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¿Por qué el bebé tiene que comer lo que yo le estoy dando?

Su madre ya no está pero acompaña su camino; un sendero que Jacina Luna Lussich supo capitalizar y continuar con orgullo. Proviene de familia cocinera, de comida casera y manos en la masa. Su abuela cocinaba con deleite y su bisabuelo elaboraba un riquísimo pan integral que su madre agradecía con amor. Ese fue el puntapié inicial para elegir una alimentación saludable y generosa en fibras, que marcaría los pasos de su mamá y de ella misma.

De madre vegetariana, en un momento en que serlo no estaba de moda, cuenta: “fui criada en una casa naturista y en un lugar donde constantemente se estaba investigando sobre alimentación, ofreciendo comidas variadas”. Esa forma de educación la incorporó profundamente, al grado de “imprimir” su forma de vida y su oficio en la actualidad.

A los siete años se fue a vivir junto a su familia a Florianópolis, Brasil, a una comunidad alternativa donde tenían huerta y cosechaban. Allí pudo valorar la materia prima “en directo” y aprender sobre el proceso de plantar, cuidar, regar, cosechar y llevar el producto a la mesa. “Fue allí donde mi mamá se involucró mucho con la comida saludable. De ella mamé todo ese amor, esa intensidad con la que vivía y cocinaba; de hecho ella decía que si iba a casa de alguien que había preparado carne con amor, la comía igual; no negaba nada que hubiera sido elaborado con cariño.”

Al volver a Uruguay su madre comenzó a dar clases de cocina. El seitán era su plato estrella. La comunicadora Verónica Peinado compraba sus alimentos y un día la invitó a participar del programa Buen Día Uruguay para cocinar sus platos y enseñar recetas. “Mi madre estuvo en BDU cinco años, y así me abrió la cancha”.

Hoy en día, en pareja con Marcos y madre de Juan Gadú, vive en Neptunia, donde desarrolla variados proyectos en torno a la alimentación. Para conocer más sobre Jacinta y sus creaciones -“Rico para bebés”, “Frutas Planetas”, “Comiditas Viajeras” y más- los invitamos a leer esta entrevista realizada en el jardín de su casa.

¿En qué cambió la llegada de tu hijo en tu visión de la alimentación?   

Vengo de una alimentación saludable, casera, un legado que me dejó mamá. Cuando empecé a dar clases de cocina para niños siempre fue con ese foco. Dar a conocer sabores naturales, suaves y sanos.

Sin embargo, desconocía sobre alimentación para bebés, y cuando nació Gadú me pude involucrar en lo que se llama “alimentación complementaria” que no tenía idea, que va desde que empiezan a comer hasta los tres años.

Fue a raíz de mi propia experiencia que empecé a investigar sobre esa alimentación; al principio, cuando Gadú probó las primeras comiditas parecía contento pero después empecé a notar una resistencia en él a comer, a la cuchara, a todo. Y comencé a indagar, a probar diferentes alternativas, a hacer recetas para que agarrara con su manito. Me di cuenta que comer en los bebés no es solo un tema de alimentación sino -y sobre todo- es una oportunidad para aprender sobre texturas, colores, sabores, y que eso influye en la alimentación para el resto de la vida.

¿Qué cambió cuando incorporaste nuevas formas de alimentarlo?

Logramos una conexión mayor. Ofreciéndole diversidad y dándole la posibilidad de elegir, ¿por qué él tiene que comer lo que yo le estoy dando? Por ahí no tiene ganas de comer eso, entonces está bueno darle opciones; capaz que no es que el niño no quiera comer sino que no tiene ganas de comer eso en particular.

Hay un libro del pediatra Carlos González que se llama “El niño no me come” que habla de todo esto. Cuando vino a Uruguay a dar una conferencia lo fui a escuchar; recuerdo que decía que en realidad cuando uno se conecta con el niño va entendiendo sus tiempos. Por ahí uno se pone exigente en querer que el niño coma ya y quizás no tiene apetito en ese momento. Por supuesto que a medida que uno le va enseñando rutinas todo es más fácil pero al principio está bueno dejarlo que vaya marcando sus propios ritmos.

¿Y qué nace a partir de tu búsqueda?

A partir de mi experiencia surge la página “Rico para bebés” que este año explotó (facebook.com/ricoparabebes). Fue una semillita que planté, fui regando y ahora está dando sus frutos. Allí comparto recetas especiales para los bebés y vivencias personales en torno a la maternidad y la alimentación.

Además los jueves doy clases en casa, vienen amigos de Gadú y de escuelas de la zona en donde buscamos transmitir y ofrecer alimentación saludable. A su vez, doy talleres para familias; compartir recetas saludables y fáciles de hacer es maravilloso. Y hace unos meses empecé a hacer lo que llamo “Comiditas Viajeras”, que son preparaciones sanas preferentemente con alimentos orgánicos que elaboro pensando en los pequeños; las llevo a domicilio.

Por otro lado, con Marcos -que es músico- unimos nuestros oficios para crear una gastronomía musical que presentamos durante un tiempo en Buen Día Uruguay. En 2008 hicimos un ciclo de 12 programas para TV Ciudad que se llamó “Frutas Planetas” donde cantábamos junto a niños y elaborábamos recetas. Hoy en día “Frutas Planetas” tiene dos discos y hacemos presentaciones en las escuelas; ahora vamos a estar en el Parque Roosvelt para el festejo de sus 100 años, por ejemplo.

Para terminar Jacinta nos regala una receta… 

“¡Mi caballito de batalla!”: Fainá de avena

Esta receta es ideal para las primeras comiditas del bebé; queda sequito por fuera y húmedo por dentro. Pueden comerlo con las manitos y lo podemos llevar a todos lados en un tupper. Es súper versátil, se puede hacer de frutas, verduras y/o carne. Y ¿lo mejor de todo? ¡Lo disfruta toda la familia!

– De verduras: 2 tazas de avena; 2 tazas de verduras de sopa (zanahoria, zapallo, papa, boniato… también puede ser brócoli, coliflor, zapallito -pisadas o ralladas-); 2 tazas de agua o caldo de la sopa casero; 3 cdas. de aceite. También se le puede agregar carne magra picada.

– De frutas: 2 tazas de avena; 2 manzanas, peras o bananas (pisadas o ralladas); 2 tazas de agua; 3 cdas. de aceite.

Ponemos la avena en un bowl y le agregamos la fruta con el agua y el aceite si lo vamos a hacer “dulce”. Si vamos a hacerlo “salado” le agregamos las verduras, agua o caldo de verduras calentito para que hidrate, le agregamos el aceite y lo llevamos al horno en asadera o pirex aceitada por 25 min. aproximadamente.

Cuando sale del horno lo dejamos enfriar para que quede consistente y no se desarme, aunque calentito también es muy rico.

Por Federica Cash

rico-para-bebes

Por más información escribir al e-mail: ricoparabebes@gmail.com

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