All posts filed under: Mamáaaaa!

¡Pará mamá!

Corro. Corro, corro, corro. Trabajo, levanto a Alfo del jardín, almuerzo en casa (algo que me propuse desde que soy mamá, pensando ilusamente que así podría «desacelerar»…), pero de repente, mientras comemos, estoy pendiente del celular. Alfonsina también come, se levanta de la mesa, va a saltar al sillón y vuelve. Me quejo, “¡quédate quieta Alfonsina!”, y siempre digo no saber de dónde saca tanta energía; quiero que se quede quieta pero a mí me cuesta estar quieta.  Antes de que ella naciera, ya me lo advirtieron sus abuelos: “Si sale a vos no va a aprender a caminar; ¡directamente va a aprender a correr!”. Y me doy cuenta que no le erraron, que nada es casual. Miro mi árbol y descubro que mamá era igual. Va…Es igual. Sigue trabajando 10 horas por día a pesar de sus… (no me deja poner la edad, pero ya podría ser jubilada). Una aprende a vivir a partir de lo que recibe de sus referentes. De a poco lo más natural del mundo tiene que ver con ese …

Olor a bebé

Siempre te dicen que los disfrutes “ahora” porque crecen rápido y a veces no escuchás, porque ese mismo bebé que mañana será grande y estará menos interesado en jugar contigo porque se divierte más con los amigos, hoy se despierta de noche cuatro veces a tomar teta. Y te mata. Además te parece obvio lo que te dicen (todos crecemos, por lo menos físicamente) y por eso, en parte, desoís esos comentarios de madre vieja. De hecho, en el fondo deseás que crezca, que aprenda a vestirse, a bañarse, que te libere algún brazo. Estás agotada. Las mamás, como buenas humanas imperfectas, también necesitamos ver las cosas en perspectiva para valorarlas, algo difícil con unas pilas que andan 24 horas low bat, con un cuerpo acostumbrándose a llevar una vida de mujer normal (con intereses personales, un trabajo, una casa y, con suerte, un marido), además de la maternidad. Pero aunque no las escuches, lo que te dicen esas madres “viejas” es real. Sucede en el 100% de los casos. Los niños crecen y una …

Paren el mundo, ¡¡se enfermaron los niños!!

Mamá Real invitada: Florencia Scasso Lo que voy a escribir es un pedido de disculpas público y una bienvenida a mi verdadero yo. Las últimas semanas no fui yo, porque dejé lugar a ese otro “yo” que se mete en el mundo real cuando creo el mundo paralelo para mí y mis niños. ¡No! No encontré el freno para el mundo real aún. El muy maldito no se detiene cuando mis hijos están enfermos; sigue funcionando y por eso necesito un doble que actúe por mí, mientras yo vivo en este otro inventado junto a ellos. Y la verdad es que me enojo conmigo misma por desaprovechar un súper poder como el que tengo. Si puedo crear un mundo imaginario, ¿será necesario crear uno infectado de virus, bacterias, toses y vómitos? Tanto virus además, transforma a mi yo del mundo real en un ser intolerante y limitado,… limitado a hablar solo de los niños, toses, mocos, vómitos y fiebre. Cualquier tema que no esté incluido en los precitados, pasa a ser un asunto completamente banal. …

«Creo que Alfonso vino a enseñarme que no era como yo quería, sino como él quería”

Meses atrás nos escribió Liliana, una lectora de Mamás Reales, para sugerirnos abordar lo que sucede cuando la realidad se planta con noticias que no son las que una espera. Lili tiene a Juana de 4 años y a Alfonso de 4 meses que nació con “Pie bot” (una malformación congénita que hace que el pie se encuentre “torcido”). Su mail nos pareció una oportunidad divina para poder ilustrar una situación común, de las que no siempre se conversa. Una vez más abrimos la cancha a otra “mamá real” que tuvo la generosidad de contar su historia para iluminar el camino a otras madres. ¡Nunca estamos solas! Mamá real invitada: Liliana Vinci Mientras cambio a mi bebé recién levantado, con gripe, laringitis y todos los virus juntos en ese pequeño cuerpito, lo miro y a él le basta mi mirada. Con los ojitos llorosos me sonríe y me emociono, empiezo a pensar todo lo que ha pasado en estos meses y me doy cuenta, una vez más, que él y Juana (mi hija de 4 …

¡Más burbujas por favor!

Estamos cansados y deseamos llegar a casa a bañarnos. Estamos estresados y sabemos que un baño nos reparará. El momento del baño, de entrar en contacto con el agua, es especial, nos brinda bienestar, baja nuestro nivel de estrés. Si de adultos disfrutamos como niños cuando se da la posibilidad de tomar un baño por más de 10 minutos -a puerta cerrada y sin ojitos espías-, es de esperar que para los bebés, ese momento en el que entran al agua sea de una riqueza y placer increíbles. Antes de llegar a la “vida”, pasamos 9 meses en un medio líquido y, con seguridad, es por esa sensación de familiaridad con el agua, que sentimos calma cuando somos bebés y nuestra mamá nos sumerge en el bañito. A pesar de la diferencia de temperatura que al principio puede descolocar -y hacer llorar-, generalmente todos los bebés disfrutan de su baño. Y los padres, luego de perder el miedo a que se nos resbale cuando queremos pasarlo a la toalla, también. El momento del baño es …