Mamáaaaa!
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Aprender a aprender

Por una Mamá Real invitada: Arq. Fiorella Bachechi

Cuando el parto quedó atrás y pensamos que todo ha pasado, un “gong” suena en nuestro interior. Error, no todo ha pasado. Arranca un nuevo escalón en la escalerita de la maternidad. Hemos pasado de nivel. Dicen que todo se aprende… y por más que es algo natural, más viejo que nuestra propia existencia, que juega el instinto, que se da naturalmente y la mar en coche, hay que “aprender a aprender” en este dúo madre – hijo que ahora integramos.

CAPÍTULO 1 – LOS CONSEJOS
Antes de que naciera Clarita, escuchaba muchas cosas referidas a la lactancia, incluso en las clases de parto y en un taller de lactancia que hicimos. La verdad es que daba corte pero hasta “ahí”, ya que el paso previo me tenía más concentrada: dar a luz. Todo el resto lo escuchaba pero sin asimilar demasiado… aún. Pasó el parto, arrancamos el Nivel 2: hay que alimentar al renacuajo. Pucha, ¿qué me habían dicho? Que la boquita de pez, que pezón y areola todo junto, que vaciar la teta, que 15 minutos de cada lado, posturas, posiciones… ¡cuánta información! Y una bebita hambrienta que sale de la incubadora. No hay chance, tiene que comer.  A partir de ahí escuché un desfile de frases: comé tal cosa que te sale una “leche espectacular” (¿qué viene a ser una leche no espectacular?), el complemento los seca de vientre y les da gases, hay que vaciar la teta, que tome 15 minutos, que tome media hora, ordeñate de mañana, tomá malta, tomá cerveza, comé naranja, descansá mucho (obvio, si puedo), tocale el paladar para que succione, ponela panza con panza, hacé colecho con teta, y más aún. Algunos de estos consejos los adopté y me sirvieron mucho.

Hoy soy partidaria de escuchar a todos, pero en un momento, cuando ya tenemos demasiados datos, tomarse un ratito para escucharnos a nosotras mismas, confiar en nuestro instinto y en que la decisión que tomemos va a estar bien… la fe en nuestra forma de criar creo que es uno de los secretos del éxito que tanto esperamos como madres.

CAPÍTULO 2 – REALIDAD vs. PERFECCIÓN.
Las imágenes de bebes Johnson desfilan por mi mente, no por bellos, sino por esas escenas perfectas e idílicas que nos suelen vender, donde madres espléndidas alimentan en forma perfecta a bebes rechonchos, peinaditos, prolijos, con una casa ordenada en el fondo de la foto (juas).

En casa hay cada vez más cosas y artículos tirados por ahí: almohadón maternal (fundamental en nuestra vida), la tela de porteo, tetes, babitas (usadas y limpias, sin diferenciar), rebozos, tetinas, protectores mamarios, soutienes maternales, pañales, bañito, jabón PH 5, el huevito, la sillita con vibración, moisés, móviles, chiches (que aún no registra), la ordeñadora (ya es parte de la decoración de la barra), la libretita donde anoto las horas en que doy de comer.

Todo esto, medio mezclado, medio ordenado, va dejando testimonio de nuestras rutinas en la casa. Para nosotros, es perfecto.

CAPÍTULO 3 – I MADE FIRE! 
Recuerdo una escena de Tom Hanks en la película “Náufrago”, cuando está sólo luego de su accidente y tiene que sobrevivir. Tras varios intentos de hacer fuego, lo logra. Lo invade una mezcla de felicidad, orgullo, grandeza y satisfacción: “I made fire”… grita y festeja como loco.

El tema de la leche es progresivo… cuanto más se estimula, más se genera. Ya lo comprobé. Al principio, me costaba sangre, sudor y lágrimas sacar unas gotas locas en una mema… además que me dolía el útero y las mamas. La más looser… no sentí ni felicidad, ni orgullo, ni grandeza ni satisfacción… todo lo contrario. Pero seguí.

Cuando empecé a llenar las memas y vi que en vez de gotitas salían chorros, me empecé a sentir identificada con el “I made fire”, sólo que lo mío era “I made milk!!!” o lo que es más claro: tengo pila de leche para alimentar a mi cachorrita. En esos momentos, cuando cierro la mema repleta, me invade esa mezcla de sensaciones de la película. Soy Tom Hanks.

CAPÍTULO 4 – LA CALMA
Dicen que los nacimientos, así como los fallecimientos, modifican indefectiblemente. Con algunas ausencias, algo nos atraviesa y deja “esa” falta de aire. Pero se aprende a convivir con eso… se aprende, todo se aprende.

Con algunas ausencias me faltó el aire, y con tu nacimiento, una bocanada llegó a mi vida. Verte sonreír o dormir en paz absoluta, es el verdadero significado de la palabra “calma”. A veces me reprocho la angustia que me provoca tu llanto, y a la vez, me perdono. Entiendo que en parte, dejamos de ser una, para ser dos… una partecita de mi vive en ti y tú enterita estás en mí. Así lo siento. Yo no soy yo. Soy Nosotras… hasta que tú decidas lo contrario.
Y así será.

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