All posts tagged: reflexión

AMAR en tiempos (pos) modernos

¿Por qué hablar de amor en un blog de crianza, maternidad y educación? Creo que porque el amor nos hace existir (venimos del encuentro de dos personas); porque el amor nos hace agarrarnos a la vida (nadie sin algo de amor a la vida, vive), porque si no fuera por el amor que recibimos de niños hubiéramos muerto (cerebral, física y emocionalmente). Por eso y porque a veces pienso que si los adultos vivimos sin amor, nuestros hijos corren un riesgo, es que hoy elijo hablar de amor. Pero me trae hasta aquí hablar de lo fundante que es vivir el amor (y en amor) quienes somos referentes de los niños. Los papás, las mamás, los abuelos, los docentes. Si pensamos que el niño llega a la vida sin saber lo que es amar, entonces somos nosotros quienes, habitando un concepto de amor, vamos dibujando el “mapa de amor” que tendrán nuestros hijos toda la vida. Ellos van a ir cargando ese concepto con los significados que los adultos le vayamos brindando. ¿Y no es …

Si la vida te da limones, hacé limonada

Soy madre separada. Con la certeza de que los niños nos sienten y luego nos entienden, y que somos los adultos de la casa quienes marcamos el tono emocional del hogar, la decisión de la separación para mí fue difícil pero también necesaria. Primero no me separaba por ellas, y luego la decisión se dio justamente pensando en ellas. Quería que mis hijas respiraran amor. No había adultos culpables, pero ese amor no estaba. Como cada decisión que involucra a los hijos, una gran cuestión emergió con fuerza de manera inmediata. Cuestión que, a veces respondía con dolor, otras veces con más raciocinio y menos emoción y que hoy respondo con mucha más paz que perturbación: ¿hay alguna habilidad que los hijos de padres separados puedan tomar de la situación que les toca vivir? La respuesta es SÍ. Se habla mucho sobre los daños que las separaciones mal gestionadas pueden causar en los niños, que es un factor de “riesgo” para la salud emocional de ese niño cuyo cerebro está en pleno desarrollo, pero poco …

Los niños nos SIENTEN, luego nos entienden

Hace unos años escuché una frase que me voló la cabeza, además de desorientarme fuerte. Era simple. Sigue siéndolo. Llana incluso, de esas que se escuchan seguido, pero que pocas veces se repara en su verdadero y profundo significado. “Los niños no aprenden tanto de lo que se les dice, sino que aprenden más a partir de vernos. Pero mucho, mucho más, aprenden de lo que somos”. Me la dijo el Psic. Ale De Barbieri al poco tiempo de estrenar mi maternidad. Al instante sentí que, con la llegada de mi primera hija al mundo, ya no valían ni los títulos, ni roles, ni rótulos que me habían definido hasta el momento: valía mucho más quién fuera. Más allá de etiquetas. Básicamente me di cuenta que tenía que de-construirme y reconstruirme de a pedacitos en esta nueva vida que yo como madre, comenzaba con ella. ¿Cómo que aprenden de lo que somos? ¿Cómo hago para que aprendan algo bueno a partir de lo que soy? Y más hondo aún: ¿Quién soy? ¿Cómo quiero ser? ¿Qué …

Vacaciones interruptus (en tiempos covid)

“Fuera de control” fue el título de una de las primeras columnas que hice para Mamás Reales hace casi 9 años. Alfonsina acababa de nacer y yo, que hasta el momento movía las perillas de cada una de las variables de mi vida (o eso creía), entendí -a pura resistencia y con el paso de los meses- que con un hijo las cosas escapan un poco de las manos. Y ya sabemos lo que a nosotras nos cuesta soltar… Escenas improvisadas del tipo… «es viernes de noche, ¿vamos al cine?» pasan al plano de la ciencia ficción cuando uno estrena rol mamá. Cuando uno es padre y hay otra vida atada a la propia, la consola se llena de perillas y la trama se complejiza tanto que ese iluso y simple “salir” se transforma en el resultado de una gran obra de ingeniería logística.   Entregas, trabajos o reuniones otrora importantes y sobre las que se podía prever un resultado positivo si se le ponía empeño, con la maternidad pasan a depender no solo del …

El combo explosivo: Diciembre, estrés y maternidad

Hace unos días, en uno de los grupos de mamis del colegio de mis hijas, salió un clásico de diciembre: el regalo de fin de año de las maestras. Por primera vez en 8 años de este ejercicio, encontré unanimidad en las respuestas y una rapidez asombrosa a la hora de decidir el “qué”. “La practicidad en este tiempo cotiza al alza” soltó una de esas madres pos cuórum. Creo que es madre de tres niños y asumo que, entre logísticas de fiestitas de fin de año, entregas de carpetas y regalos a maestras, no solo no quiere saber de sumarse otro tema, sino que le debe quedar poco tiempo para pensar en otras cosas más. Laburo, por ejemplo. Y eso estresa. Lo cierto es que, por más desacelerada que una se plante ante la vida, diciembre trae cierres y balances: personales, laborales, familiares. Y encuentros (agradecidos este año por ello) para vernos con esas amigas con quienes queremos encontrarnos antes del brindis del 31. Sí o sí. Y nos imponemos fechas, en parte porque …