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Gonzalo Frasca: “Dejar el juego de lado implica renunciar a la curiosidad”

Viene de familia de educadores; su abuelo fue Director de la Alianza Francesa y fundador del Liceo Francés en Uruguay, su madre docente del Liceo y su hermana maestra preescolar. Gonzalo Frasca no es profesor pero ha dado clases a adolescentes en liceos, talleres de videojuegos, es Catedrático en la Universidad ORT y en la cadena de televisión CNN fue director de ciencia y tecnología donde divulgó todo tipo de información en esa área.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Master en Ciencias de la Información y Tecnología, y PhD en videojuegos, Frasca ha creado juegos para empresas como Disney, Pixar, Cartoon Network y Warner Bros.

Hoy por hoy, su trabajo está dando que hablar al formar parte desde hace dos años de Dragon Box, un estudio que comenzó haciendo un juego de álgebra en forma de App, que alcanzó fama internacional. La herramienta se experimentó en casi todas las escuelas de Noruega y en la ciudad de Washington, USA, y con ella el 96% de los niños aprendió a resolver ecuaciones. A partir de ese primer experimento, comprobaron que los videojuegos eran un gran instrumento para aprender más y mejor.

Desde entonces Dragon Box no ha parado de trabajar en la creación de videojuegos y otros soportes para contribuir a la educación de los niños. Sobre sus creaciones, la realidad educativa de nuestro país y su trabajo en el norte del mundo, hablamos con el uruguayo, Gonzalo Frasca.

¿Qué es Dragon Box y quiénes lo integran?

Dragon Box es un estudio de videojuegos, aunque ahora lo consideramos más un estudio de pedagogía. Lo conformamos una veintena de personas, en el grupo hay noruegos, finlandeses, franceses, polacos; es un equipo de promedio de edad alto, algo raro para trabajar con videojuegos. Las oficinas se encuentran en Noruega, Finlandia y Francia; yo voy a París cuatro veces al año más o menos, el resto del tiempo trabajo acá pero estoy en comunicación permanente con el resto del equipo.

Hace dos años y medio empezamos con una prueba piloto que incluye libros de texto y videojuegos que cubren todo el programa de matemáticas de primero y segundo año escolar. En la actualidad, 1350 niños en escuelas de Noruega, Finlandia y Francia aprenden todos los días matemáticas con nuestra propuesta. Los resultados preliminares son muy buenos, aunque todavía no se han medido meticulosamente. Sin embargo, todos los maestros que usaron nuestra herramienta manifestaron el deseo de renovar el programa para el año próximo y dijeron que nunca les había pasado que los niños pidieran más matemáticas.

¿En qué se basa la propuesta que incluye videojuegos y libros?

Uno de los temas más complicados que tienen los chicos es que no entienden profundamente qué es un número. Si los niños no logran entender que los números están compuestos por otros números, es muy difícil comprender las matemáticas. En nuestra propuesta cada número tiene su personalidad, y hay cuentos lindos sobre ellos. Yo no digo que sea una solución mágica pero estamos en Finlandia y es como estar en Mundial. Soy cauto pero no modesto.

¿Qué aprendieron ustedes desde que se está usando?

A partir de su uso llegamos a muchas conclusiones; entendimos que hay niños mucho más rápidos que otros en el área, otro tabú de nuestra sociedad. No hay nada más fascista que asumir que todos somos iguales. Somos distintos, nos destacamos en diferentes cosas. Creo que hoy en día hay una actitud sobreprotectora que es social y que es global y que tiene que ver con la culpa, entre otras cosas. Considero que esto se da por el aumento de los divorcios y la entrada de las mujeres al mundo laboral. Con estas realidades algunos equilibrios se rompieron. Como los padres no pueden estar disponibles todo el tiempo, intentan suplir eso con objetos y tratan a sus hijos como pobrecitos, lo que inevitablemente tiene impacto en el aprendizaje del aula.

Hace dos años y medio fuiste papá, ¿la paternidad influyó en tu trabajo?

Me dedico a los juegos desde antes de ser padre; aunque claro que me cambió la vida. El juego y la empatía hacia los niños, sentir con cabeza de niño, es algo que me dedico hace décadas. Sí influye lo que hago con mi paternidad. Mi hija lee mis libros de cuentos y se copa. Mi trabajo es muy particular porque en el estudio donde trabajo discriminamos al revés, ¡sirve tener hijos! porque cuantos más hijos tengas, más podés inspirarte, testear, más te nace hacer cosas. La paternidad es muy bienvenida en mi trabajo.

¿Cómo surge tu inquietud por trabajar en educación?

Para mí la educación y el juego son lo mismo. En el sentido más literal. Mucha gente me dice: “pero vos cambiaste de rubro”, sin embargo para mí son cosas que no se separan. La educación implica mucho más que el juego pero éste es la base, en el fondo, se trata de experimentar, pensar, colaborar, competir, es todo parte de lo mismo.

¿Qué poder tiene el juego?

El juego es un sistema operativo para entender del mundo. Vos pensá a los recién nacidos como extraterrestres. Vienen de la nada. Entonces ¿cómo haces para que entiendan algo? Una de las maneras en que evolucionamos los mamíferos es a través del juego, buscamos repetir patrones, tocamos las cosas, las manipulamos, todo eso es juego. También socializamos en base al juego. El problema es que lo dejamos de usar, lo atrofiamos antes de lo que deberíamos. Hay un libro del investigador Mitchel Resnick que se llama Lifelong Kindergarten (que quiere decir jardín de infantes eterno o de por vida) y su argumento se basa en que uno de los inventos más poderosos de nuestra civilización es el jardín de infantes, algo que hemos destruido con escuelas, deberes y materias. El modelo de jardín de infantes no solo es necesario para los más chicos, también lo es para la escuela, el liceo y la universidad.

¿Y haber dejado el juego de lado es tu principal crítica a la propuesta educativa de hoy?

Es que dejar el juego de lado implica renunciar a la curiosidad. Y no necesariamente a la diversión, es muy fácil simplificar y decir que el juego es diversión. La diversión es una consecuencia del juego, pero no un fin en sí mismo. Lo fundamental es el desafío, los juegos si son fáciles los niños no los juegan, evolucionamos justamente para buscar desafíos cada vez más difíciles y complejos.

Pero el gran problema por estas latitudes no es que no esté el juego en la educación, ni siquiera quién gobierna la educación, la dificultad mayor es que hay niños y niñas condenados a la pobreza y a no tener herramientas para vivir dignamente. Lamentablemente hay que empezar por ahí como cosa urgente.

¿En Uruguay han mostrado interés en la propuesta de Dragon Box?

Recibo más contactos de otros países que de acá, a decir verdad. Soy de decir lo que pienso y en Uruguay eso no cae bien, además nadie es profeta en su tierra. Quizás sea más “estratégico” callarse la boca, pero a mí no me importa.

Hay uruguayos que sí han demostrado interés, pero esto no es una solución mágica. Que es mejor que muchas cosas que se aplican acá no tengo dudas, pero yo hace años que vengo viajando por todo el mundo, presentando este sistema, hablando con miles de maestros y en América Latina -porque no solo es una realidad de Uruguay- los maestros nos hacen preguntas del tipo: ¿esto es para escuelas públicas o privadas? Es algo que nos sucede sistemáticamente. Capaz les parece demasiado lindo, caro o no sé. En este continente hay un tema ideológico fuerte, es cierto que faltan recursos pero en el norte trabajamos exclusivamente con escuelas públicas.

¿Cómo pudieron ingresar a las escuelas de allá?

Es muy loco porque el contacto para empezar a trabajar en Finlandia fue acá, en Uruguay. Fue en un cóctel del Plan Ceibal, nuestros libros estaban arriba de una mesa y un maestro muy conocido de Finlandia, Pekka Peura, los vio y lo primero que preguntó fue: ¿en cuánto tiempo podemos traducir esto al finlandés? Un poco diferente a las dudas de los latinoamericanos…

¿Cómo ves la educación en Uruguay?

Las soluciones para la educación ya están todas inventadas. Es como las dietas, ya sabés qué hay que hacer para bajar de peso. Sabemos que el cerebro del adolescente si no duerme hasta las 10 de la mañana anda más o menos, sin embargo nada cambia. Nos cuesta hacerlo; en los hechos hay países que quieren más a sus hijos que en Uruguay. ¡Y eso que son nuestros! Tenemos que exigir una mejor educación. El ejemplo de un niño que le pregunta a su mamá si en su trabajo la dejan hacer pis cuando quiere, nos pinta enteros. El hijo le cuenta que en la escuela no lo puede hacer. Cuando la mamá va a hablar con la maestra, ésta le responde: lo que pasa es que si lo dejo ir cuando quiere, se me escapa. Esa respuesta es todo lo que está mal. Si los chicos se nos quieren ir de las clases, nada está bien. La educación no solo es una cuestión de presupuesto. También es una cuestión de consideración, el rol social que tienen los maestros finlandeses, por ejemplo, es muy diferente. Todos tienen una formación enormemente sólida. Yo soy catedrático de la Universidad, tengo un nivel de información alto y puedo hablar académicamente con todos los maestros finlandeses, de igual a igual. No me pasa con maestros de otros países, y he visitado muchos. No he encontrado hasta ahora un maestro finlandés que me pregunte: “¿y esto para qué sirve?”, con respecto a nuestro trabajo. Al revés ¡se copan! Están bien formados, tienen carreras universitarias, trabajaron previamente en otras cosas. Obvio que están mejor pagos, viven en el primer mundo, pero el respeto de la sociedad se lo ganaron.

¿Qué pensás de las pruebas y evaluaciones? ¿Cómo las hacen ustedes?

Se realizan cuando podemos comprobar que el niño aprendió y está pronto. ¿Para qué sirve evaluar si sabemos que el niño no aprendió? Lo único que eso genera es angustia y frustración. Mejor es ir evaluando cómo viene aprendiendo y hacerle la prueba cuando se considera que está listo.

Lo bueno que tiene lo digital es que el feedback es inmediato, en un videojuego enseguida te das cuenta que te equivocaste y es mucho más fácil percibir el error y aprender con facilidad. Te permite avanzar muchísimo más rápido. Además las notificaciones de los videojuegos no se perciben como subjetivas. Cuando hay un humano a quien vos querés complacer o existe un vínculo, hay ciertas cosas entrelíneas que juegan su parte. Esto es más objetivo. Que se entienda que no estoy queriendo decir que el docente es reemplazable, para nada, pero capaz no es el más indicado para darle el feedback inmediato. Hoy por hoy el maestro no tiene que ser un libro viviente sino un acompañante, alguien que marque la cancha.

 

Por Federica Cash

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