All posts tagged: catarsis

Sobre Benja

Lo que voy a contar es una historia de dolor, de valentía y de amor. Vean ustedes si están prontos para tanto y sigan leyendo en caso de que sí. A principios de 2020 le mandé un mensaje a Jorge Bafico. Él es psicoanalista, fue años columnista de un programa de radio donde yo estaba, lo conozco y me conoce de varias etapas de la vida, somos amigos. Le escribí porque quería invitarlo a acompañarme nuevamente como columnista radial y antes de teclear el mensaje caí en que en esos días estaba por nacer su cuarto hijo, su cuarto varón, Benjamín. Así que incluí algún comentario animoso en ese texto. No recuerdo exactamente sus palabras de vuelta pero sí el frío que me corrió al recibirlo. Palabras más, palabras menos, me contaba que Benja ya había nacido, pero que también se había ido. Algo le pasó a su corazón. Ahí quedé, paralizada, angustiada y, como suele pasar en situaciones inexplicables, me sentí sin saber muy bien cómo seguir esa conversación. Al poco tiempo me contó …

Acompañar la maternidad

“Tuve un embarazo tranquilo pero cuando me internaron, me llamó la atención que nadie venía a preguntarme cómo me sentía. Tenía un montón de visitas médicas pero todas apuntaban al bebé y ante esa sensación de que algo faltaba para sostener a las mamás, empecé a indagar y a dedicarme a esto, por entender además que a nivel emocional suceden muchas cosas con la maternidad”, cuenta Yeni Lacerda, psicóloga y mamá de una niña de 3 años y de un varón de 5 meses. Nos conocimos en tiempo de pandemia a través de las redes sociales y esos sabios algoritmos que te vinculan con cuestiones de tu interés. Su experiencia sintonizó directamente con Mamás Reales porque nosotras empezamos este blog un poco como forma de hacer catarsis y compartir –para alivianar, tal vez- todo eso que nos pasó cuando quedamos embarazadas y una vez que nos encontramos con el bebé en casa. Ante la sensación de “¡Socooorrro!”, el blog nos pareció una manera menos ruidosa (aunque no por eso silenciosa o menos efectiva) de dar …

La vecina

Cuando me mudé al apto en donde vivimos desde hace un año, pasé semanas sin sillón, sin tele, sin mesa. En pleno cambio de vida, de casa nueva y vida nueva, quise tomarme el tiempo (que tampoco fue mucho, pero no fue ansioso) para decidir qué muebles quería que me acompañaran a vivir.  Al estilo Marie Kondo, quería que todo lo que estuviera en ese nuevo metraje -chico, por cierto- me diera felicidad. El sillón llegó a las pocas semanas, la tele muchísimo después, y antes que la mesa llegó una preciosa biblioteca. Sinceramente no sé si porque fue de lo primero que tuve o de lo poco que hay para mirar, pero cada persona que me visita desde entonces, repara en ella. Es de esas tipo escalera, recostada contra una pared, de un color que no es blanco y tampoco es gris. Como usada, pero nueva. Cansada de tanto libro, eso sí. Me gusta estar en casa. Logré ese propósito. Hay mucha luz y la vista despejada me da el aire que necesito para …

Una Mamá en tiempos de coronavirus

Me lavo las manos, desinfecto el teclado y con un alcohol en gel al lado del mate escribo este post. Esta vez no pongo música. Con mis hijas sin colegio, en una casa pequeña, ruido más ruido solo aumenta el caos. “Mamá, en los campamentos, ¿dónde se baña la gente y dónde hace pis?”, pregunta Alfonsina (de 6 años), totalmente desnorteada ante tanto cambio, pensando escenarios posibles a un tipo de vida que ella, por su corta edad, jamás da por sentada. No entiende mucho. Hasta ayer “la vida” era ir a clase 8 horas, club un par de veces a la semana, parque y amigos. Hoy la vida diaria es en casa, no sabemos hasta cuándo y ningún berrinche cambiará la situación. Ni suyo ni mío. Así que acepta, con la sabiduría de quien no hace juicios sobre lo mejor o peor –porque tampoco depende de ella decidir otro escenario-, porque vive en el ahora y ahora mismo puede respirar, jugar, comer y estar con su hermana y sus papás. Ni siquiera pediría más. …

Naturaleza inspira

Cada vez que está por llegar el verano ansío con fuerza la hora de sacarme los zapatos y pisar  y oler la arena por varios días. Lo imagino y empiezo a sentirme bien. Amo andar descalza y siempre que me aseguro una temperatura que no genere hipotermia lo hago en invierno también, cuando encuentro pasto cerca. Hay algo de libertad y de descarga con la tierra que no entiendo bien pero sé que necesito. Tiempo atrás en el programa de radio donde trabajo entrevistamos a la fotógrafa Tali Kimelman por su proyecto Baño de Bosque en el Arboretum Lussich. Antes de esa nota, me puse a investigar de qué se trataba eso de “bañarse” en el bosque, un concepto que a priori me parecía raro. Enseguida encontré información, al parecer es una práctica no tan peculiar en otros lares. Proviene de Japón (allá se llama Shinrin Yoku) y básicamente consiste en pasar un tiempo en un bosque o en cualquier lugar con naturaleza abundante porque está probado el bienestar que trae para la salud; algo …