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Adela Dubra, una mamá REAL

Hace alrededor de dos años estuve en su casa por una nota que le realicé para revista LARA y en ese entonces me contó que estaba escribiendo algo sobre la maternidad, pero con un enfoque distinto. También me mostró algunos libros que estaba leyendo y que no sintonizaban mucho con el concepto de maternidad perfecta e idílica que a veces nos venden; más bien, todo lo contrario. Al tiempo publicó “Basta de tanto”. De alguna manera se ganó la simpatía de muchos papás que al igual que ella, entienden que para criar niños felices no hace falta vivir con tanto estrés…a veces hay que deshacerse de tantos juguetes, darles más libertad y dormir  muchas más siestas… como antes.

El año pasado escribiste ¡Basta de tanto!, una especie de proclama en pos de madres libres y felices y menos padres “helicópteros” que andan como secuaces detrás de los hijos. ¿Qué pasó en tu vida para que decidieras escribir un libro de estas características? ¿Hubo algún detonante?

Escribí ese libro más por periodista que por madre. Leo en inglés y veía que se estaba escribiendo y hablando de la “sobrepaternidad”, de padres y madres que agarran a sus hijos como hobbies. Pero sí creo que debe haber influido en mi vida que mi madre siempre trabajó. Fue adscripta en el Liceo Suárez por muchos años y después trabajó en el campo. Mi casa no era de esas que decías “ay, yo cuando llego del colegio mamá siempre está”.

¿Intuías que iba a tener la repercusión que tuvo?

Nunca pensé en si iba a tener éxito o no. La frase que cayó como una bomba es la que dijo el pediatra Fernando Mañé sobre que las niñas no deben sentarse en la falda de los padres. Es raro que tanta gente se sienta ofendida con eso. Es un asunto a investigar. Y respecto a reacciones más graciosas, me ha pasado de una niña de 8 años que me miró fijo y me dijo: “Yo ya se quien sos vos; sos la que no querés que nos compren juguetes”. Hay madres que me contaron que sus hijos les esconden el libro porque lo de los juguetes está escrito en la tapa. Y a mi sobrino alguien le dijo “¿Vos qué sos de Adela Dubra, la que odia los hijos?”. Hay gente para todo……

¿Qué fue lo que más te costó relegar por tu maternidad? ¿Lo has recuperado con los años ahora que tus hijos son más grandes?

Como soy divorciada y vuelta a casar -y tengo un hijo de cada matrimonio- el tema hijos es así: me he pasado con hijos chicos. Como mis hijos se llevan 7 años, de alguna manera tuve dos hijos únicos, entonces me he pasado jugando con cada uno por su lado. Respecto a lo que relegué, te diría que durante bastante tiempo extrañé mucho salir al cine. Y ahora, que cumplí 40 años, y ellos son más grandes, tengo menos ganas de salir. Este año mi rutina es así: hasta las 22 horas ando atrás de que los chicos se laven los dientes, hagan los deberes, se bañen y todo eso, y ahí, a las 22.15 me meto en la cama. Hasta las 23 horas siguen entrando al cuarto con temas varios, cualquier cosa con tal de no dormirse, y ahí leo un rato mientras mi marido mira tele. Pero ni ahí siento que relegué cosas por ellos. Son lo más. Como dice Bill Murray en la película Perdidos en Tokio, “son las personas más encantadoras que conocerás en tu vida”.

¿Qué pensás que lleva a los padres de hoy a llenar la agenda de los niños a tal punto que los  dejan sin tiempo para aburrirse? ¿Qué está pasando en las familias o en las parejas?

Yo no soy psicóloga ni educadora. Yo que sé… yo no veo que haya ganas de “sacárselos de encima”. Más bien veo gente con mucha dificultad para dejarlos hacer sus vidas. Y las clases extras y todo es más bien porque siempre hay alguno en el colegio que lo hace, entonces como madre empezás a pensar que deberías… o el niño te lo pide. Es complicado. Mi hija me pide para empezar ballet y a los dos meses ya deja de ir. Y no tengo la suficiente fuerza para obligarla a seguir. Sé que está mal. Cuando conversé de esto con una madre que es crá me dijo: “En mi casa está la regla que lo que se empieza, se termina”. Está bárbaro.

El pediatra Mañé Garzón dice que solamente se puede educar si se tiene “vida de adulto”. ¿Qué implica llevar “vida de adulto” para ti? ¿Lo aplicás en casa? ¿Cómo?

Está bueno eso que dice Mañé. Y que la madre debe trabajar fuera de casa y traer al nido lo mejor de afuera. Esa idea del nido la tengo bastante presente. En mi casa, por ejemplo, se escucha pila de música que les gusta a ellos. Pero cuando comemos, suelo sacar temas “de grandes”. Como a mí realmente me apasiona el periodismo y trabajo en una radio, todos los días tengo un cuento para hacer. Les cuento que hoy entrevisté a una señora que junta perros que están en la calle y que tiene 100 perros, y alucinan.

¿Cuándo fue la última vez que gritaste en tu casa “¡basta!”?

Muy seguido. Mi hija está convencida que los cereales son algo así como un derecho adquirido. Con seis años me dice: “Comprá cereales que se acabaron”. Me da fastidio la manía de los cereales, los postrecitos, “la merienda”. Unos inventos. Y ahí voy, a los ponchazos, como todo el mundo. Digo que no, después aflojo, después me pongo firme.

Algo que quieras compartir con las mamás reales…

Tenemos, como madres y mujeres, que hacer algo para que el whatsapp no nos arruine la vida. Los grupos de “madres del colegio” son muy útiles (te hacen acordar que el niño tenía que llevar no sé qué cosa, y vos justo te habías olvidado) pero son intensos. Arrancan demasiado temprano en la mañana y terminan demasiado tarde.

 adela. basta de tanto

 

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