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“El hijo es, simbólicamente, portador de respuestas y soluciones para algunos problemas, anhelos, frustraciones y conflictos de los padres -y otros antepasados-“

Si nos ponemos a pensar, en realidad no suena tan loco que el período previo a la gestación, las emociones de la madre, la manera en que haya tratado su cuerpo y lo que haya pensado sobre su futuro hijo, influyan en esa nueva vida que traemos al mundo. Sin embargo, tampoco es algo de lo que se hable tanto por parecer “intangible”, a pesar que se  ha estudiado al respecto y ese conocimiento tiene un nombre: Proyecto Sentido Gestacional.

Si deseaste tener hijos, si llega sin planificarlo, si querías que fuera nena y es varón,…todo lo que proyectaste (consciente o inconscientemente) en esa nueva vida, tiene un paradero probado: el inconsciente de tu hijo. Y se materializa en su vida de distintas maneras. Sobre el Proyecto Sentido, la vinculación de nuestros anhelos y deseos con el propósito de la vida de nuestros hijos, y otras cosillas reales pero invisibles, conversamos con Lauro Alonso, experto en Psicogenealogía.

¿Qué es el Proyecto/Sentido?

 El Proyecto/Sentido Gestacional es un periodo comprendido por nueve meses previos a la concepción de una persona, todo el tiempo de gestación (habitualmente otros nueve meses) y los primeros 7 años de vida, en diferentes etapas. Durante este lapso se incorpora la mayor parte de los programas inconscientes o metaprogramas que determinan muchos de los condicionamientos, limitaciones, atributos, fortalezas, debilidades y cualidades, y que inciden sutilmente por el resto de la vida. Su descubrimiento se debe al trabajo del francés Marc Frèchet.

Caprichosamente se podría resumir en apenas una pregunta sintética y de simple apariencia: ¿cómo fue la gestación?

¿Sabés por qué se llama “proyecto” y por qué “sentido”? ¿Está vinculado al sentido de la existencia del ser?

Todo proyecto tiene un sentido. El sentido de cualquier cosa es previo a la creación de la cosa: toda creación parte de un proyecto, y tiene una intención o sentido previo a la existencia (material, real) donde se supone debe expresar las cualidades para las cuales fue creada.
Se llama proyecto porque hace referencia a la intención de concebir un hijo, de traer a otra persona al mundo. A la idea o planificación de hacerlo, es decir: al proyecto de hijo.

El sentido tiene que ver con la función (conocida inconscientemente) por la cual es importante, necesaria o deseada esa concepción. Qué sentido tiene, para el sistema familiar, la llegada de un nuevo miembro, y cómo debería ser y/o actuar ese nuevo integrante.

El proyecto con el cual se es concebido va a pautar de una forma profunda y fundamental el curso general de la vida, incluso las aparentes elecciones de profesión, pareja, intereses, pasatiempos, gustos y preferencias, estilo de vida, etc.  Un niño nace cargado de proyecto materno y paterno, y durante su vida hará todo lo posible por expresar el sentido por el cual ha sido concebido, que vivirá íntimamente como su propósito, y que tendrá para él un orden vital.

El Proyecto/Sentido se puede vincular al sentido de la existencia del ser, pero principalmente en un aspecto concreto, que tiene que ver con existir dentro del propio clan, el “para qué” de ese nuevo miembro.

¿Por qué se extiende desde los 9 meses antes de la concepción y por qué hasta los 7 años?

Las vivencias del padre son especialmente importantes desde nueve meses antes de la concepción, ya que tanto a nivel genético, como epigenético y metagenético muchas de las emociones y resentires son guardados y se transmiten luego al gestante, de diversas formas.  Una vez que el óvulo fue fecundado, y durante todo el periodo de la gestación son fundamentalmente importantes las vivencias de la madre, ya que el proyecto de hijo de desarrolla ahora en su interior, y es muy influenciado por ellas.

Desde el nacimiento, los primeros nueve meses son vitales, y la influencia más importante proviene de ambos padres, aunque el resto del sistema familiar también influye indirectamente a través de ellos.

Coincidiendo con algunos aspectos del Psicoanálisis occidental y de la Psiquiatría, así como con conceptos de la medicina oriental (China y Védica) la conexión del infante es muy fuerte para con la madre hasta los siete años.

¿Qué cosas importan de esa “dulce espera” en la futura vida del niño?

Fundamentalmente que ambos padres, y la madre especialmente, puedan disfrutar de un entorno de armonía. El futuro hijo bebe del torrente emocional de los padres, y formará las primeras imágenes del mundo a partir de sus resentires. La sensación de confianza, de calma, de bienestar y optimismo abre para él una visión positiva y expansiva del mundo hacia el que avanza. Lo contrario podría disparar alarmas que activan mecanismos adaptativos de supervivencia, modelan otro tipo de comportamiento y llegan incluso a afectar el desarrollo psicofísico.

No hay concepción sin que haya previamente un deseo de concepción. Este deseo corresponde a un proyecto de los padres, y queda almacenado en el inconsciente. El hecho biológico no es suficiente para explicar una concepción: muchas personas desean concebir y no lo logran, mientras que otras conciben sin desearlo. Hay algo más fuerte que el deseo consciente: el deseo inconsciente.

El hijo es, simbólicamente, portador de respuestas y soluciones para algunos problemas, anhelos, frustraciones y conflictos de los padres y otros antepasados resumidos en ellos, por lo tanto y básicamente, cuanto más conscientes son los padres, más libre será el hijo.

¿Conocés historias que puedan ejemplificar o bajar esto a tierra?

Aclaro que aunque esta información encuentra hoy un sólido respaldo desde neurociencias, para quienes se inician en estos temas muchas veces las anécdotas o los casos clínicos pueden parecer inverosímiles. Recuerdo el caso de una joven que recurrentemente padecía anemia ferropénica (deficiencia de hierro), y su feliz y notoria evolución cuando logró concientizar un dato que se le había ocultado por vergüenza: varios años antes de su concepción, su madre se había practicado un aborto quirúrgico. En su inconsciente asociaba el metal [hierro] como algo peligroso, “el hierro mata”.

Un paciente que con el necesario esfuerzo logró el título de doctor en leyes, para pocos años más tarde conquistar un segundo mérito: ingeniero químico. A pesar de sus importantes éxitos, vivía agobiado por una fuerte sensación culposa y una permanente y rebelde insatisfacción. Grande fue su sorpresa cuando a raíz de otros asuntos descubrió por fin que inconscientemente complacía así la frustración y el deseo proyectado de sus difuntos padres, quienes sin embargo jamás le habían expresado verbalmente nada de ello: ambos habían abandonado sus estudios por la paternidad.

El proyecto/sentido afirma que hay emociones de las embarazadas que se graban en el inconsciente de los hijos, pero también es inevitable cuando estás embarazada, no sentir un subibaja emocional…

Eso es perfectamente normal y humano. Natural. Afortunadamente los mecanismos detrás del Proyecto/Sentido graban las emociones que superan cierta marca de estrés, y descartan el fluir natural del ánimo, de la misma forma que el sistema inmune sabe cómo reaccionar y frente a qué tipo de estímulos, de forma perfecta. En algunos casos es importante considerar, más allá de la emoción o la vivencia, el grado de impacto que tiene para esa persona en particular, en ese momento y entorno específico, y/o la cantidad de instancias en que se repite la misma emoción o vivencia.

¿Puedo deslindarme de mi proyecto sentido? –A nivel consciente y queriendo hacerlo–. ¿Cómo?

La idea de ahondar en el Proyecto Sentido Gestacional personal es fundamentalmente liberarse de las influencias y limitaciones inconscientes, y esto se logra casi automáticamente al tomar plena consciencia, al pasar el contenido de lo inconsciente a la conciencia para poder elaborarlo, resignificarlo, volverlo una opción y no una obligación. Cambiar del automatismo a la libertad. Por supuesto que existen muchas herramientas para hacer esto, pero la clave fundamental es la intención voluntaria de salir adelante y la valentía para enfrentar, a veces por primera vez en la vida, los viejos fantasmas de un sótano temprano: ¿qué sucedió durante la gestación? (Y por supuesto, unos meses antes, y unos cuantos después…)

Por Carolina Anastasiadis

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