Autor: Federica Cash

«Creo que Alfonso vino a enseñarme que no era como yo quería, sino como él quería”

Meses atrás nos escribió Liliana, una lectora de Mamás Reales, para sugerirnos abordar lo que sucede cuando la realidad se planta con noticias que no son las que una espera. Lili tiene a Juana de 4 años y a Alfonso de 4 meses que nació con “Pie bot” (una malformación congénita que hace que el pie se encuentre “torcido”). Su mail nos pareció una oportunidad divina para poder ilustrar una situación común, de las que no siempre se conversa. Una vez más abrimos la cancha a otra “mamá real” que tuvo la generosidad de contar su historia para iluminar el camino a otras madres. ¡Nunca estamos solas! Mamá real invitada: Liliana Vinci Mientras cambio a mi bebé recién levantado, con gripe, laringitis y todos los virus juntos en ese pequeño cuerpito, lo miro y a él le basta mi mirada. Con los ojitos llorosos me sonríe y me emociono, empiezo a pensar todo lo que ha pasado en estos meses y me doy cuenta, una vez más, que él y Juana (mi hija de 4 …

Katja Thomsen: «Pude cumplir más sueños en tierra oriental que viviendo afuera»

Foto: Ignacio Fonseca Llegar desde Uruguay a la vida de la gran manzana, con sus brillos y ritmos vertiginosos, es un shock para cualquiera, pero mucho más lo debe ser para una niña de 19 años, mimada y cuidada con ahínco. A esa edad, Katja Thomsen llegó a Nueva York con la ilusión de triunfar como modelo, tras haber ganado numerosos certámenes locales e internacionales. Arribó con su equipaje, dispuesta a instalarse en Manhattan e incorporarse a la prestigiosa agencia de modelos Elite Model Management, para llegar a la cima del mundo de la moda. En el camino se chocó con una realidad dura e insensible, en la agencia y en el clima del apartamento que compartía con otras modelos. Pronto se dio cuenta que nadie cuidaría sus espaldas, que no tendría un hombro donde llorar y que debía hacerse fuerte por sus propios medios. En su libro Mi vida como Modelo, recientemente publicado, Katja cuenta todo lo que tuvo que vivir para ganarse un lugar en una frívola industria. Y en estas páginas despliega también …

Mi amiga del parque

Hace tiempo vengo pensando que cuando llega la maternidad y empezás a frecuentar la placita de juegos de tu barrio, ese lugar se transforma en tu nuevo boliche -haciendo a un lado “el levante”, claro-. Con un bebe en casa, tus salidas son más diurnas que nocturnas y la plaza es el nuevo centro de reunión y sociales. Ahí quedás para verte con amigas con hijos, con alguna “amiga tía” dispuesta a alivianarte la tarea por un rato y te encontrás también con varias desconocidas con quienes, al tiempo de verse en el subibaja o tobogán, terminan en miradas cómplices que pasan luego a ser tardes de largas conversaciones. Sabés que con esa mujer que también lleva carrito y usa saco largo (porque sus caderas tuvieron la misma mala suerte que las tuyas) tenés mucho en común. Aunque casi ni la conozcas. De esa amistad que surge entre mamás cuando están con la guardia baja y de la solidaridad femenina que se refuerza en cada encuentro de plaza, trata la película “Mi amiga del parque”, …

¡Más burbujas por favor!

Estamos cansados y deseamos llegar a casa a bañarnos. Estamos estresados y sabemos que un baño nos reparará. El momento del baño, de entrar en contacto con el agua, es especial, nos brinda bienestar, baja nuestro nivel de estrés. Si de adultos disfrutamos como niños cuando se da la posibilidad de tomar un baño por más de 10 minutos -a puerta cerrada y sin ojitos espías-, es de esperar que para los bebés, ese momento en el que entran al agua sea de una riqueza y placer increíbles. Antes de llegar a la “vida”, pasamos 9 meses en un medio líquido y, con seguridad, es por esa sensación de familiaridad con el agua, que sentimos calma cuando somos bebés y nuestra mamá nos sumerge en el bañito. A pesar de la diferencia de temperatura que al principio puede descolocar -y hacer llorar-, generalmente todos los bebés disfrutan de su baño. Y los padres, luego de perder el miedo a que se nos resbale cuando queremos pasarlo a la toalla, también. El momento del baño es …

Todo vuelve

Hace unos meses decidí volverme al campo. Y eso que de chica no era fanática de vivir alejada de todo lo que estaba pasando, porque eso era lo que sentía, que me estaba perdiendo de lo que ocurría, como si en el campo no pasara nada. Pero como la vida es sabia, pusieron frente a mí a un hombre amante del medio rural y de los miles de beneficios que surgen de él, y todas las cosas que dije a viva voz de chica, me las tragué de un soplo de grande al decidir volver. Porque eso fue lo que sentí, que volví. Regresé a mis raíces, a mi centro, a mí. Y hoy veo en mis hijos ese brillo de libertad que supe disfrutar sin ser consciente que lo estaba haciendo cuando era chica. Veo a mi hijo de tres años salir de casa corriendo, nervioso por la llegada de la cosechadora, veo a mi beba mover los pies ansiosos cuando se acerca su papá a caballo -porque implica su paseo al trote después-, …