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Aprender a aprender

Por una Mamá Real invitada: Arq. Fiorella Bachechi Cuando el parto quedó atrás y pensamos que todo ha pasado, un “gong” suena en nuestro interior. Error, no todo ha pasado. Arranca un nuevo escalón en la escalerita de la maternidad. Hemos pasado de nivel. Dicen que todo se aprende… y por más que es algo natural, más viejo que nuestra propia existencia, que juega el instinto, que se da naturalmente y la mar en coche, hay que “aprender a aprender” en este dúo madre – hijo que ahora integramos. CAPÍTULO 1 – LOS CONSEJOS Antes de que naciera Clarita, escuchaba muchas cosas referidas a la lactancia, incluso en las clases de parto y en un taller de lactancia que hicimos. La verdad es que daba corte pero hasta “ahí”, ya que el paso previo me tenía más concentrada: dar a luz. Todo el resto lo escuchaba pero sin asimilar demasiado… aún. Pasó el parto, arrancamos el Nivel 2: hay que alimentar al renacuajo. Pucha, ¿qué me habían dicho? Que la boquita de pez, que pezón y …

Flor Infante a la espera de su rol mayor

Es actriz y profesional de la improvisación. Es la voz femenina de Segunda Pelota (Océano FM), hasta hace poco tiempo estuvo en las mañanas de Canal 4, y es también docente de artes escénicas y de impro. Hoy  se encuentra a la espera de su rol más importante que llegará a mediados de marzo, con su hijo Manuel. Con ella hablamos sobre sus expectativas y sensaciones en estos siete meses de dulce espera. ¿Cuánto de impro tuvo tu embarazo? Poco. Teníamos ganas de ser padres. Lo que fue medio «impro» fue la rapidez con la que sucedió. Pero hace mucho que estamos juntos, y esto se hablaba con frecuencia. Describinos el momento del “positivo”. Locura total. Eran las 6 de la mañana porque yo me iba al canal, así que me hice el test a esa hora. Entré a los gritos y con llantos al cuarto. Quico pensó lo peor. Nos abrazamos y nos reímos mucho… ¡De los nervios! ¿Qué fue lo primero que se te vino a la mente cuando supiste que serías mamá? …

“Trabajar” en casa con un bebé

Era mi plan perfecto. Mientras estaba en la oficina con 37 semanas de embarazo, comiéndome la segunda banana con dulce de leche del día, me imaginaba en unos meses sentada en algún lugar de casa, cerca de la beba recién nacida, a pasos de la cocina (heladera) y también del baño, con el perro a mis pies, pudiendo trabajar con la tele y/o radio prendida, de pijama y, sobre todo, con la posibilidad de cortar para no perderme ninguna nueva monería. Ideal. La envidia de toda oficinista. Pero cuando una trabaja en la casa, cada día es una excepción. Y les cuento por qué. Hoy llueve y la gorda se despertó bastante antes que de costumbre, a las 6.35 am. Me levanté, la cambié, le hice la mema en la cocina, tras el recibimiento eufórico de mi labrador, eterno cachorrón que se emociona al punto del pis cada mañana que me ve abrir la puerta de su lugar. Esta vez, un poco más inquieto que de costumbre, porque por la lluvia, se inundó el lavadero …

Realidad «decaf» -o maternidad real-

Me encanta el cine pero reconozco que las películas hollywoodenses nos han hecho mucho mal. Ni qué hablar de esas fábulas infantiles y de los cuentos de hadas y princesas que tanto escuchamos de niñas. Y digo niñas, porque a nosotras nos gusta creer en esos mundos encantados, y porque los varones están demasiado ocupados jugando al fútbol como para imaginarse un minuto en los zapatos de Cenicienta.

¡Gracias por (no) venir!

Te lo advierten antes de tener al bebe aquellos padres que ya pasaron por la situación, pero a priori no parece algo relevante cuando todavía falta atravesar el parto. En ese momento, solo  nos invade el deseo de que sea sanito, la expectativa de conocer su cara, su parecido, y la incertidumbre de cómo será eso del “amor verdadero”.