“¡Mami nos olvidamos del Día del Niño!”
El otro día fui a buscar a mi hijo al colegio y me encontré con una imagen que me conmovió. Una camioneta llena de niños sentados uno arriba del otro como sardinas enlatadas. Dicha imagen, difícil de ver hoy por hoy, -aclaro que no vivo en Montevideo, vivo en un lugar muy tranquilo- me trajo recuerdos imborrables de mi niñez, de las idas y vueltas del colegio en una camioneta llena de hermanos y primos en donde no entraba una alfiler más. Dejo en claro que con este relato, no estoy haciendo apología de cómo nos manejábamos antes en relación a la seguridad en los autos, simplemente me emocionó al llevarme a mi pasado. Hoy cada niño tiene su silla, su cinturón, su seguridad máxima. Y el progreso justamente tiene que ver con la toma de consciencia que hemos ido adquiriendo con el avance de la humanidad. Como padres, estamos constantemente bombardeados de información que proviene de incesantes investigaciones, que nos obligan a estar todo el tiempo evaluando, midiendo, cuestionándonos si esto estará bien, mal, si «x» situación vivida le repercutirá …




