«¡Mirame con los ojos, mamá!»
Un investigador acuñó hace un tiempo, a partir de diversos estudios, el concepto de la «amnesia para la automático». Y se refiere al nulo recuerdo que queda en nuestro cerebro, cuando nuestro cuerpo y nuestra mente están disociados. Cuando hacemos las cosas de manera automática sin voluntad ni presencia. En síntesis, cuando estamos pero no estamos. Parece obvio decir que la vida se construye a partir de la suma de los momentos vividos, y esos momentos se almacenan según cómo los estemos viviendo. Habitar las experiencias de cuerpo y mente presentes, provoca un mayor registro del recuerdo. Hay cientos de experimentos que demuestran que cuando no estamos con la mente donde está nuestro cuerpo, eso que estamos viviendo, no se guarda en el «hipocampo», la zona del cerebro más involucrada en la memoria. Además, habitar los momentos es clave para nuestra historia personal. Para la narrativa que nos contamos sobre nuestro caminar en la vida, y para la huella que queremos dejar. Y el ser humano es hábil para detectar cuando el otro no está. …




