Autor: Federica Cash

La panacea de mamá

Pensé en escribir una columna dedicada al vino pero me parecía un poco fuerte para un blog de maternidad. Demoré 3 minutos hasta que me di cuenta, un viernes de noche, que lo que estaba pensando tenía todo que ver con este espacio. Cuando sos madre algunos pequeños placeres de la vida que antes abundaban, empiezan a escasear, y por eso mismo cuando los concretás los sentís la panacea. Son esos momentos mínimos que te hacen ver que todavía hay algo de tu ser ahí adentro, que seguís siendo vos, a pesar que pases el día sonando mocos o cambiando pañales. Entre vinos empecé a anotar algunos ítems de mi panacea, y les cuento que, aunque suene a mala madre, pasados 5 años de maternidad los vivo SIN CULPA –sí!! Se puede!!-. Viernes de noche. Mis hijas se durmieron increíblemente temprano. Acosté a la última, me invadió una sensación de libertad poco común para viernes a esa hora y en un acto de rebeldía descorché un vino, saqué una buena copa y me senté a …

Algo para hacer…

Estamos en la última semana pre comienzo de año y aunque muchos están dándose sus últimas dosis de verano, también hay muchas familias en Montevideo. Y ya sabemos lo que es estar tantos días con los niños encerrados… A esas familias que se quedaron, les contamos que el Museo Gurvich tiene talleres para niños desde 5 años… Aquí los datos. Por inscripciones: museogurvich@gmail.com  

Si creciste entre muchos hermanos… sé de dónde venís…

Cuando me encuentro con alguien que nació y creció en una familia “grande”, siento que hablamos el mismo idioma. Hay cosas que no las tenemos ni que explicar. Sabemos que en nuestra infancia no hubo tiempo para detalles -imposibles de pasar desapercibidos en una familia con dos hijos-, pero sí hubo espacio para crear e imaginar sin prejuicios, por fuera de la supervisión adulta. Con una libertad extraña para muchos amigos, acostumbrados a mayor cuidado y atención. Crecer en el montón te marca para siempre. Sabés que rara vez vas a tener lo mejor, lo último, lo nuevo. Seguramente la ropa que uses sea heredada, el delivery sea menos recurrente que en otras casas, y las vacaciones no sean a Disney -a no ser que seas hijo de Rockefeller-. Pero a veces Disney está en casa, cuando el cuarto se transforma en un gran parque de toboganes construidos con colchones y almohadas, y las sábanas en cuerdas para cinchar, y la ropa en una montaña grande para saltar. Y es verdad que cuando mamá empieza …

El comienzo de clases en la “etapa sensible”

Si tenés hijos, seguro te encontrás en una época del año en la que estás “ajustando” tu vida; acomodando el cuerpo, la cabeza y los tiempos familiares. El comienzo de clases exige de un día para otro acordarnos de horarios, viandas, mochilas y una lista interminable de cosas que, con el correr de los días, se van organizando, a los tropiezos, pero encaminándose al fin… Si tenés chiquitos de uno, dos o tres años que están empezando su vida escolar, ahí sí que los días se trastocan. Las adaptaciones al jardín pueden llegar a extenderse semanas -o más-, y cuando el niño/a parece haberse acomodado ¡vuelven las vacaciones y regresa el caos familiar! Eso sí, después de eso, según muchos, comienza el año de verdad (por tercera vez consecutiva, ¿será la vencida?). Así que si te encontrás en estos trotes, tranquila, no estás sola, somos muchas las que estamos intentado llegar a todos lados mientras consolamos a nuestros hijos que no quieren separarse. Son momentos de gran exigencia que nos obligan a estar muy “despiertas”, …

Manifiesto del PODER de una madre tras unos días «OFF»

Soy de las que disfruto de la vida de a dos; me río mucho con el papá de mis hijos desde que nos conocimos, mucho antes de que ellos nacieran. También extraño las charlas con amigas sin interrupciones, en las que excavábamos hasta lo más profundo hasta quedar sin palabras. No tengo dudas que de las cosas más desafiantes que me pasó en la vida es tener hijos. Ahí se pone en juego tu persona TODA, el 100% del tiempo, muchas veces a niveles extremos. ¡Y acá te quiero ver! Vos, que te creías que te las sabías todas, que podías dominar hasta las situaciones más difíciles de tu vida y tu trabajo, que desaprobabas la actitud de las madres que buscaban “soluciones rápidas” a berrinches insoportables, te encontrás ahora con que ese bebé o escolar, te cuestiona capacidades muy tuyas que creías tener y que exhibías con orgullo. Solo en la cancha se ponen tus destrezas en juego; tu paciencia, tu generosidad, tu empatía, tu tiempo. Hace unos días me reenganché con mi “oficio” …