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ADOLESCENCIA Y ACOSO ESCOLAR

La adolescencia es una etapa que por lo general desconcierta a los papás y las mamás que venían sintiéndose seguros en sus ma/paternidades. Es muy común que los adultos enfrentemos inseguridades en este tiempo frente a los adolescentes, que hasta hace poco nos escuchaban y admiraban. Es como si se nos quemaran todos los papeles y las estrategias que funcionaban, dejaran de hacerlo de un día para otro.

En busca de respuestas, MP (Medicina Personalizada) organizó una charla para sus socios con expertos en el tema. El Dr. Antonio Pascale, médico especialista en toxicología clínica, la Dra. Deborah Laufer, médica ginecóloga, y la Dra. Ana Inés Paullier, médica psiquiatra de niños, niñas y adolescentes, disertaron sobre esta etapa desde diversos puntos de vista.

Con esta última, Mamás Reales conversó sobre los cambios que se producen en la adolescencia, y acerca del acoso escolar, una situación bastante común en los centros educativos de nuestro país. Aquí, parte de la charla con Ana Inés.

¿Qué tiene de particular la etapa de la adolescencia?

Es un período del desarrollo que según la OMS está comprendido entre los 10 y 19 años. Es una etapa donde se producen cambios, hay grandes desafíos y es sumamente necesaria para convertirse en adultos el día de mañana. Durante este período se aprenden muchas habilidades y se desarrollan fortalezas, pero también es un tiempo de vulnerabilidad, donde existen transformaciones en el cuerpo, cambios cognitivos y sexuales.

En el neurodesarrollo se produce una remodelación en las conexiones neuronales, se desarrollan las famosas “podas sinápticas”, aparecen cambios en la regulación de las hormonas y de los neurotransmisores. Durante la adolescencia existe una inmadurez de la corteza prefrontal, la zona del cerebro donde se encuentran las funciones ejecutivas, aquellas que nos permiten planificar, organizar, anticipar, pensar en posibles consecuencias, controlar impulsos, etc. Esta área por lo general termina de desarrollarse entre los 25 y 27 años. Por el contrario, el sistema límbico o cerebro emocional, lugar donde se elaboran las emociones, madura antes que la corteza prefrontal. Estos dos factores influyen en la manera en que los adolescentes actúan y toman decisiones, con una búsqueda predominante del placer, de experimentar sensaciones nuevas, donde no tienen muy presente los riesgos y son impulsivos a la hora de actuar.

¿Y por esto puede ser riesgosa?

Claro, por las características que nombré del neurodesarrollo pueden aparecer peligros como el consumo de sustancias, los siniestros de tránsito, las conductas impulsivas, embarazo adolescente, enfermedades de transmisión sexual, trastornos emocionales, entre otros problemas.

¿Cómo podemos acompañar los padres, para no perder nuestra sana influencia en sus vidas?

En la adolescencia es muy importante que se sientan escuchados, generar espacios donde poder hablar y reflexionar juntos de lo que sucede y preocupa. Que estos espacios se desarrollen de la manera más natural posible. Está bueno para eso buscar momentos e intereses conjuntos, así como validar las emociones. Los límites son fundamentales porque forman parte de los cuidados que necesita el adolescente. Hay que ponerlos de forma respetuosa y consistente. También es importante reconocer sus logros así como educar con nuestro ejemplo, nosotros somos sus modelos.

Por otra parte, debemos conocer a los amigos de nuestros hijos que en este período son cruciales, a sus familias, que vengan a nuestra casa, que se genere un buen intercambio entre las familias y los centros educativos para que, entre todos, podamos acompañar y sostener de la mejor forma posible a nuestros adolescentes.

¿Qué es el acoso escolar y qué tan común es en esta etapa?

El acoso escolar se define como una situación de violencia que se produce entre estudiantes, por acción o por omisión. Violencia de todo tipo: física, verbal, psicológica, etc. Aislar y discriminar también forman parte de la violencia. Este hecho afecta a ambos géneros, es un problema grupal donde generalmente hay varios actores implicados: la víctima, el agresor y aquellos que actúan como espectadores que muchas veces por miedo a represalias se quedan al margen, y también de alguna forma sostienen esta dinámica de acoso.

Los estudios han demostrado que de 1 a 3 de cada 10 estudiantes de los centros educativos en Uruguay, han sido víctimas de situaciones de acoso escolar. Estas dinámicas generan repercusiones a nivel emocional como depresiones o síntomas ansiosos, y también repercuten a nivel de rendimiento académico, entre otros niveles.

Es un problema que necesita su abordaje. Cuando se detecta, los centros educativos deben intervenir. Lo ideal es siempre construir redes. Como padres tenemos que educar en este aspecto desde la empatía, desde los vínculos saludables, tener presente que muchas veces la forma de vincularnos en casa repercute afuera; si nos estamos maltratando, ellos van a seguir ese ejemplo. La evidencia ha demostrado que la participación y la presencia de los papás es un factor protector en estas situaciones.

Otro elemento que demuestra la evidencia es que los adultos tienden a percibir con menor intensidad estos acosos escolares, entonces las víctimas se apoyan por lo general en otros estudiantes y no en sus adultos de referencia. Por este motivo es fundamental que los adolescentes sepan sobre políticas preventivas así como estrategias para salir del acoso; de esta manera podrán ayudar mejor.

Por Federica Cash

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