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¡Socorro, vivo con Chucky!

Mi hija ya no es la niña santa que dormía plácidamente unas 18 horas por día y me miraba las otras 6 con ojos de “mamá te admiro y te amo” mientras la tenía en su sillita mecedora al lado. En ese entonces, esta madre podía trabajar, merendar, SE PODÍA BAÑAR tranquila o incluso ir al baño con la puerta cerrada. En esa época el sonido típico de mi casa era un silencio de sueño o alguna musiquita de bebé que a veces añoro. En ese entonces también,  me enojaban las mamás quejosas de sus niños, que decían que desde que eran mamás, no tenían tiempo para nada y mucho menos, un minuto de paz. Ya no me enojan; las entiendo, aunque a veces pienso que me cambiaron a mi pequeña bella durmiente por una adorable diablita. Sobre el año y medio, o tal vez pisando los dos años, los niños cambian. Mamás y papás reales que estén leyendo esto con un pequeño pitufo en brazos, sepan que no hay ninguno que en su paso …

Un día me cansé de escucharme decir excusas, y le dije que sí

Por una Mamá Real invitada: Ella Cibils  – uruguaya radicada en el exterior- Sofi quería ir a pasear en ómnibus. Me lo venía pidiendo hace casi un año, me da hasta vergüenza escribirlo. Cuando lo pienso… primero era porque nos estábamos mudando, después porque nos mudamos, después por el clima, después por mi panza, un día porque no me sentía bien, otros muchos porque tenía cosas que hacer, después porque estaba por nacer su hermanita, porque teníamos invitados, porque la beba era muy chica, etc., etc., etc. ¡Qué paciencia y qué tenacidad! Me lo siguió pidiendo cada vez que se acordaba o veía uno: «mami, podemos ir a pasear en un wheels on the bus go round and round»? Un día se lo prometí, «hoy te llevo» le dije, y cuando llegó la noche me miró y me dijo, «mamá no fuimos a pasear». Como atacada por mi propia vergüenza, me volví a atragantar en excusas. Sofía las escuchó a todas con atención, y cuando terminé mi perorata de razones por las cuales no había cumplido mi promesa me …

Vacaciones y crianza

Con más o menos glamur, en Punta, Piriápolis o en Shangrilá, 15 días o un fin de semana, con toda la familia o con parte de ella, tarde o temprano, todos nos tomamos VACACIONES. El tema está resuelto cuando uno va a una casa de playa y entonces entre la playa, los planes de desayuno, almuerzo, merienda y cena, y alguna que otra visita, el tiempo pasa (siempre que el clima acompañe, claro). Pero cuando estamos de regreso, y en Montevideo faltan todavía algunas semanas para llegar a marzo y que los niños empiecen las clases, a veces necesitamos ideas. Este verano leyendo el libro Todo sobre tu Hijo de la Psiquiatra Natalia Trenchi encontré una idea que me pareció buenísima para implementar en casa. Ella sugiere a los papás armar una Caja anti-aburrimiento; una caja real en donde poder poner a lo largo del año papelitos con las cosas que a los niños les gustaría hacer pero que en esos meses de escuela, liceo y otras actividades no pueden. Si el niño ya escribe, …

Aprender a aprender

Por una Mamá Real invitada: Arq. Fiorella Bachechi Cuando el parto quedó atrás y pensamos que todo ha pasado, un “gong” suena en nuestro interior. Error, no todo ha pasado. Arranca un nuevo escalón en la escalerita de la maternidad. Hemos pasado de nivel. Dicen que todo se aprende… y por más que es algo natural, más viejo que nuestra propia existencia, que juega el instinto, que se da naturalmente y la mar en coche, hay que “aprender a aprender” en este dúo madre – hijo que ahora integramos. CAPÍTULO 1 – LOS CONSEJOS Antes de que naciera Clarita, escuchaba muchas cosas referidas a la lactancia, incluso en las clases de parto y en un taller de lactancia que hicimos. La verdad es que daba corte pero hasta “ahí”, ya que el paso previo me tenía más concentrada: dar a luz. Todo el resto lo escuchaba pero sin asimilar demasiado… aún. Pasó el parto, arrancamos el Nivel 2: hay que alimentar al renacuajo. Pucha, ¿qué me habían dicho? Que la boquita de pez, que pezón y …

Las nuevas vacaciones

Cuando nos convertimos en mamás, las vacaciones se transforman. Allá lejos quedan algunas acepciones directamente vinculadas con el descanso, el librito en la playa y esos anhelados “días de spa” con tiempo para dormir, leer y vagar. Cuando sos mamá primeriza y llegan tus primeras vacaciones, lo mejor que podés hacer es un click para aceptar y disfrutar de las mismas en tu nuevo formato, porque hay muchas cosas que cambian… Cambian los temas de conversación. Ya no rondan en torno a ese viajecito que estaría bueno hacer a mitad de año para cortar la rutina y el tren de obligaciones. A la hora de la siesta (si la nena se duerme), la mamá ya no habla de esa escapadita de ensueños, porque desde que es mamá, por su cabeza rondan otros temas. Ayer tuve la suerte de poder dormir siesta; apoyé la cabeza en la almohada y esbocé un “gordo, ¿qué onda la caca que le cambiaste? ¿Sigue con diarrea?” Me sorprendí al escucharme. Por otro lado, si antes al “gordo…” le seguía alguna sugerencia …