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Neurociencia para niños

María Roca estudió neuropsicología y se especializó en el estudio del cerebro. Trabaja junto a Facundo Manés -uno de los referentes en el tema-, con quien escribió Descubriendo el Cerebro. Neurociencia para chicos (y grandes). Allí propone juegos y experimentos para que los niños descubran cómo funciona su cabecita a la vez que se diviertan haciendo ciencia. Esta joven científica argentina fue una de las oradoras del MP Update y, en su visita, aprovechamos para conversar con ella sobre cómo cuidar el cerebro, la importancia de las experiencias en su desarrollo y otros asuntos de neuronas.

En tu charla hablaste sobre la tecnología. ¿Se ve afectado el cerebro infantil por su uso?

Soy especialista en cerebro de adultos y escribí un libro de neurociencia para niños, ¡me metí en un lío! Pero te diría, en primer lugar, que las asociaciones de pediatría sugieren que antes de los 2 años los niños no tengan acceso a los dispositivos, y que luego de esa edad la exposición sea limitada. Evidentemente la variabilidad de experiencias a las que un cerebro está expuesto influye en la variabilidad de respuestas que tendrá en el futuro. Si el niño está solo con la tablet, deja de vivir otras cosas. La tecnología está para quedarse, el chico que esté fuera del mundo tecnológico quedará fuera del mundo laboral. Por eso creo que el uso de tecnología debe ser una experiencia más de otras tantas, donde no debe faltar el contacto físico, el deporte, la escuela. Si tu vida pasa solamente por la tecnología, tu variabilidad de respuesta va a ser muy limitada cuando crezcas.

¿Cómo se protege el cerebro del niño?

Tanto en niños como en adultos, el sueño ayuda a proteger el cerebro. Ahí procesa la información del día, no para nunca. Por eso es tan importante dormir antes de dar un examen, porque en ese tiempo, el cerebro guarda la información. Si las tabletas o la tecnología están impactando en tu sueño, eso sin duda es negativo. Se sabe además que hay ciertas luces que tiene la pantalla que hace que quedes enganchado y ansioso por más tiempo. Por eso está bueno desconectar un par de horas antes, no porque te vaya a dañar directamente esa luz sino porque la falta de sueño sí va a afectar tu rendimiento.

El cerebro de los niños se organiza a partir de la experiencia. ¿O sea que el tipo de vida que tiene, su entorno, las posibilidades que le brinda la familia, favorece o desfavorece ese desarrollo?

Es así y es tremendo pensando en niños carenciados. Pero antes está lo físico, porque si falta el alimento tanto en la etapa de gestación como en la niñez, eso seguro tendrá un impacto brutal en el niño.  No es solo el tema de las experiencias, sino que el cerebro necesita nutrientes en primer lugar. Luego, todo lo que tiene que ver con lo afectivo. Se sabe que aquellos niños que no tienen una contención afectiva determinada pueden tener un desarrollo posterior diferente. Tercero, las experiencias intelectuales. Hay bastante evidencia de que mientras más temprano se acceda a la escolaridad y más experiencias de desafío intelectual tenga el niño, va a tener un desarrollo diferente, mejor que si no lo tiene. Hay que tener cuidado con esto, porque los padres no es que deban ser “entrenadores” mentales. La evidencia lo que muestra es que los chicos en situaciones de pobreza o de no acceso a la educación, o por vivir en ambientes con pocos estímulos – ¡que no son pocos juguetes!-, pobres afectiva e intelectualmente, tienen un desarrollo afectado. No quiere decir que porque uno le ponga más cubos va a ser más inteligente.

¿Qué tanto estímulo necesita el niño?

No hay que interpretar mal esto que acabo de decir. El estímulo y desafío intelectual que se necesita para el desarrollo del cerebro, en general viene dado por la vida de un niño que vive sin carencias; lo tiene una vida “normal”.  A nivel social, lo que ayuda a predecir el desarrollo intelectual de los niños es la alimentación de la madre en el embarazo y la de los niños en la primera infancia. El nivel educativo de los padres impacta también, eso tiene que ver con que su ambiente es más rico intelectualmente. Los trastornos psiquiátricos en los padres, como el estrés o la depresión de la mamá pueden generar efectos negativos en el desarrollo general y afectivo de los niños. No hay una variable única en esto. Sí hay estudios que dan indicios.

¿Cómo es eso que los niños pueden escuchar los colores?

El cerebro de los niños es más plástico que el de los adultos. Se va organizando a partir de las experiencias. Luego nos vamos haciendo especialistas en las experiencias que vivimos. El  cerebro del adulto que ya tuvo expuesto a determinadas experiencias se hace como más especialista, específico con determinadas cuestiones. Hay muchas conexiones que son las que no usamos, que perdemos como adultos. Cuando las experiencias no son funcionales para la vida, se podan. Una de ellas tiene que ver con el entrecruzamiento de los sentidos. Hay muchos adultos que no han perdido esa posibilidad. Para mi pensar en escuchar un color es increíble, algunos músicos tienen esa habilidad…mucha gente brillante la tiene.

Estudiás la “teoría de la mente”. ¿Qué es?

Es la capacidad que tenemos las personas de inferir los pensamientos y sentimientos de los demás. Es parte de lo que se ha dado en llamar “inteligencia emocional”, forma parte de la cognición social, las funciones cognitivas que usamos para interactuar o entender al otro y vivir socialmente. Se sabe que hay emociones más básicas que traemos todos de fábrica y son comunes a todas las culturas y especies. Son alegría, tristeza, miedo, asco, enojo y sorpresa. Un niño que nace ciego expresa la ira de la misma forma que un vidente, a pesar que no vio a ningún adulto expresarla. Esa emoción es básica y viene dada. Y luego están las cuestiones más complejas que se aprenden en la interacción social, que tiene que ver con darte cuenta que vos no tenés la misma información que el otro. Por ejemplo, vos conocés bien este edificio, y si hay un incendio no me vas a decir, “andá a la salida de emergencia” porque sabés que no tengo idea dónde queda.

¿Cambia el cerebro de la mujer cuando se transforma en mamá?

Todas las experiencias modifican el cerebro, en mayor o menor medida. Desde el embarazo hay ciertos cambios, no en la forma del cerebro de esa madre, sino en los neurotransmisores que hacen que procese la información diferente. En esos nueve meses hay un montón de liberación hormonal que afecta el cerebro, pero sobre todo cambia la atención del cerebro una vez que sos madre, porque la atención es limitada y los hijos nos generan mucha preocupación, a ellos le dedicamos gran parte de nuestro recurso intelectual.

Me acuerdo de un estudio con ratas, en el cual ponían a las ratitas como en un bowl y por encima pasaban unas sombras. Ellas trataban de escapar cuando pasaba la sombra por encima de ellas y volvían a caer por las paredes del recipiente curvo. A la cuarta vez que eso sucedía sin éxito, las ratas cambiaban de estrategia y cuando pasaba la sombra se quedaban inmóviles. Todas hacían eso salvo las ratas embarazadas o las que estaban cuidando hijos afuera; esas seguían intentando, trataban de sobrevivir.

 

Por Carolina Anastasiadis

1 comentario

  1. Carolina Morosini Bebeacua says

    ¿Cómo están?

    Quisiera comunicarme con Uds. por una propuesta para el blog.

    Soy Lic. en Comunicación y actualmente me encuentro en reposo por placenta previa.

    ¿A cuál celular puedo llamar?

    Gracias, saludos,

    Carolina Morosini

    096 70 37 35

    ________________________________

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