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Fanny Berger: “La separación no es un hecho traumático en sí, o no tiene por qué serlo; sí es doloroso”

Hace dos décadas atrás, los niños con padres separados eran una rareza. Hoy la ecuación padres juntos- padres separados cambió y en la medida que los chicos avanzan en su trayectoria escolar, las diferencias entre ambos porcentajes se acortan. Para la psicóloga Fanny Berger, las separaciones y divorcios son una “transformación en el estilo de familia”, algo que si bien conlleva dolor, no tiene por qué significar un fracaso ni ser traumático si es bien gestionado por los adultos. Con ella conversamos en un Vivo de Instagram sobre cómo encarar de manera sana el proceso, cómo comunicarlo a los hijos y también nos animamos a pedirle sugerencias para cuando pos separación, la nueva oportunidad de pareja llega y dos familias se ensamblan.

Ya no es tan raro ver hijos de padres separados. La sociedad ha cambiado mucho…

Hace 20 o 30 años podía llegar a dar vergüenza ser hijo de padres separados, porque eras el único. Ahora se naturalizó. El tema es cómo lo vive cada niña o niño y también cada padre, qué les transmitimos nosotros los adultos a nuestros hijos ante la separación. Partimos de la base de que la separación o el divorcio no es un hecho traumático en sí, o no tiene por qué serlo; sí es doloroso. Y el dolor tiene que ver con que se rompe la ilusión de ese proyecto de vida que pensamos sería para siempre. Lo que es evitable es el sufrimiento, quedarse pegado a emociones nocivas o negativas, no saber elaborar eso a pesar del tiempo. Si me paro en eso y actúo desde ahí, entonces sí es nocivo o tóxico todo el entorno de la separación.

¿Cuáles son las inquietudes con las que llegan las parejas que piensan separarse?

Los padres llegan con la expectativa de que les transmita cómo decírselo a los niños, preocupados por las palabras a usar. Llegan cuando ya decidieron la separación. Es importante que haya un proceso anterior, una decisión de ambos. Pero en realidad, si bien importan las palabras que uno usa, lo más importante no es el momento de transmisión de la noticia sino qué hacemos los padres luego de la separación o antes, qué actitudes tomamos. Ellos están con antenas y captan emociones del entorno, por eso importa todo el proceso no solo cómo transmito.

¿Te referís al tono emocional de la previa y el posterior?

Me refiero a qué pasó en la pareja, cómo llegan a eso. A veces los niños observan peleas, pero otras veces observan indiferencia, que los padres no se registran, o que hay desamor, que viven como seres extraños. Eso importa y afecta. Hay niños que me cuentan en terapia que el papá se fue y se sienten aliviados  porque no van a escuchar más gritos o peleas.

También notan si los padres no se tratan entre ellos. Van a las casas de amiguitos y ven que en otras casas los padres se dan un beso, se hablan con amor. Por eso se dan cuenta cuando en su casa hay indiferencia. El tema es que nunca sabemos cómo ellos interpretan lo que sucede en la casa. Por eso es tan importante sentarlos a transmitirles la noticia.

¿Cómo explicar la separación cuando en la familia hay niños de distintas edades?

Lo mejor es transmitir la separación a los hijos estando ambos padres, juntos. Lo que sucede es que cuando tenés un hijo de 15, otro de 4 y otro de 6, el desarrollo emocional de todos es distinto. Pero sí hay algo importante, a todos los niños, más allá de las diferencias de edad, lo que les importa más es saber qué va a pasar con ellos luego de la separación, qué rutina van a tener. Si van a seguir en el mismo colegio, en la misma casa. Esa rutina les brinda seguridad; no les importa tanto el por qué los padres se separan.

¿Cuándo les cuento? Cuando sepas si ya tenés dónde ir, que la separación esté encaminada. Que ya estén claros los movimientos de los adultos, dónde van a estar los niños. Algo importantísimo es saber que los niños pasan una larga etapa egocéntrica, sienten que todo lo que pasa es por ellos, se atribuyen lo bueno y lo malo. Es importantísimo decir que la decisión de la separación la tomaron papá y mamá, juntos, y fue por temas de adultos. Y también importa decirles que los vamos  seguir queriendo siempre, que entiendan que eso es vitalicio.

Cuando ven que los padres se separan, los niños sienten miedo al abandono, aunque tengan 8 o 9 años. Tienen que entender que el amor de la pareja se acabó y que ese vínculo es distinto al vínculo padre-hijo. Tienen que entender que siempre vamos a estar para ayudarlo.

Hay padres separados que siguen compartiendo espacios o tiempos de familia. ¿Eso sirve o confunde al niño?

Cuando estudiaba psicología hace 40 años decían que eso no estaba bueno, por la confusión que podía generar y porque los niños siempre quieren a sus papás juntos. Pero, a veces hay parejas que lo elaboran muy bien y pueden tener espacios juntos, reuniones familiares en forma pacífica y sana. El tema es si a la mamá y al papá eso le hace bien o lo hacen por los niños. Cuidado con eso, porque a veces los niños cuentan que cuando papá se fue, mamá se puso a llorar. Si quedo mal luego de esos encuentros, no sirve, porque ellos lo ven también. Lo que les preguntaría a las mamis que quieren seguir compartiendo esos espacios de familia, es por qué lo hacen y si les sirve a ellas.

¿El proceso de la separación es el mismo que el del duelo?

Sí, hay un duelo. En los adultos es un duelo porque se pierde una situación, una estructura, una dinámica familiar. Y para los niños también es un duelo de esa familia nuclear que tenía. Como todo duelo, hay gente que lo elabora y gente que queda pegada a sentimientos o emociones nocivas con los años.

¿Cuánto lleva ese proceso según tu experiencia en consulta?

Los niños si ven a los padres firmes y tranquilos, lo elaboran muy bien. Porque como dije al principio el divorcio no tiene por qué ser traumático, lo traumáticos son algunas actitudes. Si el niño ve a los padres bien, acomodándose, llevando una vida normal a pesar de que estén separándose, lo elaboran rápidamente, eso lo aseguro. Si el adulto está bien, firmo un cheque en blanco, que el niño va a estar bien.

Uno educa más modelando que diciendo…

Exacto. Los niños quieren ver a padres adultos. Un padre adulto puede doler, tener tristeza, rabia pero si ven que la elaboran y enfrentan, les da seguridad. Si el niño ve padres que lo contienen y protegen y no se pelean a través de él, va a estar bien. El divorcio en si no es la solución si la tensión entre los adultos sigue luego de la separación. A veces hay mucha rabia sin elaborar de parte de los adultos y eso es lo que hay que cuidar de no mostrar frente a ellos.

Lo cual es también natural, el adulto se siente mal con uno mismo, por esos cambios, ese “fracaso”…

Importa ver que la separación no es un fracaso sino un aprendizaje. Es fracaso si vuelvo a cometer el mismo error. Es importante cómo yo me posiciono ante lo que me pasó.

Está como de moda mandar a los hijos al psicólogo. ¿Siempre es necesario si los padres se separan?

No siempre tienen que ir. Si los padres elaboran bien la separación y lo transmiten adecuadamente, los niños no tienen que ir a un psicólogo. Si vemos cambios en su conducta que se mantienen durante un mes y son abruptos, entonces sirve consultar. Hay que estar atentos a esos cambios, son esperables algunos retrocesos como hacerse pis en la ropa si es chiquito todavía, aun cuando ya controlaba eso, o que tartamudeen o que se enfermen. Eso debe llamarnos la atención.

¿Sugerís avisar a nivel escolar sobre el cambio familiar?

No. Para mí no. ¿Para qué? Eso genera el efecto Pigmalión. Una sistémica italiana decía que cuando las psicólogas iban al colegio y comentaban de algún problema en el niño, las maestras buscaban el problema. En cambio si las psicólogas no iban ni transmitían que estaban en terapia, las maestras no veían nada. Ahora, si las maestras notan un cambio negativo, entonces sí, atendemos. No es una enfermedad la separación, no es contagioso. Es la finalización de un proceso que no resultó. A los niños no les hace bien tanta información, eso de “tu papá fue infiel” o “nos separamos porque tu mamá estaba todo el día tirada en la cama”. Mejor poca información y darles las seguridades que piden. Por más que tenga mucha bronca con mi ex, no está bueno descalificarlo porque es el padre de por vida de mi hijo. Si la mamá o papá necesitan descargar, ahí sí se necesita un acompañante terapéutico.

¿Qué sugerencia podés dar para ensamblar familias?

Lo ideal sería conversar, llegar a acuerdos y negociar antes del ensamblaje dos temas que son disparadores de problemas a largo plazo. Me refiero al tiempo y el dinero.

Respecto al tiempo, uno se ensambla y llega la pareja pero con hijos y el día sigue teniendo 24 horas. Hay que llegar a acuerdos sobre cómo dividimos el tiempo, qué pasa los domingos, por ejemplo. Qué hacemos en vacaciones, en las fiestas, los fines de semana. Muchas mamás vienen angustiadas porque la nueva pareja no le da corte, por estar todo el día con los hijos.

El dinero también es energía. Muchas veces no se habla de eso antes de ensamblar. En la consulta siento reclamos cuando uno le compra a sus propios hijos y al del otro no. Eso se conversa en la previa. Son todos disparadores de sentimientos y conflictos.

Por Carolina Anastasiadis

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