorporar a su vianda. Y por último –o no tan último-, la ex dueña de la casa donde vivo me dejó unas macetitas perfectas para huerta…y todo eso se conjuga con que a veces, los fines de semana, luego de armar torres, pintar unas cuantas mandalas, salir a caminar o ir al parque, me cuesta idear algo un poco más ingenioso para entretenerla –y entretenerme-. Cuestión: concluí que armar una huerta es una experiencia en la que ganamos todos. Pero como buena madre …