All posts tagged: Johnson

Tiempo….¡pará!

El sábado la observé mientras dibujaba en el piso un regalo para el papá. La nena ya tiene 4 años y está en ese momento en que no es bebé pero tampoco es escolar; en ese tiempo “puente” entre ese ser que balbuceaba  y la niña que traerá deberes para hacer en casa. Algo que a veces me desorienta y a la vez me exaspera. No la puedo tratar como beba porque le aburre. Es lo suficientemente madura como para decirme que no le divierten algunos planes y a la vez, lo suficientemente ingenua como para pedirme una y otra vez un cuento sobre ese monstruo que sabe que no existe pero que la aterra. Ese personaje que en otra época era “el hombre de la bolsa” y que en mi casa fue también el “cuco”. Alfo está en una edad en la cual de a ratos quiero poner forward para que pase rápido y ganar un ratito para mí. ¿A qué edad los padres recuperamos el derecho a mirar el informativo?, ¿Cuándo las madres volvemos a …

Contanos tu #Maravilla!!

¿En qué momento dejó de ser un bebé? ¡Ya camina!… ¡Corre! ¡Empezó la escuela! Los hijos crecen y rápido.  Y mientras eso sucede, nuestra vida se llena de maravillas… de imágenes, momentos e instancias que sabés no te vas a olvidar jamás… El olorcito inconfundible a bebé en su nuca #Maravilla El primer baño #Maravilla Ese puchero que te derritió #Maravilla La primera vez que dijo “mamá” #Maravilla El primer día de parque #Maravilla Nuestro primer “veo-veo” #Maravilla La lectura de libritos en la noche #Maravilla Los ojitos mirándote mientras le das pecho #Maravilla Y hay millones de momentos mágicos más!!!… Esas son algunas de las maravillas que nosotras no queremos olvidar. Te invitamos a que nos cuentes las tuyas con el hashtag #Maravilla para participar de una súper canasta con productos de Johnson & Johnson. Si compartís este post, tenés doble chance! También vale mandar la foto de «ese» momento #maravilla. Podés escribir en el muro del blog, en nuestra página de Facebook, en Twitter o mandarnos mail a: carolina.mamasreales@gmail.com o federica.mamasreales@gmail.com ¡El viernes sorteamos!

De superpoderosa a la mujer más débil del mundo

Todo empieza en la previa. Tus sentimientos y ánimo dependen un poco de esa moneda que va en el aire, que puede dar dos posibilidades. Una positiva y deseada, otra, la que nadie quiere escuchar cuando decide buscar. Ahí empezás a sentirte parte de algo más inmenso. Por más que hayas hecho todo, ni siquiera están en tus manos los resultados. Por primera vez, sentís que la vida te sobrepasa y vos sos apenas una parte; chiquita. Si tenés el privilegio y la bendición de poder gestar, hay muchas más pruebas para vos. Llega la primera ecografía, esa que se hace en las primeras semanas, y si sos consciente de la información que te pueden dar, cruzás los dedos, rezás, o pensás en positivo para que todo esté bien. Comiste todo lo bien que se puede –a pesar de las náuseas-, descansaste lo que tu cuerpo te pidió, hace tres meses tomás ácido fólico y, así y todo, otra vez la moneda puede darte dos opciones: estás “bien” embarazada, o no. Y no depende de …

La aventura más aventura!

No estaba dentro de mis principales sueños tener hijos ni ser una súper mamá. Lo daba por descontado; en la representación de mujer que tenía, ser mamá era parte del combo. Mis mujeres de la familia me lo enseñaron, aquellas que estuvieron y están detrás de mí, también las que caminan a mi lado, hermanas felices y de muchos hijos. La pregunta más común entre las mías es: “¿no vas a tener más hijos?” (con cara de sorpresa). En el ADN familiar la maternidad era y es natural e incuestionable, un regalo a disfrutar. Siempre fui medio soñadora, buscadora, viajera de alma aunque no me moviera, de pensamientos erráticos e inquietos, un poco cuestionadora de lo instalado; siempre sentí ganas de ver mucho, de aprender, de desaprender aquellas cosas que sentía no servían, de conocer gente de otros lados, de “abrir un poco la cancha” -y la mirada de las cosas-. Y como buena seguidora de su tribu y confiando en el fluir de la vida, encontré a un compañero con quien soñar, y también engendrar, para …

Las maravillas de la vida

Pablo volvió de pasear a Jacinto con Alfonsina, nuestra nena de 3 años. Ese sábado de noche estábamos en la Floresta, un lugar que fue escenario de inmensos veranos de mi infancia y adolescencia. Un balneario al que he vuelto siempre, y esta vez me di cuenta que lo venía revisitando distraída. Volvieron de caminar por la rambla, que de noche luce perfecta para quienes les gusta admirar la naturaleza así como viene, sin tanto filtro. “Pasamos increíble”, me dijo él apenas volvió;  y agregó: “escuchamos el ruido del mar”. Aclaro que el mar no siempre se ve en la noche de la Floresta, aunque algunas veces en verano, lo deschava una luna gigante que parece salir de la chimenea de una casa de Costa Azul –balneario vecino-. La emoción del papá en su comentario me llevó de inmediato a eternas noches de conversación en esa misma rambla, con amigas, cuando tenía 12 o 13 años. “¡Woow!” pensé. Sentí un dejavu de inmediato junto con ese comentario. Y caí en que con los hijos, y los …