Entrevistas, Quiero!
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Tranquilo, hijo

Respiramos cortito y reaccionamos de manera automática en vez de elegir una mejor respuesta para lograr un buen resultado. Las obligaciones, los tiempos apretados y el cansancio nos traen ansiedad, y se la transmitimos a ellos si no hacemos nada para dejar esa mochila afuera cuando entramos a casa.

En unos días empieza un taller de mindfulness para niños dirigido por la psicóloga Gabriela Renau. Ella es facilitadora de este método y lo ha impartido durante los últimos cinco años en Uruguay. Su contacto con tantos papás la llevó a armar este taller para niños de 7 a 10 años, ya insertos en un sistema educativo que tiene sus exigencias.

El objetivo del taller es, a través del mindfulness, que los niños puedan desarrollar la paciencia, el control de impulsos y la confianza en sí mismos.

Aquí les contamos algo más sobre este método y sobre los beneficios para los más chicos.

¿Cómo le explicás a las mamás lo que es Mindfulness?

Mindfulness significa “atención plena”, y consiste en prestar atención al momento presente. Hoy estamos invadidos por estímulos visuales y auditivos. La mente se acostumbra a esta hiperactividad y cuando estamos intentando prestar atención a algo durante varios minutos, la mente no deja de pensar sin parar. Eso nos conduce a laberintos infinitos de ideas que aparecen continuamente, muchas veces sin un hilo conductor. Tanto los adultos como los niños estamos expuestos a esta mente “de mono” que salta de rama en rama y esto limita la capacidad de concentración.

Los programas basados en Mindfulness consisten en un entrenamiento para poder focalizar la atención durante más tiempo y adiestrar, en cierta medida, a ese mono inquieto. El Mindfulness, además de entrenar nuestra atención, cultiva la tolerancia, el respeto, la empatía y la aceptación de aquellos aspectos de la realidad que no podemos cambiar.

¿Por qué decidieron poner el foco en los más chicos? ¿Fue en respuesta a alguna inquietud de padres o docentes?

Hace más de cinco años que en Uruguay se están desarrollando programas basados en Mindfulness para adultos. Los hemos llevado a cabo debido al grado de estrés que vivimos los adultos en nuestra vida cotidiana. Muchos de los participantes han preguntado por programas para niños y también han expresado cuán diferente hubiera sido la historia si hubieran aprendido estas estrategias de niños. Debido a estos aportes y conociendo su aplicación en otros países, hemos decidido comenzar a implementar programas para chicos en nuestro país.

¿En qué beneficia esta técnica al niño?

En primer lugar mejora la concentración y la seguridad en sí mismos. Esto es acompañado de mayor tolerancia frente a sus propios errores y frente a los demás, mejorando así los vínculos con sus pares y promoviendo la autorregulación de sus emociones. En los niños, la cantidad de estímulos y la competitividad generan mucho estrés, y eso trae síntomas secundarios. Con Mindfulness se cultiva un estado de mayor calma y bienestar. Me gusta usar la metáfora de Thich Nhat Hanh para describir el proceso que se transita al ejercitar Mindfulness. Él dice que la mente es como un jardín en el que hay semillas para cultivar. Si todos los días me dedico a cultivar el enojo, la vergüenza o la tristeza voy a cosechar lo que mi mente ha cultivado a diario. Si puedo elegir dónde está mi mente, si puedo adiestrar al mono que salta de rama en rama, puedo elegir cultivar la amabilidad, la calma y la concentración. Esa es la idea con los pequeños que vengan: entrenar a nuestra mente, cultivar la autorregulación emocional para no reaccionar rápidamente y poder adoptar una respuesta elegida, mejorando así las relaciones.

¿Cómo es una clase?

En cada encuentro se trabajan distintas temáticas a través de dinámicas adaptadas a cada edad. Los niños aprenden de su propia experiencia durante el encuentro haciendo ejercicios corporales, dinámicas en pareja, investigaciones, etc. A su vez, se llevan tareas a casa para poner en práctica el tema trabajado en el encuentro. Las tareas consisten en hacer cosas divertidas y a veces involucran a los padres para que el aprendizaje sea de todos. En cada uno de los ejercicios se practica la atención plena llevando la atención a distintos aspectos de nuestra vida diaria: la respiración, las sensaciones corporales, el trato con el otro, etc.

¿Cómo responden a esto los niños que hoy por hoy están acostumbrados al movimiento y a que todo sea rápido?

Se ha descubierto que la mente puede ser entrenada para aquietarse incluso cuando los estímulos externos son muy invasivos. Los programas han sido diseñados para ser el puntapié inicial. Luego, la práctica es necesaria tanto en niños como en adultos para sostener el hábito de la calma. No se trata de permanecer quietos durante todo el tiempo que dura el encuentro, se trata de tomar consciencia de lo que hacemos a cada instante. Con los adultos se trabaja de la misma manera. Muchos explican que tienen poco tiempo para hacer varias cosas y que no pueden hacerlo lentamente. Se trata de hacer lo mismo pero prestando plena atención a lo que estoy haciendo, llevando mi atención de manera amable a la realidad presente. Si estoy cocinando y pensando a la vez en la reunión del día siguiente o en una discusión que tuve ese mismo día, probablemente cometa varios errores mientras cocino, o se me caiga algo u olvide ponerle sal, por ejemplo.

¿Conoces los resultados que han tenido experiencias similares en otros países?

En muchos países se ha establecido Mindfulness como parte del currículo escolar. En otros se aplica de manera grupal en clase y a la vez se entrena a los docentes para que ellos mismos bajen el nivel de estrés y puedan permanecer con más calma en el aula, aun teniendo niños inquietos y difíciles.

En Uruguay nos hemos contactado con algunas instituciones que están interesadas en promover una actitud Mindfulness en el aula. El año pasado hicimos un encuentro para padres e hijos y las respuestas han sido muy prometedoras. Semanas después del encuentro una mamá nos contó que su hijo de 6 años, al verla enojada le dijo: “Mamá, estás enojada, ¿por qué no respirás un poco?”.

Más info: bienestarmindfulness@gmail.com

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