Autor: Federica Cash

Células de cordón umbilical

Cada vez es más frecuente escuchar que algunos deportistas de alta competición han solucionado sus lesiones a través del uso de células madres. También es común escuchar de casos de órganos atacados por cáncer, que fueron sanados a partir de estas células, o leer artículos con noticias de investigaciones que las vinculan con un posible tratamiento efectivo para enfermedades como Parkinson o Alzheimer. La ciencia nos sorprende a diario con novedades y las células madre, presentes en la médula ósea y en el cordón umbilical, parecerían ser una especie de “oro en polvo” con un potencial que hoy apenas sospechamos pero estamos empezando a vislumbrar. Y Uruguay no está lejos del tema. En Mamás Reales nos interesamos por conocer más sobre las células madre del cordón umbilical, considerando que cada parto es un momento único e irrepetible para poder acceder a ellas. Consultamos a Células de Cordón Uruguay, empresa pionera en la extracción de células de cordón en nuestro país, con banco de conservación en Boston (New England Cord Blood Bank), Estados Unidos. ¿Qué son estas …

El papá de Cande (down side up)

Hace unos días escribía una columna sobre mi visita a la casa de Candelaria -una niña divina, con Síndrome de Down- en la que hablé sobre mis percepciones y sensaciones de ese encuentro que mantuve con su mamá, Alfonsina, y la niña merodeando alrededor de la mesa repleta de exquisiteces. Hoy les presentamos una entrevista realizada al padre de Candelaria, para conocer su mirada y su forma de vivir la familia con esta especial integrante. ¿Cómo fue tu reacción cuando te dijeron que Cande tenía Síndrome de Down? No fue una reacción desde lo racional, fue más instintiva que otra cosa. Sentí el instinto de protección paternal hacia mi hija. Lo primero fue escuchar al neonatólogo, el doctor me explicó y mostró todas las «señales» que indicaban que Candelaria tenía Síndrome de Down. Todo esto pasó rápidamente, en 15 minutos. Después de eso, quedaba enfrentarse a mi hija, a su mamá, a mis familiares y amigos, y al mundo.  Quién más que el padre para pararse con desplante, coraje y amor para decirle al mundo: …

Ser, sin hacer

Nuestro buen amigo el Psic. Alejandro De Barbieri, escribió en su libro Educar sin culpa “feliz quien puede ser sin hacer”. Nos encantó esa frase para tener presente en este preámbulo de fin de semana. Además, encontramos un lindo video en donde varias mujeres de edad avanzada aconsejan a las más jóvenes, contándoles qué harían y qué no harían si volvieran a vivir. Muchas detendrían el tiempo en eso que las hacía sentir felices, y que tenía más que ver con el ser. Así que basadas en estos testimonios las invitamos a aprovechar cada segundo de la vida sin la presión de ser mujeres perfectas, solo la de dejarse SER! ¡Buen fin de semana!

La difícil historia de una #MamáReal

Por una Mamá Real invitada: Wendy Puig Hace 6 años cuando conocí a quien hoy es mi esposo, todo fluyó muy rápido y, casi enseguida nos mudamos juntos. Así también de rápido, decidimos que buscaríamos ser padres. Yo ya tenía 32 años, sentía que era hora de ser madre y luego de encontrar a la persona indicada no quería perder más tiempo. Luego de tres meses sin noticias (todas tenemos la fantasía de que apenas que dejás de cuidarte, a los 10 minutos quedás embarazada, porque crecemos con ese mito que embarazarte es así de fácil), decidimos ir al ginecólogo y consultar. Más allá de ver si todo estaba bien, quería tomar todos los recaudos convenientes para que el embarazo llegara rápido y en las mejores condiciones. Cuando llegamos a la consulta y planteamos el deseo de embarazarnos, nos recomendaron un par de estudios. A él un espermograma y a mí una histeroscopía para ver la permeabilidad de las trompas. A las semanas volvimos por los resultados de esos estudios y llegó el primer mazazo de este …

Cande: una niña «UP»

Me había llegado por varios lados la noticia de su blog. Al estar en el rubro, la gente me comentaba: tenés que conocer esta página ¡te va a encantar! Y al cabo de unas semanas entré, y tuve la suerte de conocer a Cande y a su mamá, a cuál de las dos más luminosa. Debo confesar que tengo especial predilección por los niños con síndrome de down; me inspiran amor, inocencia, ternura. Y Cande no fue la excepción, porque estos niños no solo son especiales por tener ese famoso cromosoma de más, también lo son por tener muy desarrolladas sus emociones, sus sentimientos y su empatía. Ellos siempre se encuentran disponibles para un mimo, un beso, un abrazo. Y parece ser que aquello que a nosotros nos roba la adultez y que tan a flor de piel tenemos cuando niños, en ellos jamás se borra. He tenido la fortuna de conocer de cerca a varias personas con síndrome de down, y en todas ellas veo una capacidad ilimitada de amar, de seguirse asombrando, y …