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¡SE VIENE OTRA CHARLA DE DISCIPLINA POSITIVA!

El martes 14 de setiembre a las 20 horas, estas mamás reales estaremos compartiendo vía zoom, herramientas de Disciplina Positiva para aumentar la conexión con nuestros hijos y poder sostener en el tiempo, vínculos sanos, fuertes y estables. Para ir calentando motores, compartimos aquí algunos conceptos de esta alternativa vincular.

No es fácil ser mamá o papá, de hecho nadie nos enseña, pero hay pistas claras que nos pueden susurrar por dónde ir y así disfrutar más de esta maravillosa y difícil tarea. Una de estas pistas es la de pensarnos en nuestras propias infancias; un buen ejercicio consiste en preguntarnos: ¿qué hubiésemos necesitado de chicos en determinada situación? ¿Qué nos hubiese ayudado a vivenciarla mejor? ¿Cómo hubiésemos querido que actúen nuestros padres cuando nos desregulábamos o cuando nos sentíamos tristes? Estas preguntas pueden despertar respuestas que nos orienten por dónde ir cuando nuestros hijos vivencien situaciones o emociones similares, y despejar dudas acerca de cómo dirigirnos hacia ellos.

Pensemos que el fin último de la crianza y la educación es que el niño se desarrolle en plenitud y que aprenda habilidades para conducirse en la vida con seguridad e integridad. Entonces, ¿deberíamos usar toda nuestra energía en controlar su conducta para que no se equivoque? ¿O deberíamos acordar bordes claros de antemano, brindando libertad de acción dentro de parámetros previamente conversados? La primera pregunta parece llegar tarde porque quiere limitar el comportamiento mientras está sucediendo, con todo el desgaste que eso conlleva. La segunda, que implica acuerdos previos (lo que no quiere decir que alguna vez no se trasgredan y se tengan que restablecer) nos permite “ordenar la cancha” otorgando la libertad necesaria dentro de límites firmes y amables, para que nuestro hijo empiece a desplegar su potencial en un escenario predecible, lo que le otorgará seguridad y confianza en sí mismo. 

Dicho así suena muy fácil, es cierto. Pero hay que estar de tardecita en las casas a la hora de los baños, la cena y los deberes que quedaron para atrás. Somos madres y sabemos lo difícil que es. Por eso los acuerdos en “momentos de paz” son imprescindibles. Buscar soluciones en familia cuando todo está tranquilo es clave para que cuando estemos cansadas y la paciencia esté por desbordarse, podamos relacionarnos con respeto y no lastimar el vínculo que es lo más importante que tenemos.

Nosotras siempre hablamos del autocuidado como una de las herramientas más potentes de la crianza. Es importante que padres y madres nos cuidemos y sepamos escuchar nuestras propias necesidades para brindarnos lo que precisamos. Una caminata, ese momento a solas, un buen libro, un espacio al sol, un encuentro con amigos. Todos necesitamos sentirnos bien para vivir bien. Y sin dudas, para aumentar el número de interacciones positivas con nuestros chicos a lo largo del día, debemos aprender a manejar nuestro propio estrés, nuestras frustraciones, miedos y estados emocionales. Para esto no hay mejor receta que la de escucharnos, interpretarnos y ofrecernos lo que necesitamos.

Pero ojo que una buena mamá no es aquella que hace todo bien, porque además eso es imposible. Según la Disciplina Positiva, una buena mamá es aquella que ha optado por un modo de crianza que la mayoría de las veces es receptivo hacia el sentir de sus hijos. Que se esfuerza por hablar con respeto. Que intenta no herir su dignidad y que si lo hace -algo común que suceda, ¡somos humanas!- pide las disculpas del caso, demostrando que todos nos podemos equivocar y todos nos podemos perdonar.

A veces sucede que nos centramos mucho en cuestiones formales, que por supuesto son también necesarias para una buena vida, pero nos focalizamos demasiado en ellas. Padres y docentes ponemos “primera” y empezamos a enseñar hábitos y contenidos académicos, con el temor que si no lo hacemos nuestros niños serán unos inadaptados el día de mañana. Sin embargo, hoy sabemos que el predictor principal para una buena vida es, y siempre será, la inteligencia vincular, o emocional. ¿Y cómo se enseña esta otra inteligencia? No existe otra manera que no sea en el mismo vínculo. En el ejemplo. Siendo padres empáticos si queremos chicos empáticos, escuchando si queremos que nos escuchen, respetando si queremos que nos respeten, y regando diariamente esa conexión vincular si queremos que cuando nuestros hijos tengan alas y vuelen del nido, vuelvan a nosotras para sentir el calor del hogar.

Estos son algunos conceptos claves de la Disciplina Positiva. La lista de ideas y habilidades que tiene para ofrecer, es extensa y aplicable. Nosotras sabemos que ser madres y padres en tiempos de cambio de paradigma es complejo, pero sin dudas constituye una oportunidad. Por eso te queremos invitar a estas charlas y compartir contigo muchas herramientas para que disfrutes más de tu materpaternidad. ¡Te esperamos!

Por Federica Cash

2 Comments

  1. Andrea says

    Hola! Estoy interesada en participar de la charla por zoom el 14/9, ¿tengo que inscribirme previamente? Gracias!!

    Me gusta

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