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Cuarentena + Ansiedad

Aún no me doy cuenta si todo esto que vivimos es realidad o un experimento que están haciendo con nosotros para observar nuestra reacción. Era claro que de la forma en que veníamos era insostenible en el tiempo y, de alguna manera, el coronavirus vino a obligarnos a parar y replantearnos. Más allá de explicaciones, de los por qué, lo cierto es que el mundo se detuvo y estamos todos en casa con TIEMPO. Aquello que faltaba, hoy sobra.

¡Cuántas veces habremos escuchado a Mafalda rogar porque el mundo se pare! ¡Cuántas veces habremos dicho: “no tengo un minuto”! Hoy, estamos en casa habitando los segundos que corren con lentitud y una mezcla de emociones que mutan a lo largo del día: desde alegría, regocijo, soledad, hasta vacío y ANSIEDAD.

Sobre esta última sensación, tan común de sentir en este contexto particular, conversamos con la Psicóloga Lorena Estefanell, en búsqueda de sugerencias para transitar esta vivencia lo mejor posible.

¿El encierro genera ansiedad?

Creo que el encierro no es lo que genera ansiedad. Lo que genera ansiedad es no poder tomar una decisión sobre el encierro. La ansiedad básicamente tiene que ver con dos variables: una es la percepción de amenaza y otra es la sensación de control o de competencia. ¿Por qué estar encerrados en esta situación genera ansiedad? Primero porque hay una sensación de amenaza muy grande y segundo porque hay una sensación de no control muy fuerte. No estamos encerrándonos, nos está encerrando un virus, que no es lo mismo. Hay gente que puede permanecer encerrada haciendo cosas que le copan y no sentir ningún tipo de ansiedad porque en algún punto sabe que puede salir; pero basta con que yo le diga que no puede hacer algo para que automáticamente la falta de libertad le genere una sensación de acorralamiento. La gente no es que no quiera salir, no puede salir. Y no puede salir porque si sale se podría enfrentar a una amenaza muy grande.

Un tema que sí genera el encierro es la pérdida de los reforzadores naturales; algunas cosas que antes nos reforzaban naturalmente, como salir, visitar gente o  trabajar, empiezan a perderse, y aparecen otras cosas que si bien no fueron elegidas, necesitamos cierta capacidad para darnos cuenta que pueden ser oportunidades que este tiempo nos regala. Pero es verdad que no todos tenemos las mismas oportunidades: no es lo mismo estar en un apartamento de 40 metros cuadrados que estar en una chacra en el medio del campo disfrutando del atardecer. Entonces hay que ver cuáles son las condiciones de encierro de cada uno.

¿Qué aumenta los niveles de ansiedad?

Cuando uno se enfrenta a un contexto amenazante, hay una emoción muy válida: el miedo. El miedo es bueno porque te permite ocuparte, te permite tomar decisiones que en definitiva te protegen. Pero después hay una zona de no control, que se llama el área de la pre-ocupación que son todas las cosas de las que te podés preocupar pero no ocupar. Y cuando una persona está centrada en el área de la preocupación empieza a aumentar la sensación de amenaza porque conecta con la cantidad de cosas que pasan de las que no se puede ocupar. Y en la medida que aumenta la sensación de amenaza, disminuye la sensación de competencia: cada vez son más grandes los problemas y menos las capacidades para actuar. Eso es algo que está pasando y se ve claramente en los grupos de WhatsApp: el fenómeno de la “rumiación colectiva”. La rumiación es la tendencia a repetir una y otra vez un pensamiento que no genera sentido de competencia pero sí hace crecer las variables no controlables del problema. Es un proceso altamente vinculado a los trastornos de ansiedad, pánico, angustia y a los fenómenos depresivos.

Actualmente en la sociedad, tenemos un comportamiento altamente rumiante: hablamos de lo que está pasando en el mundo, de lo que puede pasar, del futuro, del pasado, todas cosas que no podemos controlar. Y además lo hacemos “en lupa”, es como que yo en este momento le cuente a todo el mundo la cantidad de gente que está infartando o la cantidad de personas que se mueren en accidentes de tráfico; eso aumenta muchísimo la sensación de amenaza. Entonces se empieza a generar ansiedad, que es justamente eso: una amenaza a la cual yo no puedo responder.

En este momento estamos con una percepción de amenaza altísima que tiene una base real y absolutamente interconectada con un universo que no necesariamente nos pertenece, porque la gente mira a España y a Italia pero no al resto de los países que sí han logrado paliar mejor con la pandemia. Además, mira los números aislados pero no los comparativos, los observa segundo a segundo, que es lo mismo que yo esté mirando todo el tiempo cómo crece una planta. Inevitablemente me empieza a generar una sensación de ansiedad brutal que no se traduce en una acción concreta que aumente mi sentido de la ocupación. Es un fenómeno que está pasando y que preocupa porque la gente no se da cuenta que lo único que está haciendo es poner en riesgo su salud mental. Y la salud es un estado de bienestar, no solamente ausencia de enfermedad.

¿Y qué podemos hacer para manejar esto?

Lo que podemos hacer es tomar la parte positiva del miedo, hacer lo que hay que hacer, quedarse en casa y circular lo menos posible. Y después, confiar, entender que la humanidad ha superado muchísimas cosas y ésta es una más. No seguir compartiendo información sino agregar un valor específico. La pregunta antes de compartir debería ser: ¿para qué sirve esta información que voy a compartir o a leer? ¿Realmente va a ocupar mi sentido de competencia o lo único que va a causar es sensación de amenaza?

Creo que lo mejor es ACEPTAR que esta es una experiencia difícil, aceptar que cuesta, aceptar que la vamos a atravesar con preocupación y malestar, y no exigirnos tampoco ser positivos ni necesariamente encontrar oportunidades donde no las vemos. Pero sí intenten no aumentar la sensación del problema. Porque es donde la gente empieza a sentir un pánico tremendo que no se traduce en una acción concreta. En cambio, podemos concentrarnos en la esperanza, sentir que esto va a funcionar, y que en definitiva hay un montón de cosas buenas que están pasando simultáneamente. Pero desde la aceptación total de la experiencia. Esto cuesta, duele, asusta, tiene consecuencias, preocupa, y bueno, démosle la bienvenida al estado de malestar que es normal en estas circunstancias. No hay necesidad de exigirse sentirse bien cuando la situación preocupa.

Por Federica Cash

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