All posts tagged: maternidad real

10 cosas que aprendí de mis hijas

Entre las dos y las tres de la tarde, unos pajaritos revolotean en la ventana de la cocina. Los escucho, cantan. Creo que siempre lo hicieron, pero hace pocos días que presto atención. “Shhh, ¡escuchen!” les digo a Alfo y a Fran. Miran atentas hacia la ventana pero no hay nada. “No miren, ¡escuchen!”, insisto. Se acercan despacito, con las manos en las orejas como queriendo agudizar el oído y logran escuchar el alboroto. “¿Nos cantan a nosotras, má?”. Me río. Por dentro, me regocijo del descubrimiento y de haberlo compartido. Desde que nos mudamos y podemos ver el mar también buscamos adjetivos para el agua cada mañana. “¿Cómo está el mar hoy?”. Mi pregunta abre el juego mientras la chiquita de tres años apenas puede abrir los ojos ante tanta luz y la grande mira con cara de “no me molestes tan temprano”. “¡Está picado!” dice Fran que mira con medio ojo abierto. “¡No! Está con olas”, pelea la mayor. Y yo lo disfruto. Las disfruto. Estos días vengo con una idea rondando en …

Jujy: “La maternidad puede ser un gran espejo que nos pone siempre en evidencia”

Ella es la mamá de Salvador, Indro y León, inquieta, divertida y reflexiva. La elegimos para que nos contara qué aprendizaje y cambios llegaron junto con sus bellezas. Aquí compartimos la reflexión de Jujy Fabini: Cuando te convertís en mamá pasan muchas cosas, y todas y cada una de ellas generan cambios y aprendizajes.  Es como que pasa el monstruo de Tasmania,  te hace girar 20 vueltas y te deja parada en la vereda de enfrente. Y desde ahí empezás a ver el mundo desde otro lugar. Para empezar, la vida ya no gira más en torno a nosotros, sino a ellos, si son tres… imaginen. Nos convertimos en un instrumento, con la titánica responsabilidad que ello implica, de miles de cosas: de paz, de amor, de salud, de enseñanzas, de bienestar, de experiencias enriquecedoras de todo, porque ellos conocen el mundo y la forma de vivir en él, a través nuestro. Y ser consciente de eso, moviliza y te obliga a pararte en un lugar de mucha mayor consciencia.  A pesar de los mil …

El aprendizaje de Cecilia, una mamá especial

Hace dos años publicamos una de las entrevistas más lindas que hicimos para Mamás Reales.* Faltaba poquito para la llegada de Alfonso, y conversamos con Ceci Igorra, quien estaba muy emocionada con su panza, tras años de perseverar en el sueño de ser mamá y de decidir transitar el camino sola a los 45 años. A pocos días del Día de la Madre, queremos compartir con ustedes cuáles fueron los aprendizajes que llegaron junto con Alfonso a la vida de Cecilia. Lo primero que siento que aprendí es que conocí un amor que nunca pensé que podía existir, un amor incondicional, puro, único, un amor que te da fuerzas para todo, es como un motor que te mueve en los momentos de agotamiento absoluto y te hace levantarte a las 3, 4, 5 am sin importar nada. También aprendí que siento querer a alguien más que a mí misma, que tiene la prioridad absoluta en todas mis decisiones;  estoy siendo capaz de postergar todos mis intereses para estar entera para él, pero por otro lado, …

¿Querés venir?

Con la panza recién lo sospechás. Y lo comprobás cuando el bebé llega a tu casa y te alejás medio segundo de la escena; ahí te das cuenta que además del carro, el entretenedor en el living, la mema en la mesa ratona, el chupete y los rebozos ocuparon lo que antes era un living de revista. Cuando llega un hijo, nuestro mundo gira en torno a ellos. En abril se celebra Universo Bebé en Mosca y estas Mamás Reales nos unimos a festejarlo con una charla que abre el ciclo de encuentros para madres y padres durante todo el mes. Si estás embarazada o tenés niños chicos, te invitamos este sábado 6 de abril a las 10 am a descubrir que “Hay muchas formas de ser mamá, todas reales” junto con nosotras, Federica y Carolina. La charla es en Mosca Cordón (18 de Julio 1578 esq. Roxlo, hay estacionamiento por Guayabos); es sin costo pero hay que anotarse aquí: http://bit.ly/2TPfZRu

Yo nunca…

Hace un tiempo vengo sorprendiéndome y horrorizándome de mí misma. Me mudé de apartamento y si había algo que nos caracterizaba como padres respecto a los viejos vecinos, era nuestra condición de “silenciosos”. “Qué tranquilita Alfo, ni se la escucha”, nos comentaba la pareja del segundo piso en el ascensor. “Yo nunca voy a ser de esas madres que gritan, no es necesario”. Lo dije antes de ser madre, lo repetí un tiempo después (¡convencida!), pero me tragué las palabras cuando mi hija mayor entró en una adolescencia rebelde a sus tres años y empezó a pedir límites… entre gritos y pataletas. Esa edad coincidió con la mudanza y en la casa “nueva”, me descubrí gritando un par de veces; lo noté y dejé pasar, lo que no pasó fue mi vergüenza al cruzarme con mis nuevos vecinos en el ascensor que si me hubieran comentado algo, probablemente hubiera sido: ”loooocaaa”. La maternidad me hizo dar cuenta que hasta que no la vivís, te conviene no escupir para arriba. Porque también dije “yo nunca voy …