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La tercera almohada

Por Fiorella Bachechi, Mamá Real invitada “No hay nada más permanente que lo transitorio” Algún tiempo atrás Últimamente, la palabra “colecho” está hasta en la sopa, la escuchamos, la comentamos, opinamos, criticamos. Durante mi embarazo, consideraba esta idea como algo tentador, me parecía más beneficiosa que perjudicial, más después del ataque “Gutmaniano” (sólo para entendidos) que se apoderó de mí, con conceptos que se colaron en mi piel. Apego, contacto, nutrir, piel… algo de sentido tiene que tener. La imagen de mi cachorrita durmiendo plácidamente junto a mí, con la paz que le brotaba de todo su mini ser, me parecía súper seductora. Más aún si de esta forma se beneficiaba su psiquis, su confianza, su seguridad futura… Allá vamos… colecho ven a mí. Era una definición. El principio Los bebes, por más chicos que sean, se las ingenian para expresar lo que les gusta y lo que no, lo que prefieren y lo que les molesta. A Clari no le gustaba mucho estar en posición horizontal, siempre prefirió estar semi sentada, o sentadita. El …

La segunda revolución

Son casi las diez de la noche y hace poco más de una hora que me siento una rockola infantil. Canto, tarareo, cuento cuentos de los clásicos y también alguno inventado, trato de susurrar bien bajito, hago mimos de esos que en dos minutos a mí me dejarían planchada, pero en frente tengo una contrincante de dos años que en vez de aplacar sus ánimos parece energizarse ante cada una de mis creaciones. Se esmera por mostrar sus cantos nuevos, las acrobacias que aprende en el jardín, pide “oto cuento de Benito” –el perro vecino- o de su “prima Eva” que a esta altura tiene un repertorio de aventuras más extenso que el del propio Teo. Ufff, difícil. Pero mientras me desempeño con mi arte de entrecasa, pienso que en menos de tres meses el escenario va a ser completamente distinto, porque llegará la hermanita. Me pregunto cómo haré para armarme de estrategias que me permitan seguir haciendo los cuentos a una de mis hijas, mientras le doy la teta a la otra. ¿De qué …

Abuelita, todo sigue igual

La luz llegó a casa tarde, mucho más tarde que a las casas de mis amigas. Ya no había que esperar a que oscureciera para que papá prendiera el motor, ahora podíamos mirar televisión a toda hora. Aún recuerdo la emoción que sentí al poder prender luces, escuchar música y grabar mis historias a cualquier momento del día. Porque desde chica quise contar historias. Creaba radioteatros, me encerraba en mi cuarto a escribir guiones y después grababa y grababa; actuaba de madre, de padre, de abuela, de niña, yo era todos esos personajes cambiando la voz. De vez en cuando llamaba a un hermano o le pedía a alguna amiga que representara un personaje mientras yo actuaba todos los restantes. Con la llegada de la luz, pasaba horas y horas encerrada en mi cuarto, soñando, creando, actuando y grabando. Cuando el teléfono invadió mi casa -mucho más tarde que en lo de mis amigas, por cierto- la conmoción me desbordó. Llegaba rápido a casa para hablar por teléfono. Es que la novelería me había sobrepasado …

¿Cómo vencer los traumas que dejan las malas experiencias?

Costa Rica no lleva su nombre por casualidad, sin lugar a dudas es una costa millonaria. Los paisajes sorprenden, los recursos naturales abundan, constituye uno de los espacios de biodiversidad más generosos de nuestra Tierra, y cualquiera que llega es bien recibido por sus cálidas aguas. En junio de 2014 viajamos con nuestro hijo de año y medio, y nos perdimos por la selva hasta llegar a una playa celeste y paradisíaca llamada Matapalo, en Península de Osa. Si bien está situada sobre el Pacífico Sur, parece estar del lado del Caribe, no solamente por su color turquesa sino también por sus aguas de alta temperatura, que poco tienen que ver con las frías costas pacíficas de Chile o Perú. Calentita y apacible, parece una enorme piscina salpicada por surfistas que llegan de todos lados del mundo persiguiendo la ola perfecta. Al llegar, supimos que nuestros compatriotas surfistas, los hermanos Madrid, acababan de irse a la playa de Jacó, situada en la región del Pacífico Central del país, persiguiendo la mejor ola que parecía irse …

Mamá con conciencia plena

Hace unos meses llegó a mí un libro sobre Mindfulness, una herramienta de meditación sobre la que había investigado tiempo antes para otra nota, pero que últimamente venía resonando y siendo reiterada como método para “bajar revoluciones” por varias personas, de esas dignas de admiración. El libro era Full Stop, del uruguayo Silvio Raij. Lo entrevisté para Revista LARA –revista del Punta Carretas Shopping- y como me pareció de buen valor para las mamás-trabajadoras-pasadas-de-rosca-, creí adecuado compartir parte de la nota en Mamás Reales. Porque la maternidad no solo te mueve el piso, el esqueleto y hasta la psiquis, sino que exige que nos superemos a diario en el arte de aprender a hacer malabares con el tiempo. Por eso, si sos una mujer comprometida en la vida, que se esfuerza por ser buena en lo profesional y la mejor mamá –que puedes ser-, esta nota es para vos, para animarte y darte otra visión sobre cómo manejar el tiempo.  A veces, una pausa que nos oxigene, aunque nos detenga durante unos minutos y nos …