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Mitos de la lactancia

En estos días celebramos la Semana Mundial de la Lactancia Materna y este año decidimos conversar sobre algunos mitos y conceptos que a veces escuchamos por ahí y damos por verdaderos sin demasiado fundamento. Aquí, derribamos mitos junto a Medicina Personalizada, de la mano la Lic. Andrea Silveira, asesora en lactancia.

Mito 1: Algunas mujeres no tienen leche

No tiene un fundamento si entramos en la parte científica. Todas las mujeres tenemos leche. Lo que sí sucede es que algunas tenemos en mayor cantidad y otras en menor cantidad. Cuando esto último sucede tiene un nombre técnico que es hipogalactia, pero es algo solucionable y ese es el mensaje que debe quedar en una mamá. Es importante acudir a una asesora en lactancia para mejorar detalles como el mal agarre del bebé que a veces dificulta la succión, el mal acople al pecho y otros temas que son solucionables y que facilitan la estimulación de la glándula mamaria y la producción de leche. Algunas producen más cantidad y otras menos, pero lo cierto es que todas tenemos leche.

Mito 2: Las mujeres con senos grandes tienen más leche

No. Lo que hace que unas tengan más leche que otras es la estimulación que le dan a la glándula mamaria. La mama se conforma en mayor parte por tejido graso, luego tiene una parte muscular y una glándula mamaria. Lo que determina la producción de leche es la glándula mamaria y, por lo tanto, la mama más grande no determina la cantidad de leche. De hecho, a veces cuando la madre tiene una mama muy abultada, debe buscar una posición y técnica puntual para que no se le dificulte prender a su bebé al pecho.

Mito 3: Hay alimentos que favorecen la producción de leche y otros que la inhiben

No, no hay alimentos mágicos. Lo único que aumenta la producción de leche es prender a demanda al bebé al pecho para estimular esa glándula mamaria. El alimento lo que hace en la vida de las mamás es aumentar la calidad de la leche que producimos. Por eso es muy bueno tener un asesoramiento prenatal para que la madre desde el embarazo empiece a consumir alimentos con omega3 que dan una grasa de calidad a la leche materna, y brinda muchas cosas en el desarrollo cerebral del niño y en toda la etapa embrionaria. Vale aclarar que tomar más agua no hace que se produzca más leche; aunque sí sucede que amamantar da sed y por eso tenemos que tomar la cantidad de agua que el cuerpo pide. La hormona oxitocina genera sed y, de hecho, es un signo de buena prendida.

Mito 4: Todo lo que la mamá come pasa por la leche

En verdad sí. Esto ayuda a fomentar en la mamá una alimentación variada. Es a través de la leche materna que el niño va conociendo un abanico de sabores que nos va a facilitar cuando lleguemos a los 6 meses y empiecen con la alimentación complementaria, que nada sea ajeno a su paladar.

A veces se consulta sobre lo que pasa cuando la mamá consume legumbres, papa u otras cosas que dan gases. La molestia se da en la mamá, no en el bebé. A no ser que haya una intolerancia específica en el bebé.

Otro tema que se consulta es el del alcohol. El equilibrio justo es la respuesta ideal. Un no rotundo no podemos decirles a las mamás. Pueden disfrutar de una copita de vino o de alcohol en una fiesta. Lo que sugerimos es ordeñarse antes del evento y darle esa leche al volver. Y, dependiendo de la cantidad de alcohol que hayamos ingerido, veremos si ordeñamos y descartamos al llegar o no. Se sabe que solo un 0, 4 % de ese alcohol pasa por la leche materna, pero tenemos que ser cautelosos. Por ello el asesoramiento es fundamental.

Otra cosa con la que hay que tener cuidado es la cafeína, el mate, las bebidas cola. En exceso pueden causar insomnio, ansiedad en el niño o hiperactividad en el día a día. Bajar el consumo de eso es bueno si amamantamos.

Mito 5: La leche materna se transforma a medida que el bebé va creciendo

Sí. Es uno de los mecanismos de la parte viva de la leche materna. El niño prematuro nacido antes de las 37 semanas muchas veces tiene que recibir leche de banco y es pedida para la edad gestacional que tiene, porque la carga alimenticia que va a tener esa leche no es la misma que va a recibir el niño cuando tenga 6 o 7 meses. La leche de la mamá va evolucionando para aportarle lo necesario en cada etapa. No hay nada mejor en la naturaleza que se ajuste tanto al crecimiento del niño.

Mito 6: Es difícil donar leche al banco de leche materna

Con el previo asesoramiento no es difícil. El banco de leche materna en el Pereira Rossell funciona muy bien. Pero es fundamental que la mamá durante el embarazo vaya haciéndose esas preguntas para saber qué puede hacer antes. A veces compramos bolsitas para congelar la leche y el banco pide recolectarla en vidrio que es el mejor material para conservarla. Inclusive al llamarlos ellos te traen los frascos, te dan un instructivo, te enseñan cómo hacerlo, cómo lavarte manos, presionar las mamas, y todo el proceso. La falta de asesoramiento previo juega en contra de donar, porque a veces la mamá junta mucha leche y cuando va al banco, no la reciben por las condiciones en la que fue almacenada. No es difícil y necesitan muchísimo. El teléfono es 2706 60 50.

Mito 7: La cesárea complica la lactancia

En realidad no. Se dijo eso durante mucho tiempo. Pero por el apoyo y formación del equipo de salud y el apoyo que se recibe desde el MSP en pos de fortalecer el apego precoz, cada vez se estimula más a que cuando hay cesárea se apoye a esa mamá para que pueda amamantar enseguida de la misma. Depende igual de factores, la potencia de succión del bebé, cómo se estimule esa glándula mamaria. Pos cesárea, ese apego precoz es fundamental. Bajar del block quirúrgico ya con el bebé en el pecho es clave porque esos primeros 60 minutos de la lactancia son fundamentales. Ese mito de que la analgesia no permite amamantar, no es tal. Si el equipo de salud responde rápidamente, entonces ese bebé se prende al pecho.

Mito 8: Es difícil sostener la lactancia cuando se vuelve a trabajar

Se ha visto altas tasas del destete al volver al trabajo pero hay que crear un plan de acción para que aun con ese retorno, la lactancia sea exitosa. Es una planificación que implica medir la distancia de la mamá al trabajo, saber cuánto tiempo va a estar fuera de la casa, qué tipo de trabajo realiza, entre otras cosas. Con un buen asesoramiento y un buen plan, se puede mantener la lactancia en el tiempo. Hay que empoderar, informando y apoyando a esa mamá para que sea posible.

Mito 9: Hay leche que engorda y otra que no

Toda la leche engorda. Todas las leches maternas contienen un componente graso. La leche varía en el correr de la toma, la que sale al inicio de la toma y la que llega a los minutos de succionar es distinta. Al principio la leche tiene mucha agua y luego pasa a tener más componentes grasos. Hay estudios que muestran que, llegados los 10 minutos, se duplica la cantidad de grasa en la leche materna, que además cambia el color. Al inicio es acuosa, transparente, porque tiene mucho componente de agua y se va volviendo más blanca o amarilla incluso con la cantidad de grasa. Pero hay que saber que no hay leche ni buena ni mala. La leche materna es un producto inteligente.

Mito 10: Se puede amamantar con pezón invertido

Sí. A veces nos damos cuenta el tipo de pezón que tenemos cuando llega la lactancia. Hay posiciones tácticas que se usan para que la mamá con pezón invertido logre un acople para prender al bebé. Si eso frustra al bebé porque no puede lactar, antes de crear una situación irritante entre bebé y mamá, existen además los intermediarios que deben ser responsablemente usados. El apoyo y asesoramiento del personal de salud y asesoras es importante en estos casos, porque hay técnicas para usarlos bien. Mal usados pueden lastimarla. Otra de las cosas que puede pasar es que el mismo bebé a veces logra sacar ese pezón hacia afuera y ahí empieza el destete del intermediario. Pero a veces la piel no responde y el pezón no sale.

Mito 11: Luego de los 12 meses del bebé, la leche materna ya no alimenta

La leche materna sigue alimentando y nutriendo aun luego de los 12 meses. Aporta vitaminas, calcio, proteínas. Por eso se recomienda hasta los 2 años en la medida de lo posible, aunque se sabe que a partir de los 6 meses empieza la alimentación complementaria porque se necesitan otros nutrientes.

Mito 12: Si la mamá queda embazada, debe suspender la lactancia

No debería, no es siempre necesario. Es fundamental la consulta con el ginecólogo para saber cómo viene evolucionando el embarazo. Si hay algún riesgo en el embarazo, entonces se puede indicar el destete de su otro hijo. Pero si el embarazo no está en riesgo, la mamá no tiene por qué dejar de amamantar. Hay lactancia en tándem, que hasta fomenta el vínculo entre hermanos. Tiene millones de beneficios, entre ellos es que se ve que el recién nacido aumenta más de peso que lo que aumentó el hermano antes. Además, si el niño mayor no está pronto para el destete, no hay necesidad de hacer destete abrupto porque haya quedado embarazada la mamá. Lo que cambia a veces es el sabor de la leche, entonces ese niño más grande deja de tomar. Pero perfectamente se puede amamantar en tándem.

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