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El error como oportunidad de aprendizaje

-Algo sobre Disciplina Positiva en familia-

La vida en familia está muy lejos de parecerse a las fotos familiares de la playa. Todos “quemaditos” por el sol, sonriendo, felices. Vivir en familia tiene desprolijidades todo el tiempo, inestabilidad en los vínculos, mucho de desorden interno y externo que hay que aprender a gestionar. Cuando elegimos tener una familia, generalmente soñamos con el lado más romántico de la cuestión, pero poco pensamos en lo que efectivamente sucede cuando vivimos todos los días con nuestros hijos y pareja, (si es que la hay).

Hoy por hoy, no se me ocurre camino más efectivo para crecer como persona que criando hijos. Hay muchos más, claro que los hay, pero en mi caso la maternidad me ha despejado el camino hacia adentro, hacia el autoconocimiento.

Hay mucho de lo que somos hoy como adultos que funciona sobre la base de algunas creencias, imágenes e ideas que adoptamos cuando éramos chicos. Y esas creencias, o “lógica privada”, se crearon en base a cómo nos trataban, cómo respondían nuestros adultos significativos a nuestras necesidades, qué hacían cuando nos enojábamos, cómo reaccionaban cuando pedíamos que nos miraran. Todas estas respuestas que fuimos recibiendo, fueron armando este sistema de creencias que opera hasta el día de hoy, como adultos. Es con esta “lógica privada” que llegamos a criar hijos, y si no mediamos la crianza con un proceso reflexivo, seguramente criaremos de la misma forma que nos criaron, casi que por “default”, sin cuestionar ni adaptar nada a nuestros propios hijos ni a nuestra realidad.

De esta manera los niños nos hacen de espejo, nos muestran cómo somos en lo afectivo, en lo emocional, cuáles han sido nuestros dolores, nuestras heridas, todo se despliega en la crianza si nos predisponemos a ver.

Y en este camino de criar, tuve la suerte de encontrarme con la Disciplina Positiva, una filosofía de vida que nos presenta una forma de vincularnos que no conocía antes. En la cual se brindan herramientas concretas para situaciones comunes a todas las familias, que promueven el buen trato, el respeto por todas las personas (grandes y chicos), la oportunidad de aprender de cada error, y hacer de la reconciliación, un encuentro para estrechar los vínculos.

Venimos transmitiendo de generación en generación lo mal que está equivocarnos, lo inconveniente que es errarle en la vida, lo inapropiado que puede ser. Somos adultos que nacimos con miedo a equivocarnos. Sin embargo, no se me ocurre forma más eficaz de aprender que -justamente- “metiendo la pata”. Uno de los principios de la Disciplina Positiva toma esto del error, como una enorme oportunidad para aprender. De hecho, incentiva a que grandes y chicos hablemos sobre nuestros errores con naturalidad, que nos animemos a compartir, para luego reflexionar qué aprendimos de ellos. 

Otra gran idea de esta filosofía, se basa en la importancia de conectar antes de corregir. Generalmente, cuando vemos que nuestros hijos la embarran, queremos salir corriendo a dar órdenes, a enderezar lo que estuvo fuera de lugar, y a dar lecciones urgentemente sobre cómo hacer las cosas mejor. Rápido, en ese momento, en ese lugar. Nos exaspera pensar que nuestro hijo puede transformarse en un inadaptado social si no le enseñamos lo correcto. Nos pasa a todos y todas. Lo cierto es que la Disciplina Positiva sugiere hacer lo contrario. Nos invita primero a entender qué fue lo que pasó, qué llevó a nuestro hijo a actuar así, con preguntas abiertas y sin juicios que lo inviten a la reflexión, y no con preguntas inquisidoras que son barreras en la comunicación. Una vez que nuestro hijo pueda ver su equivocación, aunque sea muy difícil, podemos intentar comprenderlo, empatizar con lo que sintió, y recién después de haber conectado con su sentir, decir cómo nos sentimos nosotros con eso que sucedió. Luego podemos pensar juntos en una solución, en cómo remediar el error.  

Existen muchas más herramientas que iremos contándoles con los días. Y para profundizar aún más en esta Disciplina, te invitamos a nuestras charlas el 14 y 21 de abril a las 19 hrs., donde estaremos compartiendo mucho más. En una instancia con mucha información y en otra poniendo en práctica y brindando alternativas a problemas que ustedes nos acerquen. Saldremos en vivo, vía zoom desde El Observador. Si les interesa, se pueden contactar con nosotras vía Instagram. Los esperamos, ¡vale la pena!

Por Federica Cash

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